El pasado sábado confluyeron los planetas en la ciudad de Zaragoza para los amantes del rock sureño cantado en español. Como si de un mini festival se tratase, tres bandas de altísimo nivel se dieron cita en Las Armas para disfrute de melómanos y rockeros.

Abrieron los zaragozanos Malaventura, cuarteto de reciente formación pero con ya numerosos conciertos a sus espaldas, hecho que deja entrever la ardiente pasión que estos cuatro músicos y amigos tienen por esto llamado rock n’ roll. Provenientes de antiguas formaciones como Juanita Calamidad o Señorita Pepis, su sonido es crudo y claramente liderado por las dos guitarras principales, con mención especial a su sólida base rítmica. Quizá la primera referencia que viene a la mente al escucharlos sean Los Enemigos, pero a medida en que avanza el show uno va sacando otro parecidos razonables y no menos atractivos. Habrá que estar atento a ellos pues se les augura un tenaz futuro.

La noche continuó con el concierto de Mama Kin, formación también zaragozana y a la que la parroquia esperaba con elevado fervor, pues era mucho el tiempo que llevaban sin subirse juntos a un escenario. Otros proyectos de varios de sus miembros –Petuco en La Red, Coco en The Kleejos Band- habían mantenido al quinteto lejos de los escenarios, por lo que la expectación era máxima. El sonido dio un vuelco espectacular y las primeras notas ya sonaron apabullantes. Su calidad como instrumentistas sumada a los años de oficio bien dejaron entrever lo que nos esperaba por delante: un show de rock sin condiciones, directo a la yugular. Y no solo en el aspecto musical, también en el visual, pues Mama Kin saben cómo estar encima de un escenario y cómo transmitir a la gente una pasión desaforada por lo que hacen. Petuco se come al público nada más salir a escena y los dos guitarristas ofrecen lo mejor de sí mismos en todo momento. Centraron su repertorio en sus canciones más reconocibles, atreviéndose también con el “No speak no slave” de The Black Crowes.

Y tras ellos y con la gente ya totalmente caliente, llegaron para cerrar la noche los barceloneses Sol Lagarto. Con formación de quinteto, cada uno de sus miembros consigue proyectar una magia especial a la hora de hacer música. Sea por oficio, por antigüedad o por amor a este noble arte, los Lagartos incendian el escenario allá por donde pasan. Y parece ser que Zaragoza es plaza importante para ellos, al menos así se percibió entre el público asistente. Ernst Armengol ejerce de cantante y líder, presentando las canciones que van a interpretar y dejando claro que la imagen sigue siendo un plus en cualquier formación de rock n’ roll. Sonaron canciones clásicas de su repertorio como “Qué más da”, “Solo” o nuevas composiciones como “Quema el sol”, para dejar paso a un final satisfactorio para todos con “Días mejores”.

Bonita iniciativa, una vez más, del colectivo Sweet Caroline, que no para en su empeño de llenar las salas de nuestra ciudad de grandes –y pequeños- conciertos de buena música. Por muchas más veces.