Mientras las noticias describían la tempestad de la noche como el diluvio más bestia registrado jamás en Catalunya, los valientes entramos al Salamandra como si del mayor refugio se tratara. Sin embargo, no hubimos dejado apenas los paraguas en el guardarropa cuando de golpe Los Vinagres ya coreaban su entrada a escena.

El trío canario hizo que gracias a sus pegadizos y bailables ritmos los allí presentes cambiaran las gotas de lluvia por las de sudor. La sala no estaba especialmente llena pero Abel (guitarra y voz), Sergio (bajo y voz) y Rober (batería y voz) consiguieron, con su desparpajo canario, que la gente bailara como si de las más feroz de las verbenas se tratara. “Me enamoré de tu madre”, “Me rompiste el corazón” o “Piñaso en la Boca”… Temas con letras sencillas pero con mensaje directo consiguieron que el público empatizara más con el grupo y se atreviera a corear los estribillos, y hasta hubo tiempo incluso para una versión de Los Brincos. Un buen concierto con Los Vinagres entregadísimos que nos dejaron tarareando sus canciones todo el fin de semana.

Tras Los Vinagres, dejando el listón a una altura considerable, fue el turno de los andaluces Guadalupe Plata, reclamo central de la noche. El trío de blues pantanoso superó con creces cualquier tipo de expectativa que pudiera tener en mente, ya que era la primera vez que los veía en directo tras mucho tiempo siguiendo sus brillantes trabajos.

Sombríos y serios, los ubetenses desprendieron el saber estar que años de trayectoría les han brindado. Tres veteranos del blues que no se andan con tonterías. Pocas palabras y muchos riffs. Muchos redobles. Muchas líneas de base. Mucho de todo, pero en el buen sentido. No nos dejaron tiempo para respirar desde que abrieron la velada de la manera más acorde posible con “Tormenta” y acabaran con el hit “Baby me vuelves Loco”, alargándolo y jugando con él, y por consigiuiente también con el público.

La curiosa voz de Pedro de Dios, mezcla de grito y lamento, se fundía con el recurrente slide de guitarra. Carlos Jimena se posó en el centro aporreando su batería como un titán y Paco Luis Marlos, más reservado que los otros dos, alternaba su preciosa guitarra con un original cigarbox y un birumbai en lugar de un bajo al uso.

Repasaron su extenso repertorio eligiendo canciones de sus tres LP’s. Cortes más conocidos como “Calle 24”, “Serpientes Negras” o “Milana” hicieron que la gente se viniera arriba. También tuvimos oportunidad de esuchar el recién estrenado single “Qué he sacado con quererte (aka Violeta Parra)”, prefacio de su próximo trabajo que verá la luz en abril.

En general decir que entre las luces rojas de la sala y las más que extensas partes instrumentales, Guadalupe Plata nos sumergieron en dos horas de trance musical donde la gente se contoneaba al son de un grupo como de los que cada vez cuesta más encontrar. Un grupo con esencia y carácter.