The Sinner (Temporada 3)
Cine - Series / Derek Simmons

The Sinner (Temporada 3)

7 / 10
Luis M. Maínez — 24-07-2020
Empresa — Netflix
Fotógrafo — Archivo

“The Sinner” se diferencia de la gran mayoría de series policiacas en que su ritmo pausado parece salido de una película de autor y no de una serie de entretenimiento. El motivo es que en “The Sinner” apenas hay dudas de quién es culpable, lo que el detective Harry Ambrose (interpretado otra vez por un enorme Bill Pullman) intenta saber es el porqué. Una pregunta mucho más interesante y que, normalmente, en este tipo de series, se despacha con una frase de un secundario en mitad de una escena de transición.

En esta tercera temporada, “The Sinner” crece con la inclusión del adonis de Matt Bommer como Jamie Burns, un personaje antagonista mucho más interesante de lo que nos habíamos podido encontrar hasta ahora; lo de Jessica Biel en la primera entrega parecía, por momentos, una broma. Burns es un profesor de instituto privado que enseña historia y se gana el favor de sus alumnos mientras está a punto de tener un bebé con la que es su mujer desde hace casi quince años.

Sin embargo, en esta vida estable con la que muchos sueñan, hay algo que huele a podrido. Ese algo se empieza a manifestar con la aparición de Nick, un antiguo compañero de la facultad que, a través de una mentalidad tan atractiva como infantil, basada en el superhombre de Nietzsche y en varios traumas más, mezclados pero no agitados, consigue remover lo más oscuro del interior de Burns. Un argumento que algunos han comparado con “El club de la lucha”, la novela de Chuck Palahniuk, o la película de David Fincher.

A pesar de que el trasfondo teórico se queda corto (asistimos de nuevo a un par de escenas explicativas de lo más trillado de la filosofía contemporánea para dotar de sentido a una serie que no necesita de estos trucos), el efecto que causa en el personaje interpretado por Bommer y cómo éste interactúa con un Bill Pullman que parece que ha nacido para ser Harry Ambrose, eleva la serie por encima de las temporadas anteriores en cuanto a ritmo y efectividad; también se diferencia de aquellas por un desarrollo más coral y humano y centrado en la mente del asesino en lugar de en las pistas que ha ido dejando. Una muestra de que una serie con ánimo comercial como es “The Sinner” puede seguir sorprendiendo con éxito en una tercera temporada que, como regalo para el espectador fiel, profundiza en la historia de un Harry Ambrose que cada día da un pasito adelante y dos atrás en su camino hacia la expiación.

Y es que, aunque las temporadas de “The Sinner” funcionan a la perfección de forma independiente, merece mucho la pena darles un encaje a través de la figura del detective al que pone cara, cuerpo y ciática Bill Pullman: uno de los personajes que más me ha llamado la atención en los últimos años en series no-obras-maestras como esta. Esta tercera temporada de “The Sinner” no hará historia, ni falta que le hace: no solo cumple con las expectativas generadas sino que sube el listón y deja con bastantes ganas de más, que ya es.

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