Los encargados de caldear el ambiente, antes de la aparición del gran padrino del desert rock, fueron Fumut, cuatro muchachotes de Lazkao con muchas ganas de comerse el mundo. Sonó fino y contundente su rock duro cantado en euskera, con pinceladas stoner e incluso hardcore. Su actitud punk recordó a Kuraia, y, para redondear su actuación, versionaron a Nebula y a Dut.

La nueva visita de John Garcia a Vitoria-Gasteiz estaba rodeada de expectación e incertidumbre, casi nadie tenía claro lo que iba a suceder. ¿El concierto sería eléctrico o acústico? ¿Interpretaría temas de todos sus proyectos musicales? Las incógnitas se fueron despejando poco a poco. Viendo sobre el escenario una formación clásica de rock, formada por guitarra, bajo, batería y vozarrón, y escuchando los primeros acordes del pepinazo “Tangy Zizzle”, la mayor parte del público respiró aliviada. Casi la mitad del setlist, hasta ocho canciones, fue protagonizada por Kyuss, banda pionera del sonido desértico. Los éxitos más rockeros, como “One Inch Man” y “Green Machine”, lucieron una ración extra de músculo, y se mostraron rotundas ante una audiencia deseosa de ser aplastada por la extrema gordura de los riffs, y aniquilada por una sección rítmica disfrazada de martillo pilón. Fueron muy coreadas también “Gardenia”, con su atmósfera ardiente y sensual, y “El Rodeo”, con esa intro de guitarra que habría enloquecido a Sergio Leone. No se olvidó el cantante nacido en Arizona de sus discos en solitario, destacando sobremanera las reinterpretaciones de “Give me 250ml” y “Kylie”, originalmente canciones acústicas pertenecientes a su trabajo más reciente, y que mutaron durante unos minutos en criaturas llenas de rabiosa electricidad. Prácticamente la única concesión al resto de grupos en los que John Garcia ha participado, con su estupenda voz, durante todos estos años, correspondió a “Cowboys Suck”, fenomenal estallido decibélico que en su día firmó Hermano. La traca final, ya dentro del bis, nos disparó hacia un increíble viaje sideral, con parada en dos galaxias del universo kyussiano conocido. Fusionadas, como si de hermanas siamesas se tratara, la instrumental “Molten Universe”, y “Whitewater”, genuina representante del rock fumeta más psicodélico, atronaron orgullosas en el interior de nuestros incrédulos cerebros.

Quién necesita rosas pudiendo abrazar cactus.