El temporal no llegó este fin de semana a Bilbao pero la segunda jornada de Bilboloop inundó gran parte de la Villa. El sábado culminó el evento que en su 17 edición se ha divido en dos citas separadas con un mes entre ellas pero se ha hecho dulce la espera gracias al resultado. El anterior 19 de octubre el cartel cogió forma con las bandas Lester & Eliza, Baywaves y las británicas Hey Charlie junto a la programación extra de Off Bilbollop (crónica aquí).

Como decía en la apertura del texto, la marea del festival subió en esta segunda jornada y gracias al Off Bilboloop, el bar La Muga se inundó con el bolo garajero de Dead Sequoia y el Ambigú con la guitarra y la voz de Birkit que desprendió calidad con su técnica aún luchando contra el murmullo del público hablador.

El escenario de la sala Antzoki lo abrió el cuarteto bilbaíno Cecilia Payne (foto inferior) que se enfrentó a algunos fallos iniciales en la mesa de sonido. No es la primera vez que les disfrutamos en este escenario así que la familiaridad entre el público, la banda y las instalaciones se suponía que existían desde el principio. Empezaron con “Fault” y la atmosfera se hizo más densa. Disfrutamos de los matices de todos sus riffs y las melodías envolventes se fortalecieron con constantes brotes de distorsión y un ritmo de batería muy cortante. El público, distante. Les costó dejarse llevar pero las descargas de intensidad de “This road” y el posterior “Always” les arrancó una calurosa ovación. Este grupo es una muestra de que las formaciones de Bizkaia gozan de una potente profundidad y calidad al mismo tiempo. Digo esto por la manera de sentir la música que desprendían cada una y cada uno. Repasaron el gran “Fuck you” y terminaron el bolo después de unos 50 mins con el magnífico “Away”.

Una de las cualidades que tuvieron los tres bolos principales de la segunda cita de Bilboloop’18 fue su carácter sorpresivo. Lo que aparentaba ser una cosa, en directo fue otra. Llegó el turno del trio de Glasgow Dama Scout (foto inferior) y el indie atmosférico y brillante se ensució con distorsiones aberrantes que en ocasiones se confundían con fallos de la mesa… pero no lo fueron. Comenzaron en la cumbre con eclosión de sonidos en el tema “Sugar” y despliegue de ecos y delays en “Forget it´s good”. El gancho de este grupo es el aderezo de sonidos catastróficos en melodías suaves en casi todos los temas. La ecualización del pedal del bajo es la antítesis de la voz de Eva Liu y al unir los originales beats de la batería obtenemos un coctel sintético y poderoso. La voz principal parecía desaparecer en ocasiones y no cuadraba con la línea melódica. La sensación que apunté in situ fue la siguiente: La música de Dama Scout es una mezcla de sonidos que viajan entre el indie, la psicodelia, el metal, el punk y la distorsión aberrante. Exquisita eclosión. Tocaron “Milky Milk” y terminaron con “Toothache” después de otros cincuenta minutos. No hubo “beste bat”! ni “another one”!

El grupo anterior se encargo de poner la mecha para volar la dinamita que vendría a continuación. La banda irlandesa Le Boom (foto inferior) demostró lo que es animar a una audiencia y controlar la situación desde el principio hasta el fin. Esta banda emula sonidos electrónicos con percusión acústica y utiliza numerosos medios técnicos de acompañamiento, voces y guitarra. O también podríamos decir que hacen música electrónica con referentes indie, pop y house en vivo. Hasta ahí bien pero lo que más mueve a Aimie y a Chris es la interacción con el público. Literalmente (sobre todo Aimie) se dejaron la piel en el escenario animando al personal y eso se vio recompensado. La pista de baile se convirtió en discoteca. Esta pareja tiene muy trabajada la ejecución de cada corte y nos mostraron un sonido cualitativo. A los recursos técnicos habituales, la batería y la guitarra hay que añadirle sampling pad, un soporte con diferentes mazos, cencerros y una botella vacía de Absolut Vodka. Fueron numerosas las veces que la irlandesa se bajó al público pero el ardor principal venía de sus gritos y su expresión corporal. Espectáculo bien recibido y broche final clamoroso para otra edición del festival Bilboloop que cada vez nos ofrece una propuesta más interesante que la otra. ¿Con qué nos sorprenderá el año que viene?