El cineasta argentino vuelve hacer lo que mejor sabe: “Climax” es una película incómoda e irreverente, una party que se (le) va de las manos. A quién no le ha pasado alguna vez…

El propio Gaspar Noé no podría haberlo planificado mejor. En el día del preestreno, cuando “Climax” alcanzaba su… ecuador, y tras una escena que arrancaba con un aborto inducido y derivaba en una serie de cortes auto-infligidos con una cuchilla, uno de los asistentes se desplomó en su asiento. Tras el susto inicial, las carreras y las llamadas a los servicios médicos todo quedó en anécdota. “Jamás pensé que alguien podría desmayarse con esta cinta, es la más ligera y divertida que he hecho. ¿En qué secuencia dices que fue…? La última vez que me desmayé fue en el dentista: me arrancó un diente y con él salió un pedazo de carne. Recordar que uno está hecho de sangre y de carne a veces provoca que sucedan cosas así. Cuando el cine está bien hecho pueden ocurrir ese tipo de reacciones, pero te aseguro que la chica no se cortaba de verdad y su panza estaba vacía también…”. Ironías al margen, lo nuevo de este enfant terrible que ya acongojó al público con una violación de diez minutos en “Irreversible” acaba de hacerse con el Premio a la Mejor Película en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, lo que da la medida de la película. Y eso a pesar de que el planteamiento a priori no puede estar más alejado del terror. “Planteé el proyecto como un musical con bailarines, y engañé a los productores. El compromiso era hacer una película rápida, quince días de rodaje con un decorado único”. En ella un grupo de jóvenes bailarines parisinos celebran una fiesta en su academia, con su Dj’s y sus coreografías, pero en un momento de la noche las drogas hacen que todo se empiece a torcer. ‘Climax’ está inspirada en los excesos con el alcohol que he visto en discotecas y fiestas de adolescentes y adultos. Gente que se pelea, que tiene blackouts y se convierten en monstruos mientras están borrachos y al día siguiente se comportan como angelitos”.

La banda sonora, planteada como música diegética que se dispara a tiempo real desde la mesa del Dj, es otro de los elementos esenciales del filme. Temas de Aphex Twin, Dopplereffekt, Daft Punk y demás bestias de la música de club, que más que puntuar la acción ayudan a convertirla en una espiral infernal. “Cuando escribo no escucho música, en mi casa no escucho música, en los taxis no escucho música y si me la ponen… me bajo del taxi. La electrónica me gusta para bailar, por eso hice una selección amplia de temas de club. ‘Rollin’ & Scratchin’’ de Daft Punk me encanta desde la primera vez que la escuché y como soy amigo de Thomas Bangalter le pregunté si podía conseguir los derechos y si tenía otros temas personales que pudiéramos utilizar. Sacó ‘Sangría’ de la computadora, un inédito grabado en 1995. Y sí, es cierto que la estructura de ‘Climax’ se creó de la mano de la selección musical”.