Lana del Rey, tristeza veraniega y Hollywood Sadcore
Especiales / Lana Del Rey

Lana del Rey, tristeza veraniega y Hollywood Sadcore

Sergio Ariza — 22-07-2021
Fotógrafo — Archivo

Hace una década que Lana del Rey se dio a conocer al mundo con su primer single “Video Games”. Efeméride que nuestro colaborador Sergio Ariza aprovecha, para realizar  un exhaustivo repaso a su carrera, y a la evolución ascendente de una propuesta musical que ya nadie pone en tela de juicio.

19 de agosto de 2011 una desconocida cantante de misterioso nombre, Lana del Rey, sube a YouTube un vídeo, creado por ella misma, para una canción, “Video Games”, que ha lanzado como sencillo, a pesar de que su casa discográfica piensa que no tiene ningún tirón comercial. Si alguien mirase las cuatro canciones que encabezan esa misma semana la lista de sencillos más vendidos en EEUU debería estar de acuerdo con su sello, se trata de canciones pop bailables y alegres como “Party Rock Anthem” de LMFAO (Featuring Lauren Bennett & GoonRock), “Last Friday Night” de Katy Perry, “Super Bass” de Nicki Minaj y “Give Me Everything” de Pitbull. Aun así, el disco en el que aparecería terminaría convirtiéndose es uno de los tres únicos de artistas femeninas que han permanecido más de 300 semanas en la lista Billboard 200 de EEUU.

El vídeo aparece en el canal de la cantante con la siguiente descripción “Hollywood Sadcore, Summertime Sadness Dope”. La imagen de la cantante en el vídeo es una especie de mezcla entre ‘girl group’ de los 60, Amy Winehouse y una diva sacada de una antigua película de la edad de oro de Hollywood. Detrás de la máscara, no se sabe si irónica o sarcástica, hay una voz grave que entona con convicción absoluta cosas como “they say that the world was built for two/Only worth living if somebody is loving you”, el resultado es una especie de balada a lo Nancy Sinatra con una producción de película de James Bond, con mínimos elementos cogidos del hip hop, el resultado es la traducción musical de una antigua película de Douglas Sirk con los colores saturados y las emociones a flor de piel.

La canción se comienza a hacer viral, no por los labios artificiales de la cantante, ni por nada externo a su maravillosa calidad musical, en breve comienza a aparecer en series de televisión como “Ringer” o “Gossip Girl” y Lana del Rey comienza a convertirse en un fenómeno global. Al poco apareció “Blue Jeans”, con otro vídeo hecho por la cantante con fragmentos de otras piezas audiovisuales antiguas. La gente comenzó a descubrir que la cantante se llamaba realmente Elizabeth Grant y que ya había sacado un disco, bajo el nombre Lana del Rey, en 2010, pero que había sido retirado de la circulación. Comenzaron los rumores sobre si era una niña de papá que estaba siendo fuertemente promocionada y se comenzó a olvidar la parte musical, todo se aceleró con un hecho clave, su actuación en el “Saturday Night Live” en enero de 2012.

El escarnio de la chica ‘cool’

El famoso programa de humor es también famoso por sus actuaciones musicales y todo el que es alguien en la música ha pasado por su escenario, mucha gente no se podía creer que dieran ese privilegio a una cantante que ni siquiera había sacado disco todavía y cuyas dos canciones eran un fenómeno de Internet pero no de ventas. Todo explotó cuando una nerviosa Lana, que había cambiado recientemente su forma de cantar, buscando un tono más grave para ser tomada en serio, dio una actuación bastante mala que se magnificó de manera escandalosa. De repente la chica más ‘cool’ del planeta se convirtió en la diana de las burlas más despiadadas. Eso sí, si hoy podemos seguir viendo los vídeos en YouTube es gracias a la propia Lana que los ha subido a su cuenta, algo que dice mucho de ella.

El resultado fue que el mundo decidió que todo lo relacionado con Lana del Rey era falso y cuando, por fin, salió su disco, “Born To Die”, fue visto con desdén por una prensa musical que la había convertido en su víctima favorita. La Biblia de lo ‘cool’, Pitchfork, que en su momento había elegido “Video Games” como mejor nueva música, puso cosas como esta “a pesar de todos sus cantos sobre el amor y la devoción, es el equivalente a un orgasmo fingido, una colección de canciones románticas sin fuego”.

