Origen: Liverpool, 1980

Hay grupos que brillan con mucha intensidad durante un periodo de tiempo para luego desaparecer y convertirse, con el paso de los años, en una banda de culto. A Flock Of Seagulls lo fueron todo en la primera mitad de los ochenta, firmando algunos de los hits más grandes de la década (con “I Ran (So Far Away”) a la cabeza) y ganando un premio Grammy a la Mejor Canción Instrumental del Año en 1983 con ese trallazo new wave que sigue siendo “D.N.A.” (una mezcolanza, magistral, entre guitarras y sintetizadores). Ahora bien, a diferencia de otras bandas coetáneas, a los de Liverpool no se les ha reconocido y dado todo el amor que merecen. Y es que el cuarteto liderado por Mike Score, peluquero de profesión (de ahí los peinados de fantasía e imposibles que hicieron célebres a los británicos), no solo dejó una colección de singles sonada y una clase maestra de como mezclar tradición y vanguardia para crear synth-pop comercial de alta calidad, sino que también son claves para entender el presente de una horquilla de grupos que va del nuevo arena rock de The Killers, al indie pop con teclados y pedigrí de Future Islands (“Ran”, una de las mejores canciones deThe Far Field“, es un guiño clarísimo a la primera época de A Flock Of Seagulls).

Paul Reynolds, que formó parte de la mejor época de A Flock Of Seagulls como guitarrista y compositor en los tres primeros discos, recuerda con entusiasmo el periodo de gracia del grupo. “En esa época escuchábamos XTC, The Only Ones, The Stranglers y The Cars, y queríamos ser como ellos”, comenta al otro lado de la línea telefónica. “Con el tiempo llegué a conocer a Ric Ocasek –líder de The Cars- en un concierto. Me quería conocer porque los citaba como influencia en las entrevistas. Era un tío altísimo y una persona encantadora, me recordó al Comandante Spock de Star Trek”. A Flock Of Seagulls fueron metidos en el saco de los new romantics como uno de los adalides del género, pero Reynolds nunca se vio dentro de esa escena. “Creo que se nos metió ahí de forma errónea. Rusty Egan -músico de la escena punk británica y DJ en el club Blitz, cuna del movimiento new romantic- fue el responsable de esa escena. Nosotros simplemente éramos cuatro chavales que no teníamos nada mejor que hacer que tocar música. Nos encerrábamos cada noche en el estudio y estábamos horas ensayando y creando nuestro arte”. Sobre la estética colorista, futurista y loca del grupo (algo muy de los ochenta que hoy se echa en falta; cuando los músicos se disfrazaban todo molaba más), Reynolds, entre risas, recuerda, “de eso iba la new wave y el punk, de peinados mohicanos, de pelos de colores, de imitar al Bowie de Ziggy Stardust. Recuerdo ir a la peluquería con pantalones de leopardo y hacerme los peinados más imposibles por cuarenta libras”. Y, ¿qué balance hace de sus años en el grupo? “Fue muy emocionante. Cuando en esa época me preguntaban que se sentía al ser una estrella del rock, respondía que era algo no buscado, solo una consecuencia de la profesión en la que estaba metido. De joven no imaginaba que me iba a dedicar esto. El dinero que gané esos años lo invertí en comprarme una casa. Y ahora nuestras canciones han sonado en películas como ‘La La Land’, ‘X-Men: Apocalipsis’, y series como ‘Friends’. Es maravilloso”. A Flock Of Seagulls han vuelto a la vida hace solo unos meses con su formación original gracias a ‘Ascension’ (August Day, 2018), un disco donde han regrabado sus grandes éxitos arropados por la Orquesta Filarmónica de Praga.

“A Flock of Seagulls” (Jive, 1982)
El debut de A Flock Of Seagulls es una cápsula del tiempo a los años de madurez de la nueva ola y al maridaje, perfecto, entre guitarras y sintetizadores. Sigue siendo su disco más redondo y bien equilibrado, e incluye hits que aplican en la estructura de las canciones eso del menos es más para triunfar: el riff de guitarra cósmico de “I Ran (So Far Away)”, la simpleza y el estribillo robótico de Telecommunication, o los sintetizadores dulces que mecen “Space Age Love Song”, una de las canciones de synth-pop más emocionantes de los ochenta que recuperaba el “Be My Baby” de The Ronettes en clave nuevaolera. Reynolds recuerda como fue la grabación de ese tema, “es una canción preciosa. Es la simplicidad, el menos es más. La canción habla por sí sola y en la letra no se hace referencia al título, algo que le da un rollo misterioso… Tardamos solo quince minutos en hacerla”.