Amaia. Una vuelta al sol
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Amaia. Una vuelta al sol

7 / 10
Oriol Rodríguez — 11-05-2020
Empresa — Amazon Prime Video

El 23 de octubre de 2017 comenzaba “Operación Triunfo 2017”, talent show que retornaba a la parrilla de Televisión Española dieciséis años después de su primera emisión en el canal público estatal y seis más tarde de su última edición en la privada Telecinco. Fue aquella una temporada que supuso un cambio de paradigma en uno de los programas más populares en nuestra historia catódica. Amaia Romero, ganadora del concurso, una artista capaz de moverse como pez en el agua en los ambientes más mainstream y no desentonar para nada en el universo indie, era el perfecto paradigma de esta nueva etapa.

A un ritmo tan dulce y susurrante como el tono y la cadencia de su protagonista al hablar, “Una vuelta al sol”, documental dirigido por el cineasta y guionista Marc Pujolar, nos descubre, el año que Amaia, naïf, magnética, con un punto inquietante, extremadamente natural y extraordinariamente talentosa, vivió tras abandonar la academia y hasta publicar su primer disco, “Pero no pasa nada” (Universal, 19). El año más importante de su vida según sus propias palabras. Un curso de descubrimiento personal repleto de decisiones y experiencias que marcan su devenir personal y vital: su traslado a Barcelona, la sobreatención que le dedican los medios, la relación con una legión de fans cada vez más numerosa y amplia, su alianza creativa fallida con Raül Refree, la aparición de Santiago Motorizado y cómo a partir de ese momento todo empieza a cobrar sentido y forma, el ensamblaje de una banda de acompañamiento en la que Núria Graham sobresale como la socia perfecta, el inicio de una nueva vida en la carretera de concierto en concierto… Y todo ello sazonado con escenas que rozan lo tragicómico (más cómico que trágico), como la desastrosa presentación del álbum en Madrid en un acto para influencers y gente guapa de las redes, la explicación de por qué no se depila los sobacos o el día que decide ir a un FNAC a comprarse su propio disco (¿por qué? ¿para qué?) ante, lógicamente, la incrédula mirada de los trabajadores de la gran superficie cultural.

Una obra notable e interesante que se torna obligatoria en las secuencias en las que Amaia, al piano o a la guitarra acústica, realiza vertiginosas y sobrecogedoras versiones a pelo de temas como “Conan” de Templeton, “El gran Balboa” de Bestia Bebé o una “Empezar de cero” de Yung Beef y La Zowi que te lleva al borde del colapso emocional.

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