“Porque es Lory Money le doy 3 estrellas, si fuese otro serían 0. La actuación empezó a las 1:30 y duró menos de 20 minutos. Me sentí estafado, solo cantó 5 canciones, podría habérselo currado más la verdad. Eso sí, el poco rato que actuó estuvo guay”.

Ya dicen que todo el mundo tiene un seleccionador dentro. Y por ende, un crítico musical. Así definía el usuario Deede –en una conocida plataforma de conciertos– la actuación del rapero Lory Money el pasado viernes en la sala Upload de Barcelona.

El directo –con casi todo grabado, como mandan los cánones del género– empezó con poco menos que una hora de retraso. Además, y ya en materia, el MC afincado en Valencia tuvo a bien prescindir de algunos de sus éxitos de Youtube. Se quedó en media docena de temas. Pero el tiempo que estuvo, Lory Money demostró por qué las nuevas músicas urbanas, cuyo hábitat original es Internet, enganchan. Por qué van más allá de la capacidad de entonar.

El centenar de valientes que se acercaron a la montaña de Montjuic no quería virguerías. Sobraba con empalmar “Ola k ase” y “Santa Claus”, y cantar al unísono junto a Money. Y grabarlo. Compartir el viral. Dar el cetro a Puigdemoney (con “Indapandent”, claro, cerró el concierto), aunque fuera por poco tiempo. Disfrutar sin acritud de la suerte de stand-up comedy que el rapero propone, una autoparodia –habla con sorna de pobreza, migraciones o fronteras– que lo empodera y que auyenta las miradas exotizantes.

Money se emplea en vivo con el mismo ingenio extramusical del que se sirve para llevar millones de escuchas en plataformas de streaming: cada tema lo empieza con un chascarrillo, un gancho que empalma con la base (cargada de bits robustos y sin demasiado matiz en directo) y que avanza el tema hasta prácticamente el estribillo. Y así, cada vez.

El rapero mantuvo la sonrisa toda la actuación, pero no la voz: los últimos tres temas fueron de ventrílocuo (pese a que cuando cantó no lo hizo mal). Otras buenas ideas que se desmoronaron pronto: entró en materia acompañado por una banda (entre ellos Dani Vega, Mishima) que por unos segundos pareció justificar su confirmación para Sónar. El más allá del LOL, que dicta el festival. A los pocos minutos, capút i DJ. Retahíla de hits, jersey empapado en sudor, camisetas y gorras firmadas. Y un sentimiento generalizado: el poco rato que Lory Money actúa, nadie puede con el president.