Entrevista con Glen E. Friedman. El fotógrafo que siempre estuvo ahí
Especiales / Glen E. Friedman

Entrevista con Glen E. Friedman. El fotógrafo que siempre estuvo ahí

Oriol Rodríguez — 13-06-2022
Fotógrafo — Glen E. Friedman

Una exposición en Barcelona recoge las mejores fotografías del artista norteamericano Glen E. Friedman. Nombre fundamental en la historia de la cultura popular del siglo XX, sus retratos a Minor Threat, Black Flag, Beastie Boys, Public Enemy, Germs o Run DMC, han devenido el testimonio definitivo del nacimiento del skate, el hardcore punk y el hip hop.

Puede que no sepas que son suyas, pero sus fotografías forman parte de nuestro imaginario cultural desde hace décadas. Suya es la icónica instantánea de Minor Threat sentados frente a la Dischord House; suya es la fotografía que Public Enemy utilizaron como portada de “It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back”, uno de los discos más importantes de la historia del rap, y suya es también la fotografía de Beastie Boys que ilustra la portada de “Check Your Head”. Sí, Glen E. Friedman es el autor de decenas de retratos que han devenido testimonio clave en el nacimiento y eclosión del skate, el punk y el hip hop. “Quieras o no, la música te acompaña desde el momento en que naces, pero empecé en la fotografía a través del skate”, confiesa el fotógrafo a su paso por Barcelona, ciudad que hasta el próximo 21 de este mes de junio acoge una exposición retrospectiva de sus mejores trabajos (Calle Sant Pere Més Alt 19; formando parte del Burning Flags Tour de Vans). “Yo era un adolescente que patinaba, pero también me gustaba hacer fotos. Era inevitable que los dos mundos acabaran encontrándose". La colisión sucedió el año 1976, cuando Friedman contaba con apenas catorce años de edad. “A los diez años había tenido una Polaroid y después una Kodak Instamatic”. Más tarde empezó a trabajar con una cámara con película de treinta y cinco milímetros (“muy mala”, asegura), pero del primer carrete que disparó salieron unas fotos de Jay Adams, todo una leyenda del skate, que se acabaron publicando en la revista Skateboarder. Le pagaron 30 dólares. “Recibí el sobre con el cheque y no me lo creía”. Ironías de la vida, pocos meses antes, en el instituto, con trece años, Friedman había ido a parar de casualidad a un curso de fotografía. “Pero como tenía una cámara muy mala, casi suspendo. Medio año más tarde ya estaba publicando fotos. Tenía una gran confianza en mi visión de las cosas y quería compartir con el mundo todo aquello que a mí me estaba inspirando como persona: skaters, punks, raperos... Sentía que todos ellos debían ser mostrados al mundo tal y como yo los veía. Quería que todo el mundo sintiera lo que yo sentía cuando miraba o escuchaba a todos aquellos jóvenes que yo retrataba. Eso era lo que me impulsaba a coger la cámara”.

Primero fue el skateboard, después el punk rock y más tarde el hip hop. No había ningún plan. Sencillamente era un adolescente con una cámara y pasó. Tenía catorce años y, desde entonces, no ha habido ni un solo mes en el que no se haya publicado una foto suya en alguna revista de cualquier parte del mundo. “El punk rock llegó pocos años después. Era otra subcultura con la que me sentí conectado de inmediato. He tenido la gran suerte de vivir el nacimiento de tres de las subculturas juveniles más influyentes del siglo XX. Es decir, skate, punk y hip hop”. En aquella época, incide Friedman, pasaban tantas cosas y todo era tan intenso que un día parecía una semana, una semana un mes, y un mes un año. “Hay fotos que tomé tan solo con un año de diferencia, pero a mí me parecía, todavía ahora, que había pasado una década. Por todo lo que habíamos vivido en aquel año y también por mi evolución como fotógrafo”. Mientras, me cuenta que retrató a Eric B & Rakim cuando publicaron “Paid In Full” (87) y a Ice Cube cuando N.W.A. lanzaron “Straight Outta Compton” (88). Apenas pasaron doce meses entre ambos lanzamientos, pero “parecía que, entre el uno y el otro, hubiera pasado toda una vida. ¡Y apenas había pasado un año!”.

Cuando a Friedman se le pregunta qué es lo que intenta captar con sus fotografías, él responde que no capta nada, que él retrata. Incide en que se trata de un cariz importante. Al preguntarle entonces qué es lo que intenta retratar responde que la integridad del retratado. Su personalidad, las emociones que fluyen en el momento. Y con todo ello crear la composición más bella posible. “Eso y poder ser inspirador para el espectador”. Ahora bien, Friedman señala una y otra vez que nunca ha pretendido ser un documentalista. “Evidentemente, hay una parte documental e histórica en mis retratos, porque son testimonios del nacimiento de expresiones culturales muy importantes, pero lo cierto es que lo que yo siempre he querido tener es una mirada única y artística sobre las cosas [...] Como yo, había muchos otros jóvenes haciendo fotografías de todo aquello que estaba naciendo, pero las mías tienen ese enfoque artístico que transmite pasión y emoción”.

A la hora de hablar de skate, el fotógrafo destaca que Jay Adams era el patinador más fotogénico, salvaje y agresivo en sus piruetas. “Era solamente un año mayor que yo y nos hicimos muy amigos. Siempre me pedía que le retratase probando cada nuevo truco que intentaba”. Pero si hablamos de música, Friedman no lo duda ni un segundo. “Black Flag eran pura intensidad. En cada foto que les hice en directo parece que estén a punto de morir. Todo en ellos era emoción, agresividad y locura, tanto que mi nuevo libro está enteramente dedicado a ellos. Pocas banda me han inspirado tanto como Black Flag”. Y eso que ha firmado instantáneas legendarias de Minor Threat, Public Enemy o Beastie Boys. “A Beastie Boys, de hecho, les conocía de patinar juntos. Después montaron el grupo y al principio hacían punk, pero no les retraté en aquellos días porque eran malísimos y no me gustaban nada [risas]”. Todo cambió cuando los de Brooklyn empezaron a experimentar con el rap. “En eso eran buenísimos. Además son unos tipos divertidísimos. Cuando vinieron por primera vez a California les descubrí Los Angeles y todo lo que se cocía por aquí. Hicimos unas fotos sensacionales y, cuando volvieron a Nueva York, se las enseñaron a mucha gente. Eso me abrió las puertas de la ciudad”. En cuanto a Public Enemy, corría el año 1982 cuando Chuck D y Hank Shocklee trabajaban en una tienda de discos. Friedman había publicado un fanzine con sus fotos llamado “My Rules” del que llegaron unas pocas copias a esa tienda. Allí fue cuando Chuck D y Hank vieron las fotos de Beastie Boys y quisieron trabajar con él. “Desde entonces he trabajado con ellos en infinidad de ocasiones. Nos hicimos muy buenos amigos y seguimos siéndolo. De hecho, mantengo una muy buena relación con casi todos los skaters y músicos que he fotografiado”.

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