El líder de la banda de punk rock gerundense Bullitt, Xavier Calvet, llevaba años dándole vueltas a la posibilidad de grabar un disco de americana con buenos amigos como el productor Santi García. En cuanto tuvo listos un puñado de temas y unos días libres se pusieron manos a la obra. El resultado es el presente “Firebird” (B-Core, 17), un luminoso primer disco en solitario pero apoyado por una excelente banda que hará las delicias de los seguidores de los primeros Wilco, del Ryan Adams más country y afines.

Ya hace tiempo que te disfrutamos en acústico, en conciertos de pequeño formato. 
Santi García y yo llevábamos años hablando de hacer este disco juntos hasta que hubo un momento en el que nuestras agendas coincidieron. Le dije que había pensado en llamar a Vidal Soler (Copa Lotus) y a Guille Caballero (Els Surfing Sirles, Joan Colomo) para que se encargaran de las guitarras y los teclados respectivamente y que Enric Pla (Bullitt) y Víctor García (The Unfinished Sympathy, The New Raemon) vendrían a grabar las baterías. Al cabo de dos o tres semanas ya íbamos camino de Cal Pau.

Si no recuerdo mal, estuviste pensando en cantar en catalán… ¿Descartaste la idea definitivamente? Con Bullitt escribes siempre en inglés.
Llevo cantando en inglés desde que empecé porque es la manera en la que he aprendido a hacerlo. Todas las canciones del disco han sido concebidas así y quise probar a traducir algunas al catalán, intentando mantener el hilo argumental, que sonara bien, etcétera, pero el experimento no funcionó. Conseguir encontrar la musicalidad y los dejes del inglés en el catalán es algo que me llevará tiempo. Al menos he aprendido algo y es que si quiero cantar algo decente en mi lengua materna, debo cambiar el proceso de composición por completo. Es decir, escribir unos buenos textos primero y musicarlos después. Nada es descartable de cara al futuro, pero hoy por hoy me siento muy cómodo cantando en inglés.

Eres más conocido como el cantante y guitarrista de una banda de punk rock. Más de uno se llevará una sorpresa con los aires del disco.
Quizás le pueda sorprender un poco más a alguien que no me conozca personalmente, o que sólo haya escuchado Bullitt y de golpe no me relacione en absoluto con otro universo musical que no sea ese. He tenido infinidad de influencias a lo largo de mi vida, como músico y como oyente. Algunas más rock, otras más pop, nunca le he puesto filtros a nada de entrada. Me basta con escuchar una canción y que me guste y creo que en esencia siempre he buscado lo mismo, que no es otra cosa que la emoción. A veces el cuerpo te pide simplemente encontrar nuevas vías de expresión, quizás porque precisamente persigues esa nueva emoción que se está creando. Y en esas andamos. Estoy convencido en un noventa y nueve por ciento de que la mayoría de los que saben de mi existencia musical, conocen mi debilidad por las canciones azucaradas. Esto viene de lejos (risas).

Este proyecto tampoco dista tanto de tu proyecto Lazy Juo, entre el pop y el folk, pero ahora introduces nuevos elementos y los temas tienen más arreglos, más instrumentos, más detalles… 
Empezar desde lo mas básico, guitarra acústica y voz, que es de dónde venía con Lazy Juo y hacer algo que sonara grande entre todos. Esa era el objetivo, por decirlo de alguna manera. Los días antes de empezar la grabación del disco no paraba de imaginarme cómo sonarían esas cuatro canciones de sofá una vez llenas de arreglos, de instrumentación y de texturas. Y ese es el motivo principal por el cual me encanta haber hecho este disco con Santi, porque no conozco a nadie mejor que él en eso: en darle brillo a las canciones, en hacer que cada nuevo detalle aparezca en el momento justo, en armonizar con buen gusto y tener un montón de ideas geniales para los arreglos. Eso unido a los increíbles músicos que me han acompañado ha hecho el resto.

Grandes músicos y buenos amigos…
Sí, era muy importante para mí hacer este disco entre amigos. Nos conocemos hace tiempo y tenemos afinidad en muchas cosas, más allá de lo estrictamente musical. Nos hemos ido cruzando entre Sant Feliu, Vilanova y el Montseny durante años y hemos compartido mogollón de conciertos con nuestras respectivas bandas. Cuando pensé en ellos lo hice como quien pide un deseo. Y tuve la suerte de que todos estaban disponibles y dispuestos en ese momento. Incluso Marc Clos (percusiones), que nunca sabes en qué lado del mundo puede estar, también encontró un día para pasarse por el estudio.

