“Susurran tu nombre” (“The Whisper Man” en el original) se ha convertido en uno de los thrillers más vistos de la temporada en Netflix, colándose en el Top Ten de la plataforma durante varias semanas consecutivas. Lo cierto es que el producto pinta bastante bien de antemano y, si bien en la práctica no termina de rematar las expectativas, no cabe duda de que se trata de un artefacto efectivo que consigue mantener la tensión durante (casi) todo ese metraje que supera los cien minutos de duración.
El director neozelandés James Ashcroft (responsable de productos no demasiado populares por estas latitudes como son “Atrapados en la oscuridad” o “La ley de Jenny Pen”) juega, sin disimulo, con un buen puñado de parámetros habituales del género. Una maniobra con la que consigue cuadrar las piezas del puzle, mostrando cierta solvencia en la empresa en cuestión y apostillando una inquietud constante que se impone como ese motor que bombea el nervio y talante del argumento. Y, en consecuencia, también de la propia película.
“Susurran tu nombre” toma prestados elementos de títulos atemporales como “El silencio de los corderos”, “Causa Justa” y “Prisioneros” para construir su propia historia, materializada por unos cumplidores Adam Scott, Michelle Monaghan y Robert De Niro, con especial mención para Michael Keaton, aquí en un papel tan secundario como determinante.
El resultado es un film que, aun oliendo refrito y sin aportar nada novedoso, mantiene algunas incógnitas hasta descubrir la trama, antes de alcanzar un desenlace final seguramente mejorable y que rebaja mucho la nota media.

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