Un espectáculo transparente, ésa sería la mejor descripción del concierto de Jorge Drexler el pasado 13 de abril en un lagunero Teatro Leal con todo el aforo vendido. Es evidente que Drexler está muy cómodo con el publico canario, puesto que ya ha pasado en innumerables ocasiones por los escenarios de las Islas como recordó y compartió con su público cuando le pidieron “Blanco y negro”. Drexler es casi hijo adoptivo canario, frecuente cuando se estaba dando a conocer y asiduo también ahora, con la fama sobre sus espaldas. El cantautor se veía cálido y cercano entre canción y canción, contando anécdotas de el porqué de las canciones o saludando amistosamente al cantautor Rogelio Botanz (Taller) que se encontraba entre el público. Hizo que la audiencia se sintiera como si estuviéramos viendo a un amigo cercano sobre el escenario. Veinte años de carrera le han hecho conseguir un formato sencillo e intimo acorde con su música.

En aproximadamente dos horas hizo un repaso a su discográfica reciente con el añadido de algunos temas inéditos. Incluso se permitió versiones como el “Hold Me Tight” de The Beatles, todo ello en un formato en solitario y en algunas ocasiones solo sirviéndose de la ayuda de la platea y haciendo partícipe al publico pidiendo colaboración en alguna de sus canciones, cuando no el respetable coreaba de manera voluntaria los estribillos de algunos de los temas más conocidos.

Con esta combinación, Drexler demuestra que no es necesario tener un macroespectáculo para vender todo el papel: la buena música, pero en especial la calidez y ese sentimiento que flota en el ambiente y lo impregna todo son elementos que le ayudaron, como demostró en el Leal, en su tranquilo camino hacia el cariño universal.