La XVII edición del Pirineos Sur arrancó con una deliciosa mezcla de sabores latinos que conjugaron a la perfección la vanguardia y la tradición. Rubén Blades se subió al incomparable escenario del Auditorio de Lanuza tres días antes de cumplir los 70 años, pero con una voz que nada tiene que envidiar a la que puede escucharse en sus discos de hace casi medio siglo. Se presentó con la impresionante Roberto Delgado & Orchesta, un lujo de músicos que recuperaron el potente y brillante sonido de las big band de los años 50. Deslumbraron con un repertorio que recorrió un amplio abanico desde ritmos de la salsa más tradicional, pasando por el latin jazz, y también sacando lustre a temas de Frank Sinatra. Una despedida más que necesaria de un gran músico que tal vez nunca vuelva a tocar ofreciendo un espectáculo igual (el mismo Rubén Blades reconoció que no volvería a tocar con el mismo “formato”). Continuaron con la fiesta Los Mirlos, que cumplían 45 años desde que se subieron por primera vez al escenario. Sus canciones en clave de cumbia psicodélica pusieron a todo el mundo a bailar al son de temas atemporales, como ‘Sonido Amazónico’, uno de los títulos con el que más se siente identificada esta banda peruana. Cerró la noche uno de los grandes representantes de las nuevas corrientes musicales que reinterpretan los ritmos tradicionales latinos: King Coya. Una velada que resultó todo un homenaje a la historia de la música sudamericana.

Rubén Blades en Pirineos Sur 2018. Fotos, Jaime Oriz