Lagartija Nick, bestial
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Lagartija Nick, bestial

9 / 10
Cristina Pancorbo — hace 8 años
Sala — El Sol, Madrid
Fotógrafo — Mariano Regidor

“Somos muchas cosas. Aquí hay cuatro grupos… y alguno por hacer”. Así presentaba Antonio Arias a Lagartija Nick sobre el escenario, quince minutos después de comenzar su concierto en la sala El Sol. Con veinte años de trayectoria, base en la productiva Granada y dos figuras de la talla de Víctor Lapido y Eric Jiménez en sus filas, lo que sobre todo son es un grupo de rock de los que ya no quedan. Ya se comprobó en mayo, con el concierto que dieron para presentar “Zona de conflicto”. Y anoche volvieron a demostrarlo, fieles a su atronadora potencia pero con mejor sonido.
Comenzaron con “Crimen, sabotaje y creación”, el quinto corte de este último disco, que fueron desgranando a lo largo de toda la hora y media que duró el concierto. Primero lo mezclaron con algunos de “Hipnosis”, su primer álbum. Y al final, con varios temas de “Inercia”, que con el año 1992 en la tapa, fueron capaces de desatar varios momentos de furor, especialmente en la introducción de “El nuevo Harlem” o “Satélite”. Entre medias del repertorio, algunas joyas de “El shock de Leia” y de “Su”, junto con una sola de “Val del Omar”: “Yo día y orden”. Y en resumen, un repaso lo suficientemente amplio que, más allá de la nostalgia, del respeto al veterano y del riguroso negro de la vestimenta, demostró la indiscutible fuerza con la que siempre se asienta lo auténtico. Así, el público pasó por dos tipos de estados: por un lado, el de quedarse hipnotizado con la técnica que se gasta el trío a los instrumentos y, por el otro, el de entregarse a temas como “20 versiones” o “Úsame” con el inevitable sube y baja  de cabezas.
Para el bis reservaron la canción “Vuelo Nocturno”. O lo que es lo mismo, el recuerdo de Morente. “Esta tenía que haberla cantado Enrique. Se acerca su aniversario”, decía Antonio antes del espontáneo aplauso que la sala le dedicó al maestro. Pero aún quedaba un rato para echar el cierre, porque el grupo regaló un segundo bis formado por “La curva de las cosas”, “Solo amnesia” y “Esa extraña inercia (anfetamina)”. Triple guinda para un concierto que alguien del público, a grito pelado, supo definir en uno de los poquísimos silencios que hubo con una sola palabra “¡Bestial!”.

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