Entrevista con Paco Manjón y Leo Cebrián con motivo del documental “Ellas son eléctricas”
Especiales / Paco Manjón Y Leo Cebrián

Entrevista con Paco Manjón y Leo Cebrián con motivo del documental “Ellas son eléctricas”

Jesús Casañas — 08-03-2021
Fotógrafo — Archivo

Disco, dossier y documental. “Ellas son eléctricas” supone un homenaje por todo lo alto a la figura de la mujer en la época dorada del rock duro y el heavy metal por estos lares: los años ochenta.

Todo un ejercicio de nostalgia, romanticismo y reivindicación que se estrena hoy lunes, 8 de marzo para celebrar el 8M, Día internacional de la mujer. Hablamos largo y tendido con sus dos perpetradores, Paco Manjón y Leo Cebrián.

En una escena tan marginada de por sí como el heavy metal, en un país que salía de una dictadura dando palos de ciego, en una década tan pintoresca como los años ochenta, las chicas que se atrevieron a ponerse al frente de una banda de rock se toparon con un problema añadido: el hecho de ser mujer. Ver a Azucena Dorado explicando al público por qué no deben caer tan bajo como para pedirle que enseñe las tetas durante un concierto resulta tan pedagógico como vergonzoso. Y demuestra cómo la cantante de Santa fue una de las grandes pioneras en el rock femenino de nuestro país, manteniendo el pulso sin achantarse lo más mínimo. Es solo una de tantas imágenes de archivo que se recogen en el documental Ellas son eléctricas, integrado en su mayoría por las entrevistas que Leo Cebrián y Paco Manjón han hecho en la actualidad a las protagonistas de aquella época. Esto es lo que nos cuentan ellos:

Ellas son eléctricas supone un homenaje a la figura de la mujer dentro de la escena metálica underground de nuestro país. ¿Cómo surgió la idea?
Paco Manjón: Dos viejos amigos apasionados de nuestra escena metalera más clásica y subterránea decidieron unir fuerzas hace cerca de una década para rescatar grabaciones maqueteras de grupos que no tuvieron la suerte ni los medios para salir adelante en su momento. Una de las primeras consecuencias fue la edición de una serie de CDs por parte de sus respectivas etiquetas, Gadir y Héroes de Culto, unos discos cuyo ilustrativo título genérico es Condenados al olvido. El cuarto volumen de esta colección, que vio la luz en 2017, llevaba como epígrafe Ladies of Metal. En él se reunieron grabaciones de seis bandas underground de los años ochenta que contaban con presencia femenina, lo que fue el detonante para ir un paso más allá con el disco y el proyecto transmedia Ellas son eléctricas.

“Nunca dejamos de rescatar material injustamente relegado a cajones llenos de polvo”

Disco, cuadernillo y documental. Ha debido ser una tarea titánica, sobre todo para dos personas. ¿Habéis recibido ayuda externa o se trata de un proyecto puramente autoeditado?
Paco Manjón: Más allá de la ayuda externa que supone la aportación de cierto material por parte de las propias protagonistas, o la infraestructura necesaria para la maquetación y edición del LP o la labor técnica detrás del montaje del documental, la ardua tarea relacionada con Ellas son eléctricas viene desarrollándose desde hace unos cuatro años de una manera totalmente independiente y bajo la máxima de “despacito y buena letra”.

El disco

Empecemos hablando del disco. Recopila temas de once bandas de entre todas las que salen luego en el documental, ¿cuál ha sido el criterio a la hora de seleccionarlas?
Paco Manjón: Partiendo de la base de que hace años no abundaban los grupos de rock duro que contasen con “damas” rockeras y metaleras, el criterio para su selección no ha sido otro que el conocimiento de las mismas gracias a nuestras colecciones y bibliotecas privadas para, a continuación, localizar a músic@s de estas bandas (algo no siempre fácil) y pedirles su permiso y colaboración para dar forma al proyecto. En vista del trabajo sincero y –creemos que– bien hecho, materializado en forma de disco, se ha podido ampliar con creces la cantidad de protagonistas finalmente incluidas en el documental.

Una vez seleccionados los temas, ¿han tenido algún proceso de masterización o edición para darle unidad a la obra, o están plasmados tal cual?
Paco Manjón: Todos los temas han sido rescatados de viejas maquetas, ya fuesen en formato casete o, en su caso, desde bobinas. Los audios, convenientemente digitalizados, han recibido un tratamiento profesional para restaurar y ensalzar su calidad de sonido y dar al conjunto del trabajo una unidad, aunque siempre dentro de lo técnicamente posible, pues no hay que olvidar que las grabaciones originales se realizaron con muy pocos medios.

Se centra en una etapa concreta: de 1982 a 1991. ¿Era una forma de acotar?
Paco Manjón: La mencionada serie Condenados al olvido, que sirvió de punto de partida para Ellas son eléctricas, está consagrada a la época dorada del heavy rock, los años ochenta. Además, al centrarnos en las mujeres pioneras de los diferentes sub estilos del género, es lógico que el material incluido en el LP se ajuste a ese intervalo de años.

