Birkite Alonso “Birkit”, con la sola compañía de su guitarra presentó su disco “Emen”. Sonidos y presencia que inmediatamente remiten a referentes cercanos como Anari, Ainara Legardon o más lejanos como Thalia Zedek o la más primigenia PJ Harvey, aunque su versión del “Lovesong” de The Cure deja claro que transita más caminos que los evidentes a primera vista. Seguiremos sus pasos, a poder ser, en entornos más reducidos.

The Limiñanas (foto inferior y encabezado) no hacen prisioneros en sus conciertos. Su exhuberancia instrumental, disposición escénica y una coctelera estilística bien batida desde el camerino, invitan desde el primer minuto al cuerpo a cuerpo con el grupo y al baile. Con un pie en el garaje psyche, otro en los sonidos velvetianos y el ADN del mejor pop francés, han sido capaces de integrar sin fisuras en su sonido aristas de la nueva psicodelia, elementos kraut o los sonidos mediterráneos orientales.

Así dispararon 24 temas en más de 90 minutos con siete músicos en escena más un gogó a tiempo parcial trajeado y encorbatado que nos hacía pensar en algún guateque yeyé de décadas inocentes. Repasaron sus dos últimos discos “Malamore” y “Shadow People” y buen puñado de sus primeros temas junto a escogidas versiones ajenas como el garajero “Crank” de The Beach Bitches, la robótica “Mother Sky” de Can o la festiva “Gloria” de Them, todas ellas con claro barniz pop, reforzada fuerza y el indiscutible toque “chic” inimitable del país vecino que les acompaña desde sus comienzos y que no les abandona ni cuando acuden a tres guitarras en varios temas.

Enigmáticos en “Dimanche”, acústicos en “Pink Flamingo” o desatados en “The Train Creep A Rolling”, el grupo de Lionel y Marie Limiñana han pasado de ser el secreto mejor guardado del pop francés, a aspirar a jugar en ligas mayores por la robustez de su directo y su sonido arrebatador.

Próximamente editarán su nuevo disco, del que ya han adelantado un “Russian Roulette” de The Lords of the New Church, que ya nos adelantaron el año pasado en Andoain y que parece que les van seguir manteniendo con el olfato intacto y la fórmula secreta del mejor pop psicodélico del siglo XXI.

“Je ne suis pas trés drogue mais, avec The Limiñanas, tout est posible”