Somos de Bilbao y como nos vamos haciendo grandes, montamos todos los eventos que hagan falta en nuestra ciudad, y lo de éste Sábado solapando la competición de saltos del puente La Salve con el concierto de Vetusta Morla se nos ha ido un poco de las manos. Hablo de sentimientos encontrados. Por que, por un lado, tenemos el hito de que un grupo como Vetusta Morla monte un concierto en la explanada del Guggenheim y convoque a casi 10000 personas y ofrecerles un pedazo de recital de dos horas y media. Por otro lado ocurrieron cosas en cuanto a organización que nunca deberían suceder como es un retraso de media hora de la actuación principal por que en la entrada al recinto se estaba generando un embudo tal, que dificultaba mucho el acceso al recinto. Cuando la banda empezó había colas fuera todavía y el embudo generó, que gente dentro viviese momento asfixiantes.

En cuanto al concierto se encargo de abrirlo Alice Wonder (foto inferior), primero en solitario y luego acompañada de dos músicos a las teclas y percusiones electrónicas, facturando un pop soul postmoderno cantado en inglés que recordaba un poco a LORDE y que gustó pero claramente la gente estaba a otra cosa.

Y esa otra cosa se llama Vetusta Morla. Los de tres cantos están celebrando su veinte aniversario y venían presentando su último “Mismo sitio, distinto lugar”, arrancaron con cuatro temas nuevos destacando los visuales de “Palmeras en la Mancha” en forma de comic pero tampoco terminaron de calar en un concierto que fue de menos a más: Con “Golpe maestro” dieron el primer puñetazo en la mesa. Pucho su cantante pidió disculpas por los problemas generados por la competición de saltos y los retrasos. Encandilaron a los corazones rotos con una “Maldita Dulzura” que confieso nunca me ha entrado. Y desde ese instante concatenaron un montón de momentazos , desde los brillantes retazos instrumentales de “La vieja escuela” y “Punto sin retorno”, la delicadeza de “Al respirar” o las guitarras distorsionadas de “La Deriva”. A destacar el estado de gracia de una banda con un batería David Indio, brillante y con muchísimo Groove. Unos músicos muy versátiles, Galvan, Latorre y Baglietto, simultaneando bajos o guitarras con sintetizadores o pianos y coros. Pucho cantó muy bien y ejerció de chamán con sus movimientos frenéticos constantes. A destacar los visuales y las luces muy trabajadas para cada canción. Y con mensaje en euskera incluido “nos han dejado vivos” leía el cartel.

Y en este estado, llego una traca final plagada de hits que puso la cosa patas arriba “Sálvese quien pueda” y “Valiente ” destacando por encima de todas. Y remataron con una “Fiesta Mayor” bien efectada de delay como se merece y una “Te lo digo a tí” atronadora con indio blandiendo un dedo acusador al acosador y con pucho cantándole a una cámara que se emitía en las pantallas simultáneamente.La gente pedía más y abrieron los bises con una calmada “Consejo de Sabios”, agradecieron a los asistentes y a toda la crew, extendieron discotequeramente “El Hombre del saco” y remataron con una super épica y tremenda “Los Días Raros”. Gran concierto de una banda que se merece todo lo que le pasa a nivel artístico y de números, pero una pena de planificación a nivel de accesos y aforo.