El resto de medios no fueron mucho más benignos (incluido Xavi Sánchez Pon para Mondo Sonoro), aunque hubo sus excepciones, pero ocho años después, cuando comenzaron a aparecer las listas con lo mejor de la segunda década del Siglo XXI, “Born To Die” comenzó a aparecer en muchas de ellas, ¿qué había pasado entre medias? Pues que Lana del Rey río la última con una obra maestra de por medio, “Norman Fucking Rockwell!” y que la música pop siguió su vía “sad core”, abriendo el camino para otras artistas más jóvenes como Lorde, Billie Eilish e incluso el “folklore” de Taylor Swift

¿Nancy Sinatra o Lee Hazlewood?

Lo cierto es que las declaraciones de la cantante tampoco ayudaron en su momento, como esa famosa frase que dijo diciendo que era la nueva Nancy Sinatra pero “gangsta”. algo que se prestaba claramente a la malinterpretación, ya que se le olvidó añadir que también era su propia Lee Hazlewood, y es que Lana del Rey siempre se ha compuesto sus propias canciones y no necesita cinco productores distintos para que añadan cosas, lo que sí que necesita es completar esas melodías y letras musicalmente, el hecho de que toque la guitarra básicamente, la lleva a asociarse siempre con un compañero de composición, con mayor conocimiento de acordes y arreglos para cerrar esas composiciones, pero es evidente que el sello de sus canciones es totalmente personal, ya vengan firmadas junto a Justin Parker, Rick Nowels o Jack Antonoff.

Ha sido precisamente Nowels el que ha escrito como es la colaboración tipo con Lana, “nuestro proceso no ha cambiado con los años. Lana siempre viene con un concepto y, a menudo, con una melodía y una letra en su iPhone. Yo la escucho a capella, encuentro la tonalidad exacta en la que canta y empiezo a crear una progresión de acordes en torno a ella. Empezamos a tocar juntos y definimos los acordes y la melodía exactos. Luego ella termina la letra. Siempre me sorprende lo increíbles que son sus letras y lo fácil que parece escribirlas”. Y es que ya vengan coescritas por cualquiera, lo evidente es que “Video Games”, “West Coast” o “Venice Beach” son puro Lana del Rey, alguien que ha logrado crear un mundo absolutamente propio.

Ultraviolencia

Y es que a las lujosas producciones de cuerdas y ambientes cinematográficos de “Born To Die” le siguió un disco tan especial como “Ultraviolence”, un disco oscuro con el que volvió a redoblar su personaje, con la ayuda de Dan Auerbach de los Black Keys en la producción, dándole un punto oscuro, e incluso blues, a las baladas de Lana. Esta neoyorquina de nacimiento seguía apostando por su personaje, la princesa de la Costa Oeste Americana, un personaje desvalido y ‘vintage’, siempre en brazos de un hombre problemático. El disco incluía la maravillosa “West Coast”, donde una sinuosa guitarra daba paso a una canción que se ralentizaba en su acertado estribillo, rompiendo las reglas no escritas del ‘mainstream’, volviendo a mitificar en su letra a su adoptiva California y toda su iconografía (entre la que, por supuesto, ya hay que contar a la propia Lana).

Si el álbum no alcanzaba la categoría de obra maestra era porque la segunda cara no mantenía el nivel de una primera en la que se encontraban maravillas como “Shades of Cool”, “Brooklyn Baby” o la canción titular. Además, en canciones como la explícita “Fucked My Way Up to the Top” se reía de la imagen que se tenía sobre ella. La artista demostró ser mucho más que el producto vacío al que se referían sus detractores. Era evidente que había cambiado el mapa en el que se movía la música y que tenía dentro de ella “el próximo mejor disco americano”. Solo era cuestión de tiempo que llegara a él.

En 2015 llegó “Honeymoon” lleno de cuerdas y sofisticación, estaba escrito y producido íntegramente por Del Rey y sus dos colaboradores más cercanos, Rick Nowels y Kieron Menzies, pero sus 65 minutos de duración no estaban del todo justificados y el disco se hubiera beneficiado de algo más de tijera, con, nuevamente, una segunda cara mucho más floja que la primera. Dos años después llegó “Lust For Life” que se abría con otra de sus mejores canciones, “Love”, un tema con un estilo similar al de “Born to Die” y toques del Badalamenti y la Julee Cruise de “Twin Peaks”, como remate un guiño final al “Don’t Worry Baby” de sus queridos Beach Boys. La colaboración con The Weeknd en la canción titular era otro caballo ganador y además contaba con la maravillosa “Tomorrow Never Came”, con la ayuda de Sean Ono Lennon, en la que se ve reflejado su gusto por la iconografía pop y por citar canciones que han representado mucho para ella en las letras de sus canciones.

