Una historia de My Bloody Valentine a lo largo de sus EPs


 

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MBV. Historia en corto (Parte 1)
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MBV. Historia en corto (Parte 1)

30-05-2012

 

Es curioso como sin serlo en ambos casos “You Made Me Realise” se ha convertido en el alfa y el omega de la banda. Punto de partida en cuanto que abre y es también el tema más reconocible del este EP en el que MBV definitivamente dan carpetazo a su pasado, fichan con Creation -aún lejos de imaginar que se convertiría en el sello británico más importante de los 90- y se convierten en lo que hoy conocemos. No es casual que todas sus grabaciones anteriores hayan sido descatalogadas y sólo se puedan conseguir en el mercado de coleccionista e importación: estoy seguro que si por Kevin Shields fuera desaparecerían de la faz de la tierra, al mostrar a un grupo en la onda C-86 más bien ramplón, moviéndose entre la violenta pasión inicial en la línea de Birthday Party y The Cramps y la influencia evidente de The Jesus & Mary Chain en las canciones recopiladas en “Ectasy & Wine”.

Pero “You Made Me Realise” también es definitivo epítome de la banda en cuanto se convertiría en tema de cierre de cada uno de sus conciertos de la gira norteamericana de “Loveless”, allá por 1992, elevando sus show a niveles insospechados de volumen y ambición (en aquel tour incorporaron a una flautista precisamente para explorar las posibilidades de ese instrumento a una potencia máxima). “¡No había melodía! La melodía estaba sólo en la cabeza de cada persona en el público. El grupo rasgábamos todas las cuerdas al mismo tiempo y yo, con un golpe de pedal, lo llevaba dos octavas abajo y arriba. Los pedales de distorsión me permitían cambiar la textura del ruido cuando quería, y de esta manara el ruido de alguna manera ‘avanzaba’. Todas las noches era la mejor parte del show y se convertía en un experimento ver cuánto tiempo necesitaba el público para pasar de un estado a otro. Usábamos el volumen para que prestaran atención tanto si querían como si no. Y lo mismo con los visuales, constantes, como una versión moderna de la psicodelia. Pero más que intentar imitar los efectos del ácido intentábamos provocarlos, ¿sabes lo que te digo?”.

 

 

 

En 1988 todas estas teorías vagamente rondaban la cabeza de Kevin Shields. Por aquel entonces el grupo prestaba cada vez más atención al indie-rock que reinaba en las college radios (Sonic Youth, Husker Dü, Dinosaur Jr) en perjuicio del sonido de corte post-punk con el que se habían identificado hasta entonces, y eso se tradujo en una sensibilidad más melódica y pop. Además no hacía mucho que Bilinda aterrizaba en la banda y con ella, además de quedar definitivamente instaurada la paridad, se impuso un toque mucho más femenino, cierta sensualidad que se hizo evidente desde el primer momento en canciones como “Cigarette In Your Bed” o “Drive It All Over Me”. Pero el elemento definitivo, lo que en verdad terminó de configurar el sonido característico de MBV, llegó con “Slow” y venía rondándole en la cabeza a Shields desde años atrás. “Tenía un amigo, Bill Carey, que estaba en una banda llamada Crash con K

Es curioso como sin serlo en ambos casos “You Made Me Realise” se ha convertido en el alfa y el omega de la banda. Punto de partida en cuanto que abre y es también el tema más reconocible del este EP en el que MBV definitivamente dan carpetazo a su pasado, fichan con Creation -aún lejos de imaginar que se convertiría en el sello británico más importante de los 90- y se convierten en lo que hoy conocemos. No es casual que todas sus grabaciones anteriores hayan sido descatalogadas y sólo se puedan conseguir en el mercado de coleccionista e importación: estoy seguro que si por Kevin Shields fuera desaparecerían de la faz de la tierra, al mostrar a un grupo en la onda C-86 más bien ramplón, moviéndose entre la violenta pasión inicial en la línea de Birthday Party y The Cramps y la influencia evidente de The Jesus & Mary Chain en las canciones recopiladas en “Ectasy & Wine”.

