Como putas
ConciertosM¥Ss Keta

Como putas

8 / 10
Alessandro Comunian y Josep Mateu Tarongì Vert — 25-05-2026
Fecha — 06 mayo, 2026
Sala — Razzmatazz 2, Barcelona
Fotografía — Alessandro Comunian y Josep Mateu Tarongì Vert

M¥SS KETA no dejó a nadie indiferente en la 2 de Razzmatazz. Su “show” no fué precisamente un concierto. Más bien, fué una rave performativa, una celebración queer y una oda al exceso envuelta en luces rojas, “voguing” y bases electrónicas disparadas a toda velocidad.

Desde antes de empezar, la atmósfera ya anticipaba lo que estaba por venir. Un público entregado y un ambiente genuinamente abierto inundaban la sala mientras todos los asistentes se preparaban para entrar en el universo de la artista italiana. Entre bailarinas, cuerpos en movimiento y una puesta minimalista pero muy cercana a la de una especie de strip club futurista, Myss Keta apareció sobre el escenario abriendo el show con su icónico “It Girl”, para inmediatamente después, enlazar el tema con uno de sus himnos más reconocibles: “Botox”.

Como dice su canción, “Le donne come me qui a Milano, Hanno un vizio che le porterà lontano”, Myss, juega constantemente con la idea del bótox como metáfora del exceso, la superficialidad, el dolor estético y la obsesión por la imagen en la noche milanesa. Pero lo interesante, es que no lo plantea desde una crítica moral clásica, sino exagerando el lujo, el dolor y lo artificial hasta convertirlos en sátira y parodia de la presión estética contemporánea.

Durante el espectáculo quedó claro que su directo escapa de cualquier lógica convencional, y la gracia de Myss Keta se encuentra precisamente en esta tensión entre música, provocación y espectáculo. A través de comentarios irónicos, coreografías deliberadamente exageradas y canciones más gritadas que cantadas la artista confirmó, a lo largo de la noche, que es una performer antes que una cantante. “Esta noche no vamos a pedir ni permiso ni perdón”, lanzó la italiana ante un público completamente entregado.

La rave siguió avanzando al ritmo de pulsos electrónicos que acompañaban a canciones como “Divorziata”, “Sinner” o “Piena”, convertida en una suerte de oda transgresora al hartazgo, al exceso emocional y a la necesidad de romper con cualquier forma de contención. Mientras tanto, la italiana se entregó con absoluta intensidad a lo que mejor sabe hacer: convertir el escenario en un espacio de descarga física y emocional. Su público, cómplice desde el primer momento, respondió dejándose arrastrar por auténticos estallidos de energía, sudor y electrónica.

Pero el verdadero clímax llegó cuando sonaron los primeros compases de “Milano Sushi & Coca”, el tema que catapultó la carrera de la artista y que todavía hoy funciona como declaración de intenciones de todo su imaginario..

Un manifiesto que se hizo evidente incluso en la interpretación de algunas versiones que, en su forma original, no podrían encontrarse más alejadas de su estilo. En “Finimondo”, uno de sus mayores éxitos, Myss Keta reimagina elementos de “Il Capello”, el tema de Edoardo Vianello publicado en 1961, mientras en “Profumo” convierte en un homenaje deliberadamente kitsch “Love Boat (Profumo di mare)”, canción de Little Tony de 1981. Dos versiones divertidísimas que funcionan sobre todo si se observan con los ojos de quienes no se toman demasiado en serio.

Su show, efectivamente, prioriza la experiencia, la estética y el baile por encima de la técnica vocal, porque lo importante de su mensaje no es la perfección, sino la energía y el aura que se genera entre el escenario y la pista.

Y si todavía quedaban dudas sobre las reglas del juego, la artista se encargó de despejarlas con una frase icónica que terminó de definir el tono de la velada: “¿Queréis mover el culo? Nos quedamos. ¿Queréis poneros como putas? Nos quedamos. Si no, nos vamos”. Y evidentemente, nadie quiso irse.

Justo después, la noche terminó convirtiéndose en una auténtica “boiler room”, ya que Myss Keta cerró el concierto con “160 BPM”, llevando la sala literalmente por encima de las 160 pulsaciones por minuto con el público absorbido completamente por el show. Antes de desaparecer del escenario, la italiana dejó una última frase suspendida entre los graves y el sudor colectivo: “Ci vediamo sotto cassa”. Una promesa, o quizás un deseo, de volver a encontrarse pronto allí donde vibran los bajos, para compartir y bailar sobre la ironía del caos.

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