Si funciona bien, ¿os plantearéis próximos volúmenes con otras bandas u otras etapas?
Paco Manjón: Independientemente de que funcione o no bien, nunca dejamos de rescatar material injustamente relegado a cajones llenos de polvo y, obviamente, siguen apareciendo grabaciones de bandas que contaban con pioneras, pero será el tiempo el que dirá. En cuanto a enfocar esta necesaria labor a otras épocas, los años 70 resultaban aún más complicados, si cabe, para nuestras rockeras, lo que limitaba enormemente su presencia. Si nos acercamos al nuevo siglo, las grabaciones ya se presentaban en formato digital, además de que la participación femenina en nuestras bandas de rock y metal se ha ido normalizando con el paso del tiempo, aunque siempre quede mucho margen para avanzar en ese sentido.

“El disco está teniendo una gran aceptación dentro de la comunidad metalera más allá de nuestras fronteras”

Se edita en vinilo. ¿Un guiño a la época sobre la que trata? ¿Se editará en otros formatos, como CD o digital?
Paco Manjón: Obviamente, hacerlo en un formato como el vinilo era lo deseable, precisamente por la época en la que se centra Ellas son eléctricas. Además, esto ha permitido añadir gran información sobre las bandas incluidas y su contextualización histórica a través del dossier que acompaña al disco, a diferencia del reducido libreto que permite un disco compacto. No obstante, no es poca la gente que pregunta por su edición en formato digital, algo que habremos de estudiar detenidamente junto al sello editor del trabajo, Beat Generation.

¿Cómo se ha distribuido? ¿Se puede adquirir en tiendas, online…?
Paco Manjón: El LP cuenta con una gran distribución, tanto en tiendas especializadas de todo el país –e incluso fuera–, como a través de Internet, gracias al respaldo de un sello con infraestructura real como es Beat Generation. En cualquier caso, hemos creado una dirección de correo electrónico para que contacte quien desee hacerse directamente con él: ellassonelectricas@gmail.com.

El cuadernillo que acompaña el vinilo recoge las biografías de las once bandas participantes. El texto corre a tu cargo Paco, ¿cómo ha sido la labor de documentación?
Paco Manjón: El trabajo de documentación ha consistido en una concienzuda y laboriosa revisión bibliográfica y de memorabilia, todo ello unido al testimonio directo de las propias protagonistas, algo sólo posible gracias a un amplio archivo personal conseguido en base a una especial dedicación.

Las últimas páginas contienen las biografías traducidas al inglés. ¿Hay intenciones de proyectar Ellas son eléctricas a nivel internacional?
Paco Manjón: Siempre hemos sido muy conscientes de que fuera de nuestras fronteras, también en los países no hispano-hablantes, existe gran interés por nuestra cultura y, obviamente, el rock duro es cultura. De ahí que, en nuestras ediciones, siempre cuidemos este aspecto y traduzcamos todo o buena parte del contenido al inglés. De hecho, nos consta que el disco está teniendo una gran aceptación dentro de la comunidad metalera más allá de nuestras fronteras.
Leo Cebrián Sanz: Por supuesto, la intención es que el documental llegue a todo aquel público susceptible de estar interesado en él, sin importar de dónde proceda. Vamos a comenzar a trabajar en el subtitulado en inglés de cara a su posible difusión en foros o plataformas internacionales de visión en línea.

El documental

Pasemos al documental. Se estrena el lunes, 8 de marzo, coincidiendo con la celebración del 8M. ¿Dónde y cómo se va a estrenar?
Leo Cebrián Sanz: Vamos a estrenarlo en el canal de contenidos audiovisuales Vimeo y también como parte de In-Edit, el festival de cine de documentales musicales, que dispone de su propia web de difusión en línea. Los responsables del certamen fueron los primeros en interesarse por el proyecto, incluso antes de que estuviera terminado, y su criterio de programación nos resulta muy afín y totalmente fiable. Apoyan la producción nacional y eso merece nuestro aplauso y complicidad.

¿Qué recorrido va a tener? Salas de cine, plataformas de VOD, festivales, online…
Leo Cebrián Sanz: No hemos desarrollado ninguna estrategia preconcebida respecto a su explotación comercial, pero lo que sí tenemos claro es que nadie se va a quedar sin ver Ellas son eléctricas. El principal objetivo del documental es la divulgación de un aspecto muy desconocido de nuestra cultura popular y musical –la historia de las mujeres pioneras del rock duro en España– y estamos por la labor de involucrarnos en cualquier tipo de herramienta o formato de difusión que haga posible dar a conocer esta realidad.

