Después de abrir boca meses atrás con el single “The Man,” un brillante adelanto, ya podemos escuchar el quinto álbum de la banda que va a dejar de ser “la más británica de Estados Unidos”. The Killers vuelven tras un silencio de cinco años tras “Battle Born” (12) y lo hacen con un álbum titulado “Wonderful Wonderful”, grabado junto al productor Jacknife Lee entre Las Vegas y Los Ángeles.

Brandon Flowers nos recibe en su camerino antes de devorar el escenario principal del festival BBK Live ante cuarenta mil almas. Más maduro, perfectamente peinado, con ajustados pitillos, con una americana de solapas brillantes y con una inmensa sonrisa. “Estoy feliz con el resultado de este álbum que suena más a nuestro desierto, el de Nevada”. Y es que, con algunos temas del disco, resulta sencillo recorrer imaginariamente las rectas infinitas que llevan a la ciudad del juego, Las Vegas. “Amo ese desierto y amo Las Vegas. Conforme he ido haciéndome mayor he tenido más conciencia de cuánto significa para mí el lugar al que pertenezco, el desierto de Nevada. Ahora que tengo treinta y seis años es mucho más una parte de mí y yo una parte de él. Hemos tratado de que se escuche y se sienta eso en las canciones, en el sonido, en las fotografías del álbum”.

A veces las bandas con muchos seguidores no tiene suerte con los críticos“.

Uno de los papeles fundamentales del resultado final de “Wonderful Wonderful” lo juegan los sintetizadores. “Me encantan los sintetizadores y en nuestro caso hemos contado con un gran productor que ha hecho que todo empaste de maravilla. Es importante que nos superemos y miremos hacia delante en busca del sonido que queremos y Jacknife ha sido buenísimo justo en eso. Su participación en el disco ha sido decisiva para conseguir lo que queríamos”. Lo ha sido, porque el sonido del álbum es diferente del de los anteriores trabajos del grupo. “Hay buenas guitarras, un sonido más denso y más pesado. Es difícil decirlo, pero creo que hemos logrado uno de nuestros mejores trabajos. El primero fue bueno, el segundo también lo fue, el tercero no tanto y el cuarto mucho mejor que el anterior y este creo que es… bueno”.

A la hora de hablar de las letras de las canciones, el vocalista y teclista apunta que estamos ante las más personales y desnudas que haya escrito nunca. Algunas están marcadas por experiencias propias y otras son un viaje a los ochenta. “Yo nací en 1981 y los primeros ocho años de mi vida escuchaba música de esa época. Tuvo una inevitable influencia y un fuerte impacto en lo que soy y en mi formación musical. No es algo que haya intentado hacer o que haya hecho de forma consciente, pero es definitivamente una parte de mí. Y no es todo tan ochentero, ¿no?… (risas)”. Flowers ha declarado que “The Man”, el primer adelanto de este trabajo, es una forma de hacer las paces con los comienzos del grupo y difiere mucho del personaje que el vocalista creó de sí mismo en aquellos tiempos y que él mismo ha definido como “lleno de arrogancia e inseguridades”. “The Man” habla de alguien que cree que es indestructible. “Este hombre y el de aquel momento no son el mismo. Gran parte de este álbum supone hacer las paces con eso. Lo he estado aclarando durante mucho tiempo. No creo que aquel chico sea una representación honesta de quién soy yo a día de hoy. Aquel personaje nació de la inseguridad y solamente inflaba mi pecho para decir cosas, así que saqué un montón de negatividad. Básicamente me arrepiento de ciertas actitudes de juventud y seguro que muchas personas se sienten identificadas con eso”. Y es que el grupo que arrasó con “Hot Fuss” aquel verano de 2004, ha crecido a lo largo de casi quince años, durante los que Brandon Flowers incluso se aventuró a publicar un disco en solitario. “La banda ha evolucionado, llevamos más años juntos y hemos madurado. Y creo que eso se nota en las nuevas canciones. Ahora tengo treinta y seis años y tres hijos. Me encanta y estoy feliz. Creo que este disco me representa de alguna manera”. Ahora bien, a estas alturas, The Killers no esperan para “Wonderful Wonderful” el abrazo de la crítica, que nunca ha sido muy amiga de la banda. Prefieren que sus millones de variopintos seguidores sigan coreando sus canciones. “Tenemos muchos seguidores y muy distintos entre sí, somos muy afortunados. A veces las bandas con muchos seguidores no tiene suerte con los críticos. Tenemos respeto por las opiniones, pero nosotros no hacemos música para la crítica, hacemos música para nosotros y no nos importa demasiado lo que digan”.

A la hora de hablar de sus influencias de cara a este álbum, que parece mirar menos al Reino Unido, el de Nevada es muy cuidadoso. “Se decía que éramos la banda más británica de Estados Unidos. Puede que sea verdad, pero también están Dandy Warhols y otros grupos que suenan más británicos aún que nosotros. Aunque es posible que este sea nuestro disco más americano, sobre todo las canciones ‘Run For Cover’ y ‘Tyson vs Douglas’. Creo que hay una impronta más americana en estos temas”. Quizás tenga más que decir cuando generalizamos y hablamos sobre el rock y el indie, y su futuro. “Creo que hay muchas bandas haciendo buenas canciones y por tanto sigue el juego. Cuando nosotros salimos, aparecieron o ya tocaban bandas como The Libertines, Kaiser Chiefs, Kings Of Leon, The Strokes, The White Stripes o Yeah Yeah Yeahs. Continúa habiendo bandas haciendo grandes temas, así que creo que es un buen momento para la música. Lo que sí te diré es que, actualmente, mi artista favorito es el australiano Alex Cameron”.

Aunque se le reconozca por ser el frontman de una banda que llena estadios, en cuanto a lo personal Brandon Flowers es un hombre calmado y religioso, mornón para ser más concretos. “Es perfectamente posible ser familiar, tener fe y ser músico. Hay mucha más gente en el mundo del rock que es religiosa de lo que la gente piensa. Elvis Presley era muy religioso y también lo era Johnny Cash, que era un hombre cristiano y muy creyente. Claro que es posible. El mundo está perdiendo la fe, pero yo soy creyente y no puedo negarlo”.