Vida rana
Comics / Roberto Massó

Vida rana

8 / 10
Alex Serrano — 29-09-2021
Empresa — Apa-Apa Cómics
Fotógrafo — Archivo

Quien haya seguido la trayectoria de Roberto Massó desde su irrupción en el mercado editorial en 2013-2014 gracias a una intensa actividad fanzinera pero, sobre todo, al sorprendente “Medieval Rangers” –publicado por DeHavilland Ediciones–, estará habituado a las mutaciones de intereses y estilo de un autor cuya inquietud por explorar nuevos territorios le ha llevado a estirar hasta el límite los procesos y posibilidades de un papel en blanco.

Massó nunca ha ocultado que su voluntad a la hora de hacer cómics no se circunscribe necesariamente a lo narrativo sino, más bien, al ejercicio formal y la exploración de lo secuencial. Así, se ha adentrado en la ciencia-ficción partiendo desde los códices medievales (“Medieval Rangers”), ha imaginado misterios submarinos (“Zona Hadal”), ha diseccionado la danza a través de viñetas (“El ruido secreto”) o ha buscado el tuétano del cómic a través de geometrías (“Cadencia”). El autor extremeño, en todas estas etapas, ha mostrado una gran minuciosidad y un estudiado uso de los formatos y los materiales, convirtiendo el continente en una herramienta de enorme utilidad para dar forma al contenido.

En “Vida rana”, Massó vuelve a redefinir su propio manual de estilo y culmina una dualidad mediante la cual sigue jugando con la abstracción (“10 cómics de 16 páginas”, “El número corresponde”) mientras publica obras con una aproximación más convencional a lo que tradicionalmente se ha entendido por cómic. Tras un cómic de encargo como “El relato de Hernando de Bustamante” (Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste, 19) y una aventura distópica de cuatro entregas en formato comic-book con “Una charca en la orilla del fin del mundo”, el dibujante ha culminado su travesía hacia un potencial público más amplio con la que es, sin lugar a dudas, su obra más accesible.

Roberto Massó sorprende con un cómic en el que mezcla una especie de existencialismo filosófico con el humor a partir de una premisa que hace suya la ingenuidad del cine fantástico de serie B de los años cincuenta del siglo pasado. “Vida rana” es un cómic protagonizado por un protagonista acentuadamente mundano sometido a una situación excepcional y un tanto delirante, a partir de la cual Massó desarrolla un cómic que se mueve por diversos niveles (fábula, aventura de funny animals, experiencia psicodélica...) funcionando en todos.

El autor elige un envoltorio de colorido exuberante, mediante el cual compone un espectáculo visual con un pie en el cuento ilustrado y otro en una cierta manera de entender el cómic que tan bien han mostrado otros autores al amparo de la editorial Apa Apa como Ana Galvañ o María Medem. Opta, igualmente, por mostrar una proximidad y calidez con sus lectores y lectoras por el que antes no se había decidido. Y es que, al Roberto Massó autor –elegante, milimétrico, siempre pulcro– se le ha incorporado el Roberto Massó de paisano, una persona jovial, cercana y alejada de la pompa y circunstancia que se le presupone a un artista que trabaja lo experimental.

“Vida rana” es un cómic vitalista y luminoso, que consigue algo tan difícil como manejar códigos universales sin resultar convencional. Dicho así no parece gran cosa, pero vaya si lo es.

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