Un año después de su última visita a España, Dan Baird (sí, el que fuera miembro de los emblemáticos Georgia Satellites, The Yayhoos y The Dusters), regresó a la capital acompañado de esos tres escuderos de lujo que son: Mauro Magullan (batería), Keith Christopher (bajo) y Warner E. Hodges (guitarra, y sí, otro fuera de serie que formó parte de esa otra gran banda de rock and roll que es Jason and the Scorchers). Y como no podía ser de otra manera, una vez más y al igual que ha venido haciendo a lo largo de sus casi treinta años de impecable carrera, volvió a ofrecernos todo un compendio de integridad, de clase y de saber estar sobre un escenario. Más de dos horas de actuación ante un público formado por varias generaciones que en comunión, volvieron a caer rendidos ante la homilía de esta leyenda viva del rock. En su repertorio volvió a alternar algunos de sus grandes éxitos con los “Satellites”: “Sheila” (tema en el que intercaló a su vez su fabulosa versión del “Gimme some lovin”), “Keep your hands to yourself”, “Open all night”, “Railroad street”; junto con las nuevas canciones compuestas para este proyecto actual, extraídas de su álbum homónimo de 2008, “Dan Baird & Homenade Sin”: “Thing to be done”, “Two for Tuesday in America”; además de varias versiones de clásicos como el “I wanna be sedated” de The Ramones o ya, en unos bises incendiarios, el “Get it on” de T-Rex. La voz abourbonada de Baird creció en torno a unos infernales riffs de guitarra (Hodges pareció estar poseído por los espíritus de Jimmy Page y Angus Young arremolinándose ferozmente en su interior) y la contundencia de la sección rítmica, para en definitiva, regalarnos uno de los mejores directos de rock clásico que se puede escuchar hoy en día sobre un escenario. Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, pero por si acaso, Baird, Christopher, Magullan y Hodges, deberían poder reencarnarse una y otra vez, para permitirnos disfrutar eternamente al resto de mortales de su música.