Reseñamos la segunda Temporada de “Sky Rojo”
Cine - Series / Álex Pina

Reseñamos la segunda Temporada de “Sky Rojo”

5 / 10
Luis M. Maínez — 18-08-2021
Empresa — Netflix
Fotógrafo — Archivo

La segunda temporada de “Sky Rojo” mejora muchísimo respecto a la anterior para convertirse en una serie soportable. Ni fu, ni fa, que ya es mucho decir cuando venimos de uno de los mayores ridículos de la producción audiovisual española en el pasado año.
Supongo que el material se rodó todo de una sola vez, pero Pina parece que ha tomado nota de los errores de la anterior temporada y se ha afinado en la sala de montaje. Está mucho menos sobrecargada, parece menos un frigorífico demasiado lleno de comida rica del que no puedes sacar nada.

Como ejemplo, el uso de la música. Sigue tirando de pop para darle color a escenas que, sin esas canciones, parecerían tomas falsas de cualquier otra serie a pesar de que la música debería acompañar a escenas bien filmadas previamente, no ser el motor de la escena… Al menos no la utiliza para encender el motor una y otra vez cuando el coche de la narración se le cala como en una primera clase de conducir. Algo que sí era exasperante en la primera temporada.

Aciertos salpicados, entonces, de Álex Pina en esta segunda temporada de “Sky Rojo”, que además incluye un tema inédito del grande de Maximiliano Calvo, el mítico “Mala Mujer” de Tangana o “Mami” de Ptzeta y Juacko. Así demuestra el creador de nuevo que por ganas y recursos no será, que de lo que no se acuerda es de cómo enganchar al público.

Algo así pasa con el casting. Verónica Sánchez sigue sin demostrar que fue un error tenerla en la nevera los diez últimos años, aunque los diálogos y las situaciones que tiene que afrontar no las resolvería con dignidad nadie. Asier Etxemandia hace bien de proxeneta torturado porque debe pensar cada día de rodaje por qué se metió en semejante bodrio después de haber rodado con Almodóvar. Los demás, entre la españolada televisiva de la que se supone que habíamos huido en los últimos años y la fílmica de la que no hemos terminado de huir: “Gym Tony”, “Torrente”, “La que se avecina”, Mentiras y Gordas, etc.

La excepción: Lali Expósito haciendo de Wendy. La chica se sale y te hace creerte al personaje, algo especialmente complicado en una serie tan maniquea como pueda llegar a serlo. El dibujo de los arquetipos es casi insoportable. Otra vez aparece un nuevo personaje asqueroso y despreciable (masculino) que destaca por su repugnancia. No hay hombre que no consuma prostitución o que no sea susceptible de consumirla. Menudo país en el que vivimos. Del mismo modo, no hay lugar para la razón en una serie en la que sus protagonistas solo pueden parecer las buenas si la ves mientras vomitas en medio de un viaje de infarto en una montaña rusa: pensando en ti mismo y maldiciendo al exterior.

Yo, que por profesión o por vicio, no puedo ver series así, sigo sin entender las motivaciones de ninguno de los personajes. ¿Cuántas veces van a volver Miguel Ángel Silvestre o Verónica Sánchez detrás del otro cuando la historia ya no tiene nada nuevo que aportar? Las suficientes para darse cuenta de que los textos en off de Coral son descartes de frases que podría haber dicho Tokio asaltando La Casa de la Moneda.

Esfuerzos varios, infructuosos, en fin, para conducir la segunda temporada de “Sky Rojo” a una nueva e incomprensible entrega. No sé si Pina tiene la garantía de que Netflix le va a aguantar la serie varios años hasta que se ponga a tono, pero desde luego el ritmo que le imprime a la misma no es uno de los que invita a descubrir poco a poco, con regocijo. Al contrario, su narrativa fast food puede hacerte darle al stop en cualquier momento y pasar a lo siguiente sin pensar en qué habías estado viendo dos segundos antes.

No sé qué es lo que puede haber detrás de la mente de un creador como Álex Pina para parir una criatura así. Hay trabajos que es mejor que no vean la luz. Así sucedió con “White Lines”, que vio cancelada su andadura por Netflix una vez la productora inglesa que trabajaba con Vancouver vio el esperpento. El crédito de “La Casa de Papel” para Pina le durará menos que el botín a los atracadores, pero parece que no se da cuenta.

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