A buen puerto
Conciertos / Festival Milnoff 1922

A buen puerto

8 / 10
Arturo García — 14-09-2021
Fecha — 12 septiembre, 2021
Sala — Auditorio Manuel de Falla / Granada
Fotógrafo — Antonio L. Juárez (Festival Milnoff 1922)

Mayte Martín fue la encargada de poner el broche a la segunda edición del festival Milnoff 1922 de Granada. El Auditorio Manuel de Falla se llenó para disfrutar de nuevo de ese encuentro que la cantaora catalana tiene con la poesía de Manuel Alcántara. Una noche que navegó de Granada a Málaga en ese barco llamado “alCANTARaMANUEL”.

La relación de Mayte Martín con Andalucía a lo largo de su carrera ha sido estrecha en cuerpo y alma. Granada siempre ha sido un faro para la catalana y esa noche volvió a él arribando “Por la Mar Chica del Puerto”, tema que abre su álbum Al Cantar a Manuel (2009). Este año el festival Milnoff ha estructurado su programación en diferentes homenajes a figuras ilustres del flamenco y de la cultura que lo rodea. La figura del desaparecido periodista Manuel Alcántara y su legado poético revivía de la mano de un repertorio que desde la Alhambra se asomaba a Málaga.

Mayte ocupaba el centro de un semicírculo arropada por Alejandro Hurtado a la guitarra, Guillermo Prats al contrabajo, Biel Graels al violín y David Domínguez a la percusión. El majestuoso Auditorio Falla, con todo vendido, se reduce a ese pequeño espacio, esa mar chica por la que esta especie de góndola entra en el puerto.  El repertorio transcurría siguiendo el orden riguroso del disco, porque como reflexionó Mayte, esta obra es la banda sonora de una película que Manuel Alcántara guionizó de forma poética para hacer, como tanto le gustaba, crónica de un tiempo.  Tras esa obertura tan reconocible en ya en el cancionero más melódico, menos jondo de Mayte Martín continúa con “A Miguel Hernández”, “Le gustaban pocas cosas” y sigue emocionándose, ya hace más de una década de su encuentro con los poemas de Alcántara, con la manera de describir el amor de “En Aquel Tiempo”. Asiente Mayte cuando Alejandro Hurtado entrelaza su guitarra con la suya y se deja llevar con el violín de Graels. Bromea con David Domínguez mientras afina su guitarra y prepara “Excusas a Lola”, ese poema que Manuel Alcántara dedicó a su hija. El sonido impoluto atrapa a un público salpicado por las notas del contrabajo de Guillermo Prats.

Siguen apareciendo personajes como “Manuel” en este caso Altolaguirre a los que Mayte va presentando a medida que transcurre el concierto en una suerte de recorrido en diapositivas sepias y azules como la luz que ilumina el escenario. Es domingo, “El mar no sabe que es domingo” hasta que el arco de Guillermo Prats llama a las gaviotas y entre ellas disfrazada seguidamente sobrevuela “La Paloma de Picasso”. Huele a sur, al limonar malagueño y el concierto enfila su parte final con este requien que es “Al sur de los limones”. La noche es apacible, atrás quedó el calor de estos días, mientras la sierra de Málaga arde, Mayte toma su primer sorbo de agua. Mal trago para Alcántara fue este “Carnet de Identidad”. Suenan oles, estamos en Milnoff, un festival flamenco pero sin el yugo de la ortodoxia, ese del que se libera Mayte Martín en su declaración de intenciones. Tras agradecer a sus compañeros de viaje esta nueva singladura toca cerrar el círculo con “Niño del 40”, el primero de los poemas de Manuel Alcántara que cayó en sus manos y el que le vaticino que este viaje iba a ser largo. Asomados desde la Alhambra a los campos de Málaga solo queda el epílogo, “No Pensar Nunca en La Muerte”, ese juego melódico entre el principio y final de un disco y su plasmación en directo que visto lo visto, no parece morir nunca.

El Festival Milnoff 1922 se consagra como un mirador, como esos que hay en Granada, desde el que se divisa el flamenco en un lienzo de muchos colores, aquellos que vislumbraron Lorca, Falla o el pinto Zuloaga en aquel concurso de cante jondo de 1922.

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