El queso (manchego) mecánico de Angelus Apartida dejó bien a las claras, desde que arrancó el doble bombo de “Blast Off”, que su salto a la gigante Century Media es proporcional al que deben dar el resto de bandas españolas de su estilo para alcanzarles. Antes de esta fulgurante entrada (igualita, intro incluida, que la de su aclamado “Clockwork”) habían hecho el cafre lo,s tinerfeños Land Raider y Thrashtorno, a los que se agradece que compartan ese sentido del humor que acompaña a toda esa nueva ola de thrash metal y que es herencia inequívoca de los sacrosantos Antrhax. Me declaro ya fan de los segundos (del municipio de Güímar, ahí es nada, dic,en que son). Menos empatía despertaron los grancanarios Semper, más seriotes y con una propuesta más parecida a Lamb Of God (una machacona muralla sónica más que acoplada, eso sí) que se salía algo de un guión que reservaba el papel estelar para Angelus Apartida. De diez lo que hicieron los albaceteños y un lujo para Tenerife que hayan recalado en la Isla después de una, a tenor de su calendario y de lo que contaron, intensísima gira europea. Venían a presentar “Clockwork” (en la cúspide del metal patrio en 2010, según MondoSonoro), pero sorprendió que echaran mucha mano de su también reivindicable segundo disco, “Give ‘em war”. De esa hornada destacó sobre todo “Trash Attack”, casi al final del setlist y con la gente –un público huérfano de conciertos de este nivel- ya a lo suyo: circle pit y wall of death de rigor. Antes, en el arranque del show, cayeron cuchilladas como “Of Men and Tyrants”, “Clockwork”, “Devil Take The Hindmost” o, más tarde, su versión del “Be Quick Or Be Dead” de los Maiden. Salvaje la ejecución, con mención aparte para el batería, Víctor Valera. Mientras el resto acuchilla, él ametralla sin inmutarse. Como dijo el respestable: “¡an-llelús, an-llelús!”.