Barcelona acogió con los brazos abiertos, y las voces emocionadas, el primer concierto de la gira del reencuentro de Los Delinqüentes después de casi 15 años. El Palau Sant Jordi, con unos 15.000 entregados fans, vibró con cada una de las más de treinta canciones con las que celebraron el 25 aniversario de su primer disco “El sentimiento garrapatero que nos traen las flores”. Pero, por encima de todo, fue el mejor tributo que han podido hacer a su garrapatero compadre Migue. A él y a su imperecedera obra.
Han sido más de cinco semanas preparando un show donde repasaron al completo el mentado disco, que tocaron en su mismo orden, junto con otras canciones de su carrera y algunas sorpresas.
El resultado de ese intenso trabajo fue palpable. En escena estuvo La Banda del Ratón de sus inicios, flanqueados por Canijo y Ratón, sonando de lujo y completamente sincronizada a la voz del genial Migue, que se podía ver en tres grandes pantallas. Mención especial también para su hermano Manu, que ha estado desde el principio inmerso en esta aventura, por su imaginativo y emocionante trabajo visual con grabaciones de todas sus épocas.
Musicalmente la fiesta se inició con “Esos bichos que nacen de los claveles” (donde se autodefinen), con todo el Palau cantando con ellos y con el sentimiento a flor de piel, porque quien estaba cantando era el mismísimo Migue que se aparecía en las imágenes. Pero es que la secuencia de las canciones demostraron que, siendo el primer disco que grabaron, no había en este ni un solo tema de relleno. Como dijo en su día Canijo “nuestro primer disco fue la verdad absoluta, sin trampa ni cartón". Momento conmovedor al llegar a uno de sus temas más emblemáticos, el mítico “El aire de la calle”. Aunque después el “rock con carne” de “Tabanquero”, con la presencia del “perro andaluz” Albertucho (que les acompaña en esta gira), también fue emocionante, porque en su día lo cantaba David de la Chica Davile, cantante de Palocortao y que incluso sustituyó en alguna ocasión a Migue. Davile falleció el pasado enero.
Especiales también los temas que cerraban ese primer disco, “La caja de mi mollera” que en su letra reflejaba alguna preocupación más intima de Migue y el instrumental “Garrapata mulata”, que fue una demostración de que la banda sigue en plena forma a pesar de los años pasados.
Acabado todo el repertorio de “El sentimiento garrapatero que nos traen las flores”, llegó la primera sorpresa con un set acústico con “La Madriguera”, el “Salir” de Extremoduro (con un público enfervorecido), “De los matorrales” y que se cerró con otra joya “Poeta encadenado” y lucimiento de Ratón y del tremendo guitarrista Paco Lara (que ha venido expresamente desde Australia para está gira).
Como siempre cayó alguna que otra anécdota, como en la divertida “No llevamos ná”, porque justo lo que cuentan en la canción les pasó llegando a Barcelona, pero con un final algo peor del que cuentan en su letra.
Para la recta final y para felicidad de los asistentes sonaron “Después”, “La primavera trompetera” o “Pirata del estrecho”. En este último apareció Jairo Muchachito en directo y La Excepción en las pantallas, y el Palau se convirtió en un mar de brazos agitándose en el aire y gritando “¡ga rra patero!”. Para sorpresa de Muchachito, la banda tocó parte del “Siempre que quiera” y todo el mundo coreó aquello de “ojalá no te hubiera conocido nunca”.

Sin queres hacer tampoco un repaso a todo su repertorio, sí que hay que decir que el “Chinchetas en el aire” fue de piel de gallina y que vimos correr más de una lagrima. Tampoco faltaron esos personajes disfrazados de bombero, de abuelo fumeta, un divertido video de marionetas o el lanzamiento al público del Canijo. Pero es que todo eso es también la esencia alegre y divertida de esta banda de Jerez. Ahora les esperan unas cuantas fechas más en grandes recintos para celebrar ese reencuentro y, como ha dicho Manu, el hermano de Migue, para volver a revivir una de las etapas más felices su vida.
Al cerrar esta crónica nos enteramos de que hay una iniciativa para nombrar una calle de Jerez con su nombre, con falta de ortografía incluida, pero que sobre todo mantendría vivo el recuerdo del Delinqüente que falta: “Migue será lo que él quería, un veloz caballo a la luz de la luna y un pájaro blanco al amanecer, y surcará caminos en el cielo volando muy alto y cantándole a la libertad. Todos te recordaremos”.

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