Basado en los 90
Conciertos / Yawners

Basado en los 90

7 / 10
Raúl Julián — 10-03-2020
Empresa — This Moon Project
Fecha — 06 marzo, 2020
Sala — Potemkin
Fotógrafo — Raúl Julián

Yawners pertenecen a esa nueva hornada de bandas que comienza a tener presencia importante, alejadas además de aquella fórmula de éxito consistente en clonar a los grupos más populares de la (supuesta) escena indie patria. Su segundo disco, ‘Just Calm Down’ (La Castanya, 19) –tras el auto-publicado ‘Dizzy’ (Auto, 15)–, ha significado un sólido golpe en la mesa para el proyecto que lidera Elena Nieto, algo que casi podría interpretarse literalmente dado lo consistente del contenido. Una referencia que en directo defienden en formato de trío y que tenía parada en la Sala Potemkim, auténtico templo del indie de los noventa en la capital salmantina. Un escenario muy apropiado para disfrutar de esa apisonadora sonora que resultó ser el grupo al contacto con el escenario, ya que tanto el local como la formación parecen haberse quedado encantadoramente anclados en aquella década.

Con evidente soltura, Nieto y compañía –certero bajista y una percusionista salvaje que perdió sus gafas más de una vez mientras golpeaba la batería– inundaron la sala con unos sonidos deudores de bandas como  Sleater-Kinney, Throwing Muses, The Breeders, Hole o L7 y todas esas formaciones agrupadas bajo la etiqueta del Riot Grrrl. Lo cierto es que las diez canciones incluidas en su más reciente referencia incluye una inmensa mayoría de aciertos que se acerca al pleno. Composiciones como “A Funny Laugh”, “I’m Not Gonna Miss You Anyway”, “The Friend Song”, “Seaweed”, “Forgiveness” o “Please, Please, Please” albergan estribillos que asoman irresistibles entre distorsiones y el generoso volumen, hasta lograr un efecto que sobre las tablas se convierte en celebración continuada hasta la final (y coreadísima) “La Escalera”. Apenas cuarenta y cinco minutos ejecutados del tirón y a la antigua usanza, sin bises ni otros conservantes ni colorantes, en uno de esos conciertos cortitos y al pie que resultan de lo más funcionales.

Resultó chocante ver a unos aficionados mayoritariamente jóvenes disfrutar con el sonido claramente pretérito de Yawners, el mismo que marcó a los que hace dos décadas estudiábamos en la ciudad y ocupábamos su lugar en la misma sala para ver a Los Planetas, Killer Barbies o Sexy Sadie. Una buena noticia que induce a pensar que, tras modas de mierda que muchos asumen sin rechistar, hay otro segmento de población juvenil –concretado en artistas y público– con buen gusto e inquietudes a la hora de investigar esa música que nunca pasará de moda. Por su parte, el quinteto femenino Blue Boredom ejerció como grupo invitado y, si bien evidenciaron estar aún un poco verdes a nivel interpretativo, las madrileñas dejaron a cambio buenas sensaciones con una serie de bonitas canciones a medio camino entre Camera Obscura y Hope Sandoval.

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