Jueves 22

Aunque vistas las excelencias del cartel de esta edición del festival, todo el mundo tenía claro que iba a ser un éxito de público, poco podíamos imaginar que las salas se convirtiesen en auténticas latas de sardinas. Cierto que Godspeed You Black Emperor pudieron respirar mientras protagonizaban una actuación superior a la que nos brindaron tiempo atrás, sorprendidos por la forma en la que se controlaba el acceso a los distintos recintos. En el Apolo, las cosas se pusieron más difíciles, sobre todo durante la actuación de The Streets. Skinner hizo lo que pudo, pero la falta de carisma no hizo sino perjudicar unas canciones que en disco funcionan infinitamente mejor. Lo peor, una base rítmica que no justificó en ningún momento su presencia sobre el escenario. Antes, A Room With A View sorprendieron con un puñado de excelentes temas nuevos (con lugar incluso para la electrónica), mientras Baby Zizanie arrastraban por el lodo la leyenda de Foetus y Cop Shoot Cop con una empanada estilística que apenas tuvo un par de minutos destacables.

Viernes 23

Calma total en la feria del Mercat de les Flors, mientras los grupos se dejaban las pelotas ante una audiencia más bien pobre. Aún así, aquella jornada destacaron los directos de los belgas Jeronimo (con su particular propuesta, una versión más accesible y menos furiosa de lo que fueron en su momento Diabologum, pero con una finalidad experimental parecida a base de loops, guitarra, bajo y batería) y The Montgolfier Brothers (que deshojaron el maravilloso “The World Is Flat” de una forma tan mágica y ensoñadora que hizo que la delicadeza de ese álbum se convirtiera en un torrente incontenible de suspiros). Poco más destacable. En el Poble Espanyol los primeros grupos contaron ya con público suficiente para que sus esfuerzos no cayesen en saco vacío. A Thalia Zedek la vimos en forma, aunque menos inspirada que en el pasado Benicàssim, Nacho Vegas luchaba contra Tokyo Sex Destruction, aunque el combate quedó en tablas: el ex Manta Ray se consumía en su propia desgana y los garage-punks sonaban realmente mal. Los vencedores a esa hora, sin duda unos I Am Kloot que, pese a su puesta en escena (ya saben, sillas y tal), sonaron a grupo de verdad. Arab Strap no provocan indiferencia, pero de ahí a que su música trasgresora y su actitud desganada en directo (se les ha visto peor en anteriores visitas), sean capaces de llegar a la gente en una tarde festivalera, media un largo trecho. Aunque quienes les prestaron atención lo tienen bien merecido, al perderse uno de los mejores shows de la primera jornada completa del Primavera, la de The Go-Betweens. Nos lo pasamos en grande y ellos aún más. Los restantes representantes patrios cumplieron también sobradamente. Standstill volvieron a desplegar toda su rabia con ese vocalista a lo Iggy Pop que rompe armónicamente su cuerpo a toda máquina. Unos que saben de qué van. Élena por su parte, contentaron a sus fieles (sorprendentemente entregados) con una actuación en el que cada cosa estuvo en su sitio y nada rompió la armonía de su lánguido discurso. A partir de ese momento, lo más interesante de la noche se enmarcó en los escenarios Nitsa-Apolo y Rockdelux. Del resto, quizás destacar -por lo negativo- los escandalosos retrasos del escenario Nasti. Teenage Fanclub sonaron tan profesionales y perfectos como de costumbre, aunque Norman Blake se lo pasó mucho mejor al unirse a Belle & Sebastian para rendir tributo a Big Star. Belle & Sebastian tiraron de repertorio conocido y de su especial soltura para ganarse al público en apenas quince minutos. Aunque cada vez resulta más difícil disfrutar con ellos: son tan previsibles, tan cercanos y tan pegajosos que cualquier atisbo de interés se pierde tras verles un par de veces. De todos modos, ellos y unos Yo La Tengo en estado de gracia, capaces de controlar cada segundo de su set, fueron los vencedores masivos por goleada. Baxter Dury apareció ante escaso público tan discretos y dóciles que enseguida se fueron ganando aplausos, mientras el juego de voces, en tres tonos distintos, iban haciendo colosales las canciones de “Len Parrot´s Memorial Lift“. En cuanto a Julian Cope, poco destacable. Con una imagen al estilo Jim Morrison en horas bajas y sólo apto para sus fans más integristas, el ex Teardrop Explodes se comportó cual Pocholo cuando le impidieron continuar con su set, brindándonos diez minutos de puro desbarre. Lo mejor a partir de ahí, la actuación de lo más florido de Def Jux uniendo fuerzas. Unos minutos con El-P y Mr. Lif como Mc´s y Rjd2 (excelente su solo con clásicos del rock, el blues…) a los platos sirvieron para hacer desaparecen a The Streets de nuestra memoria de un plumazo.

