Treinta ediciones ha celebrado el Festival de la Guitarra de Córdoba con un recorrido por el mapa sonoro que este instrumento legendario ha dibujado en las tendencias musicales de estas tres últimas décadas. Con esta premisa una crónica de lo acontecido en Córdoba durante el mes de julio debe detenerse en primer lugar en la actuación de Deep Purple. Pese a que su última reencarnación fue en 2006, los padres del rock duro no podían faltar en este homenaje a las seis cuerdas. En el cómodo recinto de la Axerquía se alinearon el batería Ian Paice (único miembro de la formación originaria) que junto al bajista Roger Glover revivieron la mejor base rítmica que han tenido los ingleses en su cuarenta años de historia. No se le pueden atribuir menos galones al vocalista Ian Guillan (voz referente en los manuales de heavy metal) pero si peor forma física la de su garganta que precisaba de más de un interludio instrumental para recobrar aliento, son 64 años los que tiene el chaval. El ex Kansas Steve Morse y el teclista Don Airey completaron en Córdoba la “Mark VIII”. Muy voluntariosos y displicentes, incluso se tomaron a broma que en pleno “Bad Attitude” se quedaran si sonido. El repertorio lo abrieron “Highway Star” y ante cuatro mil almas entregadas al aquelarre rock desfilaron clásicos como ”Strange Kind Of Woman” y “Space Truckin” para terminar el set list cómo no, con “Smoke On The Water” y volver al escenario para rematar al personal con “Black Night”. Los sonidos electrizantes y temperamentales han protagonizado el programa de este año y por esto la presencia de Johnny Winter era otra cita ineludible. Mayor, muy mayor se plantó en el Gran Teatro de Córdoba el bluesman albino con su Erlewine Lazer bajo el brazo, auténtico icono del blues eléctrico que desgranó en un repertorio de hits propios y ajenos (Muddy Waters, Ray Charles, Robert Johnson..). Y del pasado al presente, y sin duda un presente revitalizador el que están viviendo los británicos Placebo. Sin duda eran otro de los platos fuertes de este año y en plena gira por nuestro país, descargaron en Córdoba casi dos horas de rock intenso y emocional. Tras la publicación de “Battle For The Sun”, parece que Brian Molko y compañía se han iluminado de un blanco celestial que lucieron en Córdoba en dos horas de concierto que abrían con su ya mítico single “Nancy Boy”. Molko es feliz y se le nota en el escenario, interpeló con un público entregado al que brindó una versión de “Ashtray Heart” (single de su último álbum) con retazos en castellano. Bien secundado por su inseparable Stefan (armonizando voces incluso en su versión del “All Apologies” de Nirvana) y la pegada de Steve Forrest, alcanzaron momentos de furia guitarrera, ritmos trepidantes y sobre todo de locura entre los casi cuatro mil fans que coreaban hits recientes “Battle For The Sun” y ya clásicos “Every You Every Me” o “The Bitter End” con el que se marchaban para volver aclamados y desvanecerse casi levitando con los ritmos hipnóticos de “Taste In Men”, su cuarto bis.