Tres noches por delante en el que prometía ser el festi del año en el norte (y lo fue). Uno no siempre puede tener tanto en tan corto espacio de tiempo. El jueves abrieron fuego los alemanes The Revolvers presentando su nuevo CD “A Tribute To Cliches”. Y eso fue lo que tuvimos en treinta minutos, clichés y una pose bastante manida a la que no ayudó esa versión de los Backyard Babies, actuando los mismos esa noche. Quizá les falte tiempo para encontrar eso que llaman personalidad, la misma que les sobro a Sex Museum que derrocharon energía en una hora apasionante, sudorosa e intensa en la que nos convencieron de ser la banda más grande de Hard-Rock de Europa. Y es que diecisiete años on the road son muchos años, bastante más de lo que llevan Backyard Babies, banda que se las vio para levantar el listón dejado por una base rítmica (esos Loza y J) de 2 baterías. Dregen y compañía tuvieron 1h y media para demostrar su supuesta vuelta al rock (¿lo habían abandonado?). Sonaron bien pero el resto del show fue mecánico. Las casi trescientas actuaciones que llevan a sus espaldas comienzan a pesar. El hecho de empezar con el “Emi” de los Pistols nos hizo sospechar; después cayeron canciones de su nuevo disco y algún clásico también, pero antes del bis se empezaban a ver huecos entre el público ¿Era demasiado tarde? o… El viernes abrieron Federation X. Estos tres jóvenes de Washington llegaron, se enchufaron y durante media hora nos deslumbraron presentando su segundo Lp “American Folk Horror”, sonando como Iommi de fiesta con Cobain. Un voz filtrada, dos guitarras (una de 4 cuerdas) y una batería fueron los ingredientes de uno de los mejores cocktails que nos sirvieron en el Azkena (no dejéis de pedirlo en vuestro bar favorito) Bajamos de Washington a Pennsylvania y Raging Slab suben al escenario. Estos cuatro tipos se calzaron sus armas y comenzaron a disparar boggie sureño a los presentes con la munición de su último trabajo “Pronunced eat shit” y un repertorio soberbio. Nos transportaron a unos de esos viejos clubes de carretera, escuchando ese Rock and Roll que nunca morirá mientras haya bandas así. The Bellrays resultaron ser la propuesta más atractiva del festival, no sólo para el público sino también para el resto de las bandas, que se mezclaron con los allí presentes para chequear el fabuloso estado de la banda californiana, y si no, que se le pregunten a Elysa (guitarrista de Raging Slab). Subieron y demostraron ser los amos del soul rock con la audiencia entregada desde el primer hasta el último tema. Se hace difícil resistirse a ese ritmo trepidante y sin tregua reflejado en temas como “Changin colors”, “Too many houses in here” o “Snake city” que nos dejaron con el cuerpo roto. Venian los Supersuckers de Seatle, pero a más de uno nos dieron gato por liebre. Mucho cuerno, mucha pose, pero desinflados, planos y gastados. No reinaron o no pudieron reinar donde ya lo habían hecho The Bellrays; problemas de sonido dirá alguno, pero ¿y el resto? El sabado 14 comienza con el orgullo de Bilbao, los remozados Bonzos ofrecieron media hora de compacto punk-rock ramoniano que sorprendió a más de uno con viejos temas y 2 nuevos que prometían para su nuevo disco (¿para cuando?) Tras ellos, Diamond Dogs se despedían en Vitoria de su gira europea. tres cuartos de hora quizás no fueron suficientes para la fiesta que pudieron haber montado unos Diamond Dogs en plena forma. Los suecos desplegaron lo mejor de sus dos discos con temas como “Goodbye miss Jill”, “Charity song” o “You ll be knocking”. Nos supo a poco pero sabemos que volverán. Expectación suma para ver a Five Horse Johnson, cuatro tíos de Detroit que triunfaron por todo lo alto. El cantante ya nos había alertado, en su fugaz aparición en el show de Racing Slab, de lo que se nos venía encima y la verdad es que cumplieron con creces. Temas alargados como trenes de mercancía que nos arrollaron con un sonido enraizado en el blues (o en sus planteamientos). Durante una hora descargaron las canciones tanto de su imprescindible segundo Lp “Fat Black Pussycat” como de su ultimo disco. Se hablará de este demoledor concierto durante tiempo. Se acerca el momento, y las grandes estrellas del festival estaban a punto de clausurar esta primera edición. La sala a reventar. Mudhoney salieron a triunfar. Trallazo trás trallazo (cayeron entre otras “Touch me im sick”, “You got it” o “Thing if”), estos abuelos del grunge demostraron que eso ya quedó lejos. Abandonaron el teclado y trabajaron con dos guitarras para ofrecer un show sin fisuras, que no dejó indiferente a nadie; y es que ya se sabe!, que los abuelos saben más por viejos… Buen sabor de boca, éxito de público y próxima edición en marcha vuelven a demostrar que el rock and roll existe frente a otras alternativas que nos tienen rodeados.