La tercera gira conjunta de Talco y Ebri Knight empezó la semana pasada en Madrid con un sold out y, en consecuencia, otra fecha adicional. Ambos grupos escogieron Barcelona como segunda ciudad para presentar sus nuevos trabajos. Por un lado, “And The Winner Isn’t” (Punkchanka Records, 18) de los italianos, mientras que Ebri Knight jugaba en casa con “Guerrilla” (Maldito, 18).

La fiesta empezó con las locales Balkan Paradise Orchestra, una banda de jóvenes artistas que dominan un arsenal de instrumentos de viento madera, metal y percusión. Minutos después y más puntuales que un reloj se presentaban Ebri Knight ante su público. Esperábamos deseosos la nueva puesta en escena de la gira, ya que es un aspecto que tienen muy en cuenta y cuidan a la perfección, y no nos decepcionaron. La vestimenta, que gira alrededor de un pañuelo rojo, sigue una tónica oscura mucho más combativa que de costumbre. El show, al igual que el nuevo disco, se abrió con “Carnaval” y una vez quitadas las caretas la actuación no hizo más que ascender. Los hinchas del grupo, conocidos como Ebrihools acompañaron a los guerrilleros.

Los del Maresme repasaron casi íntegramente ”Guerrilla”, como si de viejos temas se tratase, con seguridad y nuevas y cuidadas coreografías. “Mai més”, “Venim” y “Cridarem” dieron el pistoletazo de salida al encuentro para seguidamente ir alternando pedazos de “Foc” (Maldito, 15) y de “La Palla va Cara” (Maldito, 13). A pesar del poco tiempo del que disponían —poco más de una hora— pudieron crear un aura combativa, comprometida y festiva. Un dulce encuentro con el público y con la historia aún viva. Y mucho más viva viendo cómo, inesperadamente, el chaval que introduce el tema que da nombre al álbum recitó las palabras de Durruti al unísono con un entregado y conmovido público. “Vientos del Pueblo” y “Viurem lliures” finalizaron la guerrilla de la noche. A pesar de salir inevitablemente como teloneros —por el horario— se entrgaron como los que más, y es que cuando las cosas nacen con cariño, se trabajan bien en el estudio y se preparan con ganas de cara al directo, inevitablemente se transmiten con ilusión.

Apagadas las luces era el turno de los de Marghera, que salieron a hacer de sus propios pipas disfrazados de animales. Los Talco contaban con la franja horaria destacada para presentar su nuevo trabajo. Aún así, el concierto no supo a presentación para “And The Winner Isn’t”, ya que los temas que triunfaron fueron los más populares, los de siempre. De la primera docena de canciones de la noche apenas tres fueron del nombrado disco. Tiraron de clásicos como “L’Odore Della Morte”, “La Carovana” o “St. Pauli” para calentar la sala, y su táctica dio resultado: la Razzmatazz se convirtió en un pogo gigantesco, desde las escaleras hasta el escenario. El peso de los vientos dio en todo momento la referencia festiva al público, ya que contaban con un Dema (vocalista) un tanto apático. Pero aún con eso, fueron capaces de provocar el delirio de sus bailongos seguidores. La locura se desató con los temas que han llevado a Talco a lo más alto de la música combativa europea: “La mano de Dios”, “Bella Ciao”, “Danza dell’atumno rosa” y “La Torre”, entre otros. También se unieron a esa selecta lista de temas los nuevos singles “Bomaye” y “La Verità”.

Echamos en falta alguna muestra de compenetración entre ambos grupos después de tantos escenarios compartidos, por ejemplo una colaboración para “El Pueblo Unido”. Aún así, la noche combativa de punkchanka y folk fue una auténtica fiesta para todos los asistentes.