Pero “You Made Me Realise” también es definitivo epítome de la banda en cuanto se convertiría en tema de cierre de cada uno de sus conciertos de la gira norteamericana de “Loveless”, allá por 1992, elevando sus show a niveles insospechados de volumen y ambición (en aquel tour incorporaron a una flautista precisamente para explorar las posibilidades de ese instrumento a una potencia máxima). “¡No había melodía! La melodía estaba sólo en la cabeza de cada persona en el público. El grupo rasgábamos todas las cuerdas al mismo tiempo y yo, con un golpe de pedal, lo llevaba dos octavas abajo y arriba. Los pedales de distorsión me permitían cambiar la textura del ruido cuando quería, y de esta manara el ruido de alguna manera ‘avanzaba’. Todas las noches era la mejor parte del show y se convertía en un experimento ver cuánto tiempo necesitaba el público para pasar de un estado a otro. Usábamos el volumen para que prestaran atención tanto si querían como si no. Y lo mismo con los visuales, constantes, como una versión moderna de la psicodelia. Pero más que intentar imitar los efectos del ácido intentábamos provocarlos, ¿sabes lo que te digo?”.

 

 

 

En 1988 todas estas teorías vagamente rondaban la cabeza de Kevin Shields. Por aquel entonces el grupo prestaba cada vez más atención al indie-rock que reinaba en las college radios (Sonic Youth, Husker Dü, Dinosaur Jr) en perjuicio del sonido de corte post-punk con el que se habían identificado hasta entonces, y eso se tradujo en una sensibilidad más melódica y pop. Además no hacía mucho que Bilinda aterrizaba en la banda y con ella, además de quedar definitivamente instaurada la paridad, se impuso un toque mucho más femenino, cierta sensualidad que se hizo evidente desde el primer momento en canciones como “Cigarette In Your Bed” o “Drive It All Over Me”. Pero el elemento definitivo, lo que en verdad terminó de configurar el sonido característico de MBV, llegó con “Slow” y venía rondándole en la cabeza a Shields desde años atrás. “Tenía un amigo, Bill Carey, que estaba en una banda llamada Crash con Kurt Ralske de Ultra Vivid Scene (en España bien conocido por producir el “Pop” y “Una semana en el motor de un autobús” de Los Planetas) que insistía en que probáramos su equipo y una de las cosas que me prestó fue su guitarra Jazzmaster con su palanca de tremolo. Cuando en 1984 vivía en Berlín y estaba muy metido en el rollo de los Cramps y todo eso, tuve una idea: ‘imagina cómo sería si cuando rasgases la guitarra al tiempo no dejases de utilizar todo el tiempo la palanca de tremolo’. Así que lo intenté. E inicialmente no funcionó, sonaba un poco como un viejo rock’n’roll, algo así como el sonido de Poison Ivy haciendo ruido. Pero como por aquel entonces escuchaba mucho hip hop y me interesaba mucho su uso del sampler y cómo retardaban y modificaban los sonidos, bajé el tono de la guitarra para ver qué era lo que sucedía y de repente todo sonó guay. Así conseguí ese sonido de guitarra que parece que… se derrite”.

La grabación el EP duró cinco días y todo el equipo que utilizaron era prestado, algo lógico si tenemos en cuenta que tanto Kevin como Colm carecían de pertenencias y llevaban varios años viviendo en okupas (“squads” era el término con el que se les conocía en Europa), tanto en su etapa en Berlín como al instalarse en Londres. Shields empuñaba la famosa Jazzmaster con palanca, la misma que utilizaba entonces J Mascis, con quien terminaría girando en aquel tour norteamericano de 1992. “Era muy fan de Dinosaur Jr. Que por aquel entonces publicaban sus discos en Creation. Pero también de Birthday Party y Rowland Howard tocaba una Jaguar, así que esa era una gran influencia; siempre quise una. Y Sonic Youth también las tocaban”.

 

 

Los fans de MBV con lagunas en cuanto a técnica musical no terminábamos de tener del todo claro cuál era la importancia de la tecnología en el grupo, sobre todo a la altura de “Loveless”, un disco cuyo mito se engrandeció aún más cuando se hizo publico que se había grabado en infinidad de estudios con numerosos técnicos (en el libro de McGonigal se da una visión bastante menos glamourosa de este asunto). Sin embargo Shields nunca fue especialmente amigo de la manipulación digital y por eso nunca hubo demasiado problema a la hora de trasladar las canciones de MBV al directo. Y eso fue así prácticamente desde el primer momento (este EP) hasta el último. La mayor parte del alucinante sonido del grupo proviene de sus guitarras aunque en “You Made Me Realise” Shields y sobre todo Colm Ó Cíosóig comenzaron a experimentar tímidamente con el sampler, en lo que de alguna forma fue el punto de partida para otro de los grandes grupos post-MBV, Disco Inferno. “Por aquellos años había aquellas unidades llamada Bel Delay que podías utilizar como samplers. Podías meter algo en el delay y después tocarlo, como una parte”.

 

(continuará…)

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