¡Arde Florencia!
Conciertos / Muchachito Bombo Infierno

¡Arde Florencia!

9 / 10
Miguel Amorós — 25-01-2014
Empresa — Bpm Concerti
Sala — Auditórium Flog
Fotógrafo — Filippo Ciardi

Estamos acostumbrados a que bandas anglosajonas nos visiten periódicamente, pero generalmente nos pasa desapercibido cuando grupos de aquí llegan más allá de nuestras fronteras. Por eso es interesante saber que Muchachito ha visitado Italia en unas veinte ocasiones, así que no fue extraño que reuniera casi 500 personas en el acogedor Auditorium Flog de Florencia.
Era el último bolo de una gira por seis ciudades y una más de esas actuaciones incendiarias de esta última propuesta que ha montado el de Santa Coloma. En ella se une a sus compadres Diego “Ratón” a la guitarra y a su inseparable Santos de Veracruz a los pinceles. Al estilo Jon Spencer Blues Explosion, pero más salvajes que ya es decir, son capaces de poner patas arriba cualquier sala con solo dos guitarras de palo y un bombo.

Está reunión del “Muchachito” con “El Delinqüente”, es como juntar “el hambre con las ganas de comer”, o sea la vitalidad inacabable de Jairo con la eficacia, virtuosismo y alegría flamenca de Diego. Mientras Santos completa el escenario con sus pinturas y en alguna canción hasta se hace dueño del micrófono con mucho arte. Jairo empieza cada canción, sin un “set list” prefijado, y Ratón le sigue al punto. En más de dos horas y media, en lo que parece una competición para ver quien aguanta más, si ellos o el público, se suceden por lo menos una treintena de canciones, todas seguidas y sin parar, derrochando energía a raudales y mucho sudor. La mayoría de temas son de Muchachito Bombo Infierno, algunas de Los Delinqüentes como “Pirata del Estrecho” o la preciosa “El Aire de la Calle” (una de las que canta Santos con ellos) y múltiples versiones que van de Peret a Gato Pérez, pasando por Kevin Johansen, Los Amaya, Canibala, Manzanita, Kiko Veneno, Jonathan Richman y hasta se atrevieron con el “Tu vuò fà l’americano” de Renato Carosone. Lo suyo es un “tres hombres y una misión: que no decaiga la fiesta”, y vaya si lo consiguieron.

El público, en su mayoría joven y español, aunque también muy internacional (los Erasmus siempre han sabido lo que merece la pena), no paró ni un momento, incluyendo varias espontáneas invasiones de escenario.
Todo acabó con el “Siempre que quiera” que dejó a todo el público coreando la canción y totalmente exhausto.

Al final el combate lo ganaron ellos, los músicos me refiero, porque después de casi tres horas ¡¡¡aún siguieron de juerga!!!.

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