Cantabria no es una región en la que se prodiguen este tipo giras relacionadas con la música extrema. Hace unos años tuvimos por aquí a Misery Index, Napalm Death, también a Marduk e Immolation… Y hace más años aún, Dismember y Centinex pasaron por Santander. Es por eso que este tipo de acontecimientos son siempre recibidos con los brazos bien abiertos, como si se tratase de una fiesta privada llena de caras conocidas en la que lo social y lo musical van de la mano. De una forma u otra, todos los conciertos antes mencionados y el que nos ocupa tienen un componente común: Sergio Romanillo, actualmente en Escenario Santander, que, en esta ocasión junto a la promotora HFMN, vuelve a poner a Cantabria en el mapa con la visita de Brujería y Ratos de Porâo.

Mas de 300 personas esperábamos con ganas a Ratos de Porâo y los de Gordo no defraudaron. Un concierto de punk hardcore directo y contundente de una banda con 35 años de carrera a sus espaldas. Los brasileños nunca fallan. “Testemunhas do apocalipse”, “Beber até morrer”, “Crucificados pelo sistema”, “Aids, pop, repressâo”… Escupidas una detrás de otra en nuestras caras. El entrante perfecto para hincarle el diente con ganas al plato principal, Brujería.

La de Santander era la primera fecha de su gira por la península y a Juan Brujo, acompañado a las voces por El Sangrón, le costó entrar en calor. Pero si las espaldas te las cubren Shane Embury al bajo (Napalm Death, Lock Up…), Nicholas Barker a la batería (Cradle of Filth, Old Man’s Child…) y Anton Reisenegger a la guitarra (Criminal, Fallout…), uno puede hasta echarse a dormir. El concierto fue de menos a más. En algo más de hora y cuarto la banda hizo un repaso a toda su discografía con especial atención a su segundo álbum ‘Raza Odiada’. Empezaron con “Cuiden a los niños” de ‘Brujerizmo’, y con “La ley del plomo” y “Desmadre” empezó a caldearse el ambiente. Cuando encadenaron “Colas de rata”, “Hechando chingasos” y “La migra” ya no había vuelta atrás. Todo clásicos, con un sonido potente y bien definido, y con Brujo y El Sangrón buscando la complicidad del público en todo momento (sobre todo para pedir marihuana). Su último disco ‘Pocho Aztlan’ estuvo bien representado por “Ángel de la frontera”, “Satongo” y “No aceptan imitaciones”.

Hubo tiempo para acordarse de Trump, de Satanás, de Cuba y los Castro, de Pito Wilson… Lo esperado, vamos. En cambio fue un sorpresón escuchar “Desperado” de ‘Matando güeros’, una de nuestras favoritas. En la recta final, “Revolución”, “Consejos narcos” (para la que pidieron la colaboración de una chica del público que les echó una mano con el cartel del “Sí” y del “No” en el estribillo) y “Matando güeros” (con los dos vocalistas blandiendo sus machetes) dejaron bien claro en qué momento se encuentra la banda, modo apisonadora. Y para despedirse, su particular revisión de “La Macarena”, “Marijuana”. Nosotros nos la habríamos ahorrado, pero cualquiera le dice nada a una banda de narcos satánicos.