Ramón Rodríguez vuelve a explotar la vertiente más rockera de The New Raemon en “Tinieblas, por fin”, un álbum que se apropia de la actual coyuntura socioeconómica del país como punto de partida de su imaginario personal. Sin perder su elegancia característica, el catalán predica un esperanzador mensaje de vital importancia para estos tiempos que corren.

¿Tiempos tenebrosos o bien un limbo que podría llevarnos a un futuro más esperanzador? Este no es espacio para recrearnos en cómo la dichosa crisis nos ha salpicado a todos sin miramientos, sino el lugar adecuado para que Ramón Rodríguez confiese que hay detrás de ese reciente “Tinieblas, por fin”, su puesta de largo bajo las órdenes de Marxophone. “Es como celebrar la basura. Normalmente lo que se suele hacer cuando hay una situación negativa es ver lo malo, y esto es como buscar un punto positivo de lo negativo. La cosa parece que no puede ir a peor. De modo que esta es una oportunidad para poder romper con lo preestablecido y volver a empezar de cero. Un punto muy potente de reflexión”, cuenta el artista sobre ese irónico título que, elegancia mediante, funciona como piedra angular de su actual cabreo con el sistema. “Lo que me ha llevado a escribir estas canciones ha sido un cúmulo de cosas. Desde hace dos años trabajo sobre la escritura automática y lo cierto es que no sé de qué voy a hablar hasta que me pongo a cantar, ya que saco la melodía y la letra al mismo tiempo. Aunque esta no es la primera vez que hablo de este tema, en ‘La dimensión desconocida’ ya estaban, por ejemplo, ‘El fin del imperio’ y ‘Por tradición’. Mis canciones siempre tratan sobre salir de una situación límite y buscar una solución: antes en un contexto más sentimental y ahora quizás más social”.

Sin miedo a mojarse porque desde siempre “he hecho pornografía sentimental en mis letras y estoy muy seguro de mí mismo”, lo que queda claro al escuchar estos nuevos nueve temas es que The New Raemon se encuentra más que cómodo con ese yo electrificado que ya explotó el pasado año en “Libre Asociación”. “Pensaba que la recepción de este disco iba a ser peor porque el anterior costó. Tenías que adentrarte a él, pero una vez la gente ha interiorizado eso parece que este último ha entrado más fácilmente”, opina sobre las primeras impresiones recibidas de estas piezas en las que se deja acompañar de su amiga Maria Rodés (quien ejerce de corista en “Galatea” o “Devoción”) y el recurso de unos vientos que no oíamos desde los tiempos de “L’Antarctica” de Madee. “Como el mensaje era un poco decadente y el tempo más rápido, pensé que el hecho de ponerle vientos le iba a dar un aire más festivo-irónico. El conjunto de las canciones hacen un balance por todas las capas de sonido que he hecho antes, así que los vientos lo unifican todo”, cuenta al respecto.

Llegados a este punto lo único que figura en la hoja de ruta de Rodríguez es defender el álbum en vivo. Y, aunque parezca imposible atendiendo al currículum de estos últimos cuatro años, no tiene intención alguna de ponerse a trabajar en otro largo a corto plazo. “Creo que tardaré un par de años en sacar nuevo material porque ha sido tal el trabajo y la implicación en estas canciones que uno piensa que no lo va a poder hacer mejor”. ¿No acojona alcanzar este cénit creativo? “No, con Madee ya ocurrió lo mismo tras ‘Orion’s Belt’. Cuando lo escuchamos no sabíamos qué habíamos hecho y tardamos tres años en sacar el siguiente. Por aquel entonces no teníamos temas suficientemente buenos o que pudieran estar a la altura de su predecesor. Ahora me encuentro en ese mismo punto”

Nueva entrega junto a los Topos

Puede que no haya nuevo disco de The New Raemon hasta dentro de un tiempo, pero eso no significa que Ramón Rodríguez vaya a quedarse ni mucho menos de brazos cruzados. Más allá de ese nuevo cómic que está preparando y la lenta cocción de nuevos temas de Germana (la banda que comparte con sus hijas), en verano volverá a producir lo próximo de Manos de Topo tras “Escapar con el anticiclón”. “Sólo quiero producir discos de Manos de Topo, no