Aunque Shaun Ryder y Bez nos han visitado en alguna que otra ocasión para pinchar (su mayor virtuosismo a los platos reside en la velocidad a la que se ventilan los combinados mientras las canciones se suceden) y Black Grape también pisaron nuestros escenarios, el retorno de estos hooligans virtuosos ahora de la Madexplotation tuvo cierto aire de cita indispensable. Catorce años después de su debut en directo en la Ciudad Condal, un Bez aparentemente straight y un Shaun Ryder más cercano a Maradona que a su alter ego en la exitosa película de Michael Winterbottom se las vieron y se las desearon para mantener su leyenda a flote. Sin otros miembros originales que les respaldasen, ambos no eran más que secundarios en una aventura cuya efectividad quedó más bien en entredicho. El mortecino sonido del conjunto, la sensación de banda sin personalidad y un Ryder en horas bajas nos dejaron con ganas de mucho más. No se trata de que el cantante haya ganado kilos (que los ha ganado, y demasiados), ni siquiera que se muestre totalmente estático (siempre lo ha estado, entonces y también con Black Grape), sino de que una decepcionante sensación de linealidad sobrevoló la mayor parte del set. Tuvimos que esperar hasta “Hallelujah” para ver como las cosas mejoraban y como hasta ellos mismos parecían creérselo un poco más. Desgraciadamente, antes ya habían sonado muchos hits de antaño que se quedaron en mera anécdota. A nadie pareció preocuparle que “Kinky Afro”, “Loose Fit” o “Step On” tuviesen la sangre de horchata, pero hasta el más puesto (y no es un juego de palabras) se desgañitó cuando se despidieron con “24 Hours Party People”, un éxito que no lo fue en tiempos y que lo parece desde que todos lo pasásemos en grande con la película del mismo título. No fue una hecatombe, pero mucho menos una noche para el recuerdo.