La idea es presentar “Firebird” con la banda al completo, ¿verdad? Supongo que no descartarás hacer algún bolo en solitario.
Nos encantaría, ¡sí! Incluso con dos baterías. ¿Por qué no? Las agendas mandarán, pero es nuestra intención. Enric y Víctor son los dos baterías con los que he tocado a lo largo de mi vida musical y me apetecía que ambos estuvieran conmigo en este proyecto. En cuanto a lo de tocar en solitario, habrá de todo supongo, días en los que estaré solo ante el peligro y otros en los que podremos disfrutar todos juntos encima del escenario. La idea es ir compaginando ambos formatos en función del espacio, las condiciones y los conciertos que vayan saliendo.

“Firebird” o pájaro de fuego es un ser mitológico, nada que ver con el ave Fénix, aunque se parezcan… ¿Te gustan mucho las fábulas o cuentos mitológicos? ¿Qué historia esconde este título?
De alguna manera este disco es como un nuevo comienzo para mí, me lo he tomado de esta manera. Y la idea del pájaro de fuego me parecía que encajaba. El “Firebird” es conocido popularmente cómo el ‘ave Fénix’ aunque como bien dices no son exactamente lo mismo. En la cultura eslava el pájaro de fuego aparece en un montón de cuentos populares. Un día me topé con uno que cuenta una bonita historia muy antigua según la cual los campesinos esperaban la llegada del ave, que aparecía resplandeciente en plena noche y lanzaba perlas con su pico desde el cielo, perlas que traían riqueza y prosperidad a los campesinos. Me pareció una historia muy bonita y bueno, es evidente que pretender equiparar mis canciones con las perlas que lanzaba el pájaro de fuego es, cuánto menos, atrevido, pero aún así tenía sentido para mí. Le encontré un paralelismo.

El disco es bastante variado, siempre con tu inconfundible voz, con temas tristes o melancólicos y temas más alegres como “Honolulu”, el primer adelanto. ¿Eso se explica porque el disco ha sido concebido en un largo periodo de tiempo?
Puede que sea una explicación, sí. Algunas canciones llevo años tocándolas y otras son muy nuevas, pero teníamos claro que cada canción tenía que explicar su propio universo por si misma. Nunca me ha sido fácil separar las canciones del momento vital en el cual las he escrito y por eso los textos y los sentimientos que evocan son muy variados. ¡Como la vida misma! En los últimos tiempos ha habido que lidiar con momentos duros y difíciles, y a mi la música me ha permitido canalizar y condensar emociones de una manera sincera y directa. Llámalo terapia, si quieres. De la misma manera que puedes conseguir que una canción alegre y brillante, de esas que parece que vaya a salir el sol, te levante el ánimo y te empuje a continuar. Ambas vías son necesarias y supongo que cada una explica una parte de mi, o al menos de mi forma de expresarme musicalmente.

En líneas generales, ¿de qué estás más orgulloso del disco?¿Qué crees que puede sorprender más a la gente que te sigue desde hace tiempo?
Es difícil de decir, pero el resultado final ha superado todas mis expectativas. Me hace feliz haber hecho esto juntos. La respuesta o sorpresa que pueda provocar el disco es una incógnita, y es algo que ya no depende de nosotros.

B-Core edita el disco y es un respaldo muy importante, sobre todo siendo tu primer disco en solitario. Dicho esto, por el tono y contenido del disco, supongo que esperas alcanzar un público mucho más amplio.
Estoy muy agradecido a B-Core por todo el apoyo que nos ha brindado con Bullitt a lo largo de todos estos años y por haberse involucrado en el disco. Simplemente no me veía sacándolo en otro sello. Para mí era como seguir en casa. En cuanto al público al que podamos llegar, son cosas que el tiempo dirá. Prefiero ser cauto porque nada garantiza alcanzar a un público mayor. Me conformo con que les guste a los que ya me conocen. Ese es un buen punto de partida. A partir de ahí lo que venga lo recibiremos con los brazos abiertos.

¿Podemos hablar de disco ambicioso?¿Qué metas te has fijado o te gustaría alcanzar en los próximos meses?
La ambición es seguir creciendo y aprendiendo, ¡por supuesto! Pero siempre desde el punto de vista creativo. Pienso que los músicos debemos preocuparnos de hacer canciones, de hacerlas cada vez mejor y de perseverar en ello. Todo lo demás me parece desviar la atención del auténtico objetivo. Si luego eso nos alcanza para tocar en grandes conciertos y festivales, bienvenido sea. En nuestro caso la aspiración es dar cuántos mas conciertos mejor, sea dónde sea. Pero en ese sentido marcarse según que metas o propósitos suele ser una mala idea. Hay que ir poco a poco y ser conscientes de que partimos de cero. Es la única manera de ir hacia arriba.