La noche del domingo 24 de mayo en la Jimmy Jazz gasteiztarra estuvo lejos de las grandes aglomeraciones, pero precisamente ahí residió parte del encanto de la cita. Entre guitarras envolventes, atmósferas cargadas de melancolía y una cercanía constante con el público, los bilbaínos Full Cab y las argentinas Fin del Mundo construyeron una velada íntima sostenida sobre capas de distorsión y sensibilidad.
Los primeros en subir al escenario fueron Full Cab, que aprovecharon el directo para seguir presentando su último trabajo. Lejos de quedarse anclados en la crudeza garagera de sus inicios, los cinco músicos mostraron una propuesta mucho más abierta y rica en matices, transitando entre el noise, el postpunk y las melodías más envolventes.
Su último lanzamiento, de título homónimo y publicado en marzo de 2025, dejó momentos destacados con temas como ‘Dot, Dot, Dot...’, ‘R u Up?’ y ‘On a Roll’, construyendo un concierto dinámico y cercano en el que la banda alternó pasajes melódicos con estallidos de mayor intensidad. Entre bromas, agradecimientos al público y guiños locales —como la camiseta retro del Deportivo Alavés que portó su vocalista—, Full Cab volvió a demostrar la buena conexión que mantiene con Vitoria-Gasteiz, donde ya habían actuado en varias ocasiones durante el último año.

El cierre de la noche quedó en manos de las argentinas Fin del Mundo, que aterrizaban en Vitoria-Gasteiz para poner punto final a su gira europea. Formadas en Buenos Aires y con raíces en la Patagonia Sur, el cuarteto ha ido consolidando una propuesta donde conviven el shoegaze, el dream pop y el post-rock emocional, una mezcla que comenzó a ganar visibilidad internacional tras su celebrada sesión para KEXP en 2022.
Pese a la discreta entrada, las cuatro integrantes se mostraron cercanas, relajadas y con ganas de disfrutar de una última noche de gira tras varias fechas repartidas entre Francia y España. La cercanía de las músicas se hizo evidente durante todo el concierto, con comentarios distendidos y constantes gestos de agradecimiento hacia la sala. De hecho, agradecieron al público el esfuerzo de acercarse a la Jimmy Jazz un domingo por la noche.
Temas como ‘Hacia los bosques’, con el que abrieron el show, ‘Cuando todo termine’ o ‘El día de las flores’ terminaron de envolver la sala en una atmósfera hipnótica sostenida sobre guitarras expansivas y desarrollos instrumentales que encontraron una respuesta especialmente atenta por parte del público. Lejos de buscar la explosión constante, Fin del Mundo apostó por los matices, alternando momentos de delicadeza casi contemplativa con crescendos de intensidad emocional.
Cuando las argentinas se despidieron con ‘El Incendio’, la sensación era la de haber asistido a una de esas noches pequeñas en apariencia, pero capaces de dejar huella desde la cercanía y los matices. Porque hay conciertos que encuentran su fuerza precisamente en la intimidad.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.