Sábado 24

Tras el buen sabor de boca del viernes, el sábado se presentaba como el día del cartel “fuerte”. Abrieron el escenario grande Beef, un grupo con una trayectoria innegable, pero que en directo no lograron hacerse entender algo a lo que ayudó su ya tradicional pasotismo en escena. Pero de lo que había ganas de verdad es de ver como le iban las cosas a Tom Verlaine y a sus Television veinticinco años después de “Marquee Moon”. Sin embargo, una desilusión a medias se dibujaba en las caras de los aficionados a la vez que la lluvia anunciaba que iba a dar la lata con sus primeras gotas. No es que Verlaine diera un mal concierto, sino que, pasados los años lo suyo ya no pareció tan vibrante como se suponía. Mientras, en el escenario Rockdelux, se preparaba Ed Harcourt, que acabó siendo de lo mejorcito festival gracias a un directo impecable y a unas dotes escénicas muy, pero que muy, por encima de la media. Haciendo filigranas se podía ver a Adam Green leyendo unas notas en castellano y recordar el magnífico show de Moldy Peaches del año pasado y salir corriendo para pillar sitio en Sonic Youth. Capítulo aparte. Sonic Youth ofrecieron un espectáculo rotundo, con un Jim O´Rourke tan rockero como Thurston Moore y compañía, a los que vimos especialmente inspirados. Supieron alternar clásicos con material nuevo. Mientras tanto en una de las carpas Soledad Brothers demostraban ser un combo tan enérgico como interesante, desmenuzando su garage rock con intensidad y la originalidad que un saxo, un batería y una guitarra pueden ofrecer. A unos metros, Wire demostraron que no están en forma sólo en estudio, sino que sus directos continúan manteniendo el tipo. Por su parte, Mogwai entonaron sus primeras notas cuando la lluvia empezaba a arreciar y fueron la banda sonora perfecta a un temporal que no desanimó a unos presentes, embelesados frente al perfecto carrusel sonoro de los escoceses. Por último y tras una tensa espera aparecieron el dúo más esperado de la noche. De épico cabe calificar el concierto de The White Stripes. Lluvia a raudales y tormenta guitarrera de la mano de un Jack White que, por si solo, era capaz de llenar el inmenso escenario del Poble Espanyol, gracias a sus eléctricos y espasmódicos movimientos y una voz modulada a placer en los más inverosímiles registros. Si alguien dudaba de la valía de estos dos chicos ya puede rendirse ante la evidencia. Los de Detroit no sólo han hecho uno de los mejores discos del año, sino que además cuentan con un directo arrollador y que no necesita de mayor artificio. Ellos dos se bastan. Aunque Meg se limite a mantener un ritmo poderoso con su batería, también demostró su misterioso carisma a la hora de entonar una “Cold Cold Night” muy celebrada por el público y así hasta que la lluvia nos obligó a refugiarnos en busca de una cálida manta.