Todo músico tiene uno a varios artistas de referencia con los que sueña poder a trabajar codo con codo algún día. Pero la realidad es que son pocos los que lo consiguen. Víctor Ramírez, la cabeza pensante de Ramirez Exposure, puede presumir de ser uno de los pocos que han logrado cumplir ese sueño pues su ídolo, el cantautor Marc Jonson, ha sido el encargado de producir junto a Ken Stringfellow el segundo álbum de Ramirez, Young Is The New Old (Autoeditado/Munster, 2017), el cual presentó en la capital el pasado 7 de junio en el Teatro del Arte.

Para ir abriendo boca, Lois inauguraban la noche en el siempre peculiar y acogedor local de Lavapies. El proyecto liderado por el vocalista de Trajano! dio rienda suelta a su música sin un set list preparado, tal y como confesaron. De esta forma aleatoria se iba sucediendo temas como Nu-Friends o una acelerada versión de I´m Not Going Down a la par que iba evidenciando como en directo la voz rockabilly de Lois Brea se vuelve aún más grave que en el estudio encajando a la perfección con las melodías dreampop del grupo. Con un despliegue del poderío de la batería, el bajo y la guitarra cerraban la actuación dejando en el aire la conclusión de que estamos ante uno de los sonidos más prometedores e interesantes de la escena, el tiempo dirá en qué deriva todo esto.

El que ha dejado claro ser uno de los músicos emergentes más interesantes del indiepop o, como él mismo afirma, “power pop” actual es Ramirez Exposure. Su ya nombrado último trabajo habla por sí solo. Con la guitarra sobre los hombros salía al escenario Ramírez acompañado por una formación clásica (guitarra eléctrica, acústica, bajo, teclado y batería). All´s Well That Ends Well fue la canción elegida para abrir el concierto. Tras ella, y siguiendo con el orden del LP se sucedieron Sweetheart y The Heartbreak Kid, suficientes temas para intuir algo que saltaba a la vista: la perfecta complicidad entre Ramírez y la banda, como si se conocieran de toda la vida. Este factor daba como resultado una perfecta ejecución de las agradables melodías de temas como Hazel Love o Blurred Vision, cuya sonoridad procedente de influencias pasadas sonaban vigentes al más puro estilo de Real Estate, a quienes en ocasiones recordaban. Todos estos ingredientes sirvieron para conectar con el público que se encontraba sentado en los sillones del teatro.

En los instantes finales del concierto, la banda abandonaba el escenario para dejar solo ante el peligro al cantante. Con el orgullo y timidez propia de cuando hablamos sobre alguien a quien admiramos comenzó a contar la historia de su colaboración con Marc Jonson para introducir su íntima versión de Fly. Tras un amago de hacer la típica salida y vuelta al escenario para marcar el bis (“esto es una gilipollez”) la banda volvía en su compañía para cerrar el concierto con Suddenly Sunshine, la canción que dio origen al álbum que esta noche presentaban por primera vez en España dejando muy buenas sensaciones.