Techno Kaos
Conciertos / Joe Crepúsculo

Techno Kaos

6 / 10
Sergio Amor Herrero — 24-05-2022
Fecha — 21 mayo, 2022
Sala — Jimmy Jazz Gasteiz, Vitoria-Gasteiz
Fotógrafo — Stuart MacDonald

Joel Iriarte ha protagonizado muchos giros a lo largo de su trayectoria musical. Algunos dirán que es un tipo que ha estado dando tumbos y que todavía no ha encontrado su sitio, otros afirmarán que es un artista con grandes inquietudes, ajeno a las modas pasajeras y que no se casa con nadie. Lo que es seguro es que siempre hace lo que le da la gana y lo sigue demostrando cada vez que publica un disco nuevo. El artefacto sonoro que venía a presentar en la Jimmy Jazz vitoriana lleva por título “Trovador Tecno”, y en eso mismo se transformó Joe Crepúsculo durante la hora y media que duró la actuación. Acompañado en escena únicamente por su colega Aaron Rux, liberó una enorme cantidad de adrenalina sobre el no muy numeroso público. Ambos armados con teclados que sonaron sobre la base de pregrabrados y atronadores ritmos bakaletas.

"Paranoia" y "Pisciburguer" abrieron la función ante una audiencia todavía algo expectante y con ganas de pasarlo bien. Con "El tren de la bruja" nos trasladamos al recinto ferial de cualquier barrio en fiestas. El olor a churros grasientos nos invadió, y nos dieron ganas de montar en los autos de choque o de echar unos euros en la caseta del tiro al pichón regentada por los Camela, mientras sonaba a todo trapo la aflamencada "Sol y sombra". Uno de los temas que mejor quedó fue "Pensar el tiempo", con su logrado y megacomercial estribillo. Después, Joe bajó un poco el pistón con dos canciones más lentas a las que denominó baladas. La más nostálgica "Rosas en el mar" precedió a la más bailable "Toda esta energía". La gente demandaba un regreso inmediato a la cañita brava, así que tras este impás de cierta calma volvimos al antiguo ambiente de discoteca noventera. La indie "Ojos de conejo" destacó entre el conjunto antes de que Joe se desparramara con "Música para adultos", bajando a cantar y bailar entre sus entregados fans, quienes corearon a grito pelado unas letras con las que se identificaban plenamente. "Tecnocasa" pareció la versión enloquecida de alguno de los “Tubular Bells” de Mike Oldfield, con esas campanillas traviesas dándolo todo, y "Carreteras de pasión" fue la espoleta que detonó definitivamente la carga explosiva que reventó los cerebros de los incondicionales de la primera fila.

Tras unos segundos de descanso, los bises los habrían firmado Chimo Bayo o Nando Dixkontrol. El locurón fue total durante la interpretación de la celebradísima "Jose House", himno crápula por excelencia y seguramente la mayor triunfadora del evento. Aunque no le fue a la zaga "Así soy yo", que provocó bailes desatados por parte de gran cantidad de niños y niñas atrapados en cuerpos de señores y señoras. "Mi fábrica de baile" cerró el tinglado arriba del todo, una factoría dance que cegó a todo el mundo con sus saturadas y excesivas luces de neón.

Ritmoooo, ritmo de la nocheeee.

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