Da 5 Bloods (Hermanos de armas)
Cine - Series / Spike Lee

Da 5 Bloods (Hermanos de armas)

4 / 10
Oriol Rodríguez — 19-06-2020
Empresa — Netflix

Y cuando creíamos que Spike Lee había recuperado el pulso con “Inflitrado en el KKKLan” (18), película por la que se llevó el Oscar al mejor guión adaptado, va y nos entrega esta “Da 5 Bloods” (2020). Producida por Netflix, plataforma que ha decidido apostar por la cantidad por encima de la calidad, se trata de un fiasco y decepción bastante considerable, ubicando al director de Brooklyn muy lejos de aquel cineasta de creatividad incontinente que nos fascinó a finales de los ochenta e inicios de los noventa con títulos como “Haz lo que debas” (89), “Mo’ Better Blues” (90), “Fiebre salvaje” (91), “Malcom X” (92), “Crooklyn” (1994), “Clookers” (1995)…

Cuatro veteranos afroamericanos –reparto de protagonistas integrado por Isiah Whitlock Jr. (Melvin), Norm Lewis (Eddie), Clarke Peters (Otis), Delroy Lindo (Paul)– regresan a Vietnam años después de la guerra en busca de los restos del líder de su escuadrón y un montón de oro enterrado. Si la población afroamericana representa el once por ciento de la sociedad de Estados Unidos, en Vietnam los soldados negros fueron más del treinta por ciento. Sin pelos en la lengua, como es habitual en él, Spike Lee denuncia cómo su país usó a los jóvenes afroamericanos para combatir en una guerra sin sentido mientras en casa mataban y silenciaban a sus principales líderes: Martin Luther King, Muhammad Ali… Un relato que, coincidiendo con las revueltas en protesta por la muerte de George Floyd en manos de un policía, llega en el momento idóneo y oportuno. Lástima que una idea y planteamiento totalmente necesarios se diluya en una propuesta cinematográfica muy menor.

Extremadamente larga –“Da 5 Bloods” dura innecesariamente más de dos horas y media (un defecto del cine moderno que Netflix está ayudando a perpetuar)–, es en su primera mitad donde se encuentra lo más interesante del filme: presentación de los personajes con sus conflictos y síndromes por estrés postraumáticos así como la contextualización racial, social y política. Llegados aquí ya podéis apagar la tele, porque el resto del metraje se difumina en algo así como un pésimo ejercicio de cine de acción de serie B.

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