Cualquiera que hubiera visto a Saint Etienne en su anterior visita a Barcelona (años ha, ante poco más de cien personas personas, presentando “Tiger Bay”), se habría quedado gratamente sorprendido ante la expectación de un público que reservó sus mejores galas para esta cita, y que esperó pacientemente más de cuarenta y cinco minutos (sin mediar explicación alguna) en una interminable cola. Y es que, no era para menos, nos visitaba una de las más elegantes y sugerentes bandas del pop británico actual. Viniendo a presentar las canciones de su nuevo trabajo, “Sound Of Water”, en un breve (llegó escasamente a la hora) showcase camuflado de concierto (sólo la prensa podía conocer los temas nuevos), que, como evidenció la respuesta del público, provocó un gusto agridulce en una mayoría deseosa de escuchar los (bailables) hits de los de Croyton, y que no acabó de entender las complejas (y preciosas) aristas que esconden algunas de las nuevas canciones que presentaron, como la instrumental “Late Morning”, la delicada y elegante melancolía de “Heart Failed” y “Downey CA”, o la densa “How We Used To Live”. El –breve- estallido vino de la mano de éxitos como “Sylvie” y “He’s On The Phone”, que evidentemente supieron a poco, a la vez que mostraron a una banda que –como todos- se ha hecho mayor.