Ecos de Laurel Canyon

Pero el disco se volvía a quedar por debajo de sus dos primeros trabajos, a pesar de sus interesantes coqueteos con el hip hop, y parecía como si la cantante no fuera a alcanzar su pleno potencial. Pero todo cambió en 2018 cuando aparecieron “Mariners Apartment Complex” y “Venice Bitch”, dos de las mejores canciones de su carrera. En la primera Elizabeth Woolridge Grant se quitaba la careta de Lana del Rey y le daba la vuelta al estereotipo de chica desvalida que busca un hombre que la haga sentir ‘cool’, ahora es ella “el hombre”, en un juguetón homenaje a Leonard Cohen, musicalmente nos daba las principales pistas de por dónde iba a ir el disco, con un sonido basado en el soft rock de principios de los 70, con muchos ecos al sonido Laurel Canyon.

En la segunda nos llevaba de viaje por carretera, con las ventanillas bajadas y oliendo el mar en la distancia. Era una canción que resumía muy bien su carrera y, a la vez, exploraba nuevas vías, era lánguida, misteriosa, nostálgica y romántica con un punto oscuro, pero luego se rompía con un interludio de guitarras más propio de otra época mientras una Lana desatada se dejaba llevar sin importarle lo más mínimo el éxito o no que pueda tener. Era evidente que la artista se había encontrado del todo y Lana del Rey y Lizzy Grant se habían terminado de fusionar en una misma persona.

Todo se confirmó cuando apareció el tercer adelanto de su nuevo disco, “Hope is a dangerous thing for a woman like me to have – but i have it”, una desoladora canción en la que demostraba que más allá de sus enormes baladas orquestales había una cantautora comparable a algunas de las más grandes como Joni Mitchell o a Fiona Apple. Confesiones a medianoche para una canción que Jack Antonoff, su nuevo colaborador, y ella dejaban en su esqueleto más mínimo, piano y voz. La canción más personal de su carrera y una de las que resonaron más fuerte, “no me preguntes si estoy feliz, ya sabes que no, pero por lo menos puedo decir que no estoy triste”.

“Norman Fucking Rockwell!” confirmó todo lo planteado por sus espléndidos adelantos, Lizzy Grant rompía la cuarta pared entre Lana del Rey, el personaje, y ella misma y entregaba, por fin, el siguiente gran disco americano, uno que se abría con la clara favorita a ser la mejor frase de apertura de un disco de la última década, “Goddamn, man-child. You fucked me so good that I almost said I love you”. Se podía ver al disco como su carta de amor a California y Los Ángeles, destilando lo mejor de su esencia, con ecos de las mujeres de Laurel Canyon, los Beach Boys o Neil Young.

Estelas químicas y barandillas azules

Este año ha llegado la confirmación absoluta con la aparición de “Chemtrails over the Country Club”, un disco continuista sónicamente, aunque quizás algo más folk e intimista, un poco más americana y menos Laurel Canyon. Puede que no sea una obra maestra como su antecesor, pero es un disco notable que encaja como un guante en su universo sonoro, exuberante, barroco, melancólico y un punto decadente.

Pero, por si no fuera poco y Lana no hubiera dejado ya claro lo poco que le importan las reglas del mercado, en julio parece ser que va a ver la luz su continuación, algo que siempre hay que poner entre paréntesis tratándose de esta artista, pero que parece que esta vez va en serio habiendo publicado tres adelantos que suenan muy bien, “Text Book”, “Wildflower Wildfire” y “Blue Banisters”, que parece que va a dar título al disco, en los que ha sustituido a Antonoff por Gabe Simon, volviendo a dejar claro que ella es la principal compositora de todos sus temas, que llevan su ADN por todas partes.

De nuevo, como al comienzo de su carrera, se ha vuelto a hablar más de la imagen de las portadas de los sencillos que de la música. De si ha utilizado tal filtro o de si su cara esta retocada, es algo a lo que seguro que ya está más que acostumbrada, algo con lo que compañeros de profesión, y admiradores, como Father John Misty, no han tenido que soportar por el simple hecho de ser hombres. Eso sí, al final ha conseguido que las muchas polémicas no se interpongan en lo principal, su maravillosa música.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.