A simple vista cuesta enlazar los mundos de Hinds y Mala Rodríguez. Sin embargo, si profundizamos un poco más nos encontramos con unas mujeres fuertes, libres, sin miedo al riesgo y que han sentido el amor-odio de la crítica sobre sus cuerpos. El ciclo “Cómplices”, que organiza Mahou, ha decidido unirlas este año sobre el escenario en una cita madrileña caprichosa y llena de grandes momentos.

Con Soberland como carta de presentación, las primeras en aparecer fueron Hinds. “Es siempre un poco raro saber qué actitud tener en un evento como este. Tienes a gente sentada, gente de pie, gente que no tiene ni puta idea de quienes somos”, decía Carlotta al ver la diversidad de público. Pero bueno, la banda venía con refuerzos rodeadas de amigos, familiares y fans de toda la vida. “Es una alegría ver que hay gente cantando las canciones. Gracias”. Linda, Tester y, entre las primeras en sacar la cabeza, una nuevísima British Mind. De forma continua las vocalistas exigían una subida de volumen de instrumentos y micrófonos. Sabemos que lo que más le gusta a la banda es disfrutar montando una fiesta a lo grande en cada uno de sus conciertos. Y bueno, aunque fuera en una dosis mucho más pequeña, lucharon por lograr que la magia surgiera de vez en cuando. Lo consiguieron con el cierre gracias a  New For You o la siempre eficaz The Club.

Se bajaron del escenario con una enorme sonrisa para dar paso a María. Cierto es que a nivel de fans era incomparable el número de asistentes que estaban esperando con ansias lo que La Mala les tenía preparado. “Vamos a hacer algo diferente, ya que nos dejan. Quítame la cerveza de aquí anda”. Sin filtros, como es habitual en ella, salió al escenario vestida completamente de negro para acercar algunos de sus clásicos al flamenco. Siendo sinceros, esperábamos a una Mala vestida de rosa, con volantes y bailando sobre el escenario. Esta propuesta tan sobria no hizo más que engrandecer nuestro interés desde el primer minuto. Comenzó por su Malamarismo, y en concreto por una Déjame entrá que acompañada de flauta travesera y guitarra española se hacía grande. Junto a ella Jorge Pardo se presentaba como otra gran sorpresa de la noche a la hora de unir mundos. “Le conocí en Cancún hace años junto a Paco de Lucía y fue increíble. Qué forma de entender la música, de ser tan generoso y esto es un sueño”. No van, Quién Manda y una espectacular versión de Gitanas al ritmo del saxo que convirtió la canción en algo completamente diferente. “Estar aquí me hace estar de los nervios. Me va a dar un infarto”. Ni rastro de Contigo y con cierta sensación de improvisación y, hasta algo de descontrol, María se metió al público en el bolsillo. Tema a tema y nos dejó con ganas de un concierto completo de la artista. Por su parte el cierre se lo cedió a “Yo marco el minuto”, haciendo referencia a la gran importancia que tiene esa canción para ella.  

Tras las propuestas individuales aún quedaba lo más curioso de la noche. Tanto Hinds como La Mala se subieron al escenario a responder unas cuantas preguntas del público y tocar dos temas en conjunto. Estaba claro que María iba ser la reina a la hora de generar interés entre los asistentes y ella no tuvo problema en contestar con total claridad. Una de las preguntas tocaba el tema de la transformación musical de Mala en los últimos años y le pedía una vuelta al hip-hop. “¿A cuál de mis discos te refieres? ¿A ti Malamarismo te parece un álbum de hip-hop? ¿Sí? Pues a muchos no. Mira, lo que tenéis que hacer es aclararos con este tema y así yo pongo un buzón de sugerencias”. Y claro, en el momento en el que vivimos no podía faltar la conversación sobre cómo La Mala apostó por el flamenco y los sonidos urbanos desde el principio. Conversación con referencia a Rosalía incluida y petición de colaboración entre ambas. “A mí me encanta la música y me quedo con lo positivo que ha traído ella. Y bueno en torno a la colaboración, sí claro, está bien”. Ante tal respuesta el público no pudo evitar soltar alguna que otra risa y murmurar sobre el asunto. Hinds remataron el asunto con un: “Ya que la mencionáis, os agradecemos que estéis aquí porque ella también está tocando en otro evento en Madrid (risas)”. No podían decir adiós sin compartir tema sobre el escenario. “Hemos estado con La Mala en el local de ensayo preparando algo que esperamos que os guste”. El fin de fiesta fue una exótica unión en la que los versos de María se enredaban en las guitarras de las Hinds, para recuperar la vena más cañera de la rapera. De esta forma, Bamboo se llenó de la clásica En la hoguera del Alevosía y Castigadas en el granero se enlazó con Tengo un trato como despedida. Toda una declaración de intenciones que coloca a la figura de la mujer en una posición preferente dentro de la industrial actual.