“El problema lo tienen ahora otros subgéneros como el trap o la música urbana, que son un retroceso claro respecto a la dignidad de la mujer”

¿Tenéis pensado editarlo algún día en formato físico? DVD, Blu-Ray… o VHS, poniéndonos ya románticos del todo.
Leo Cebrián Sanz: ¡Claro que sí, ya nos gustaría! Somos amantes y férreos defensores del formato físico, ya que consideramos que dignifica cualquier producto cultural y lo salvaguarda de la virtualidad de lo digital. Cada vez hay menos reproductores de DVD, pero tenemos un buen número de extras que nos gustaría reunir en un sólo menú. Muchos ya están en nuestra página de YouTube, pero otros tantos permanecen inéditos.

Las entrevistas os han llevado por un buen número de sitios: Madrid, Burgos, Cataluña, País Vasco… ¿Cuánto tiempo ha llevado realizarlas?
Leo Cebrián Sanz: Comenzamos en Barcelona en diciembre de 2018 y la última entrevista la realizamos en Valencia hace apenas unos meses. Además de los territorios que has citado, también hemos estado en Galicia y Alicante. Aprovechamos nuestra disponibilidad de tiempo para ir entrevistando a las protagonistas o incluso localizarlas tras una búsqueda propia de un detective. Fuimos cerrando fechas en el calendario según concretábamos los encuentros con las pioneras, con el retraso lógico provocado por el confinamiento.

Las numerosas entrevistas se mezclan con material de archivo: vídeos de conciertos, fotos, voces en off, recortes de prensa… ¿Cómo ha sido montar tanto material bruto para dejarlo en dos horas y media?
Leo Cebrián Sanz: Pues ha resultado muy complejo, para qué negarlo, a veces casi una locura. Hemos procurado un equilibrio en todos los sentidos y finalmente el puzle de contenidos tenía tantas piezas que ha sido laborioso encajar cada una de ellas en el sitio adecuado. El material original e inédito enriquece mucho el documental, pero ha habido que valorar bien dónde tenía que figurar cada recurso. Se trataba de conseguir que quien no conociera la trayectoria de las protagonistas supiera y entendiera bien qué hicieron y cuál fue el contexto en el que se desarrolló su trabajo.

Se habla mucho del machismo que sufrieron estas mujeres en su época. Sería deseable pensar que hemos evolucionado en este asunto. ¿Es así, o crees que queda mucho camino por recorrer?
Leo Cebrián Sanz: Mi opinión es que el metal y el hard rock son ahora mismo dos de los estilos más proclives a la participación de la mujer. En los últimos diez años se ha producido un fenómeno de clara feminización de la música dura, sobre todo en la parte vocal. Faltan mujeres que se animen a formar grupos enteramente de músicas y otras que equiparen el número de instrumentistas respecto al de cantantes. En cuanto al machismo, creo que el problema lo tienen ahora otros subgéneros como el trap o la música urbana, que son un retroceso claro respecto a la dignidad de la mujer.

¿Habéis tenido algún tipo de problema con los derechos de las canciones, fotos y resto de material que se reproduce?
Leo Cebrián Sanz: Buena parte ha sido suministrado por las propias protagonistas, a las que hay que agradecer su generosidad y entera disposición a colaborar. La práctica totalidad de la música procede de maquetas y demos no comerciales, como de hecho sucede también con muchas de las grabaciones domésticas de vídeo. Con independencia del origen del material, hemos querido tratar este asunto con la mayor diligencia y cautela posibles, a fin de evitar problemas estériles. Sólo en un caso ha habido dificultades, pero las hemos solventado gracias a la mediación e intervención directa de una de las pioneras.

Tras tanto esfuerzo veis al fin materializado el proyecto al completo de Ellas son eléctricas. ¿Contentos con el resultado?
Leo Cebrián Sanz: Sí. Ha sido la primera vez que hemos hecho algo de carácter audiovisual y el proceso de aprendizaje nos ha resultado apasionante. No hemos contado con asesoramiento técnico o apoyo económico de ninguna productora, pero el acabado final del documental es algo más que digno. Evidentemente, con mayores medios siempre se asegura un mejor resultado. Ya habrá ocasión de plantearse proyectos de mayor envergadura. De momento estamos disfrutando de todo lo que está generado Ellas son eléctricas, que está siendo 100% positivo.

Y respecto a las mujeres que han participado, ¿han podido verlo y/o escucharlo? De ser así, ¿cuál ha sido su reacción?
Leo Cebrián Sanz: Durante estos últimos días hemos comenzado a hacerles llegar un enlace privado para que puedan ver el documental. Hasta ahora todo han sido reacciones positivas. En algunos casos ya nos habían manifestado su emoción y expectación por ver el resultado final, pero sobre todo su agradecimiento por haber participado en el proyecto. Lo consideran un reconocimiento a su trayectoria y se sienten honradas de compartir la experiencia junto a todas esas compañeras a las que no conocen personalmente, pero que a su manera también vivieron una experiencia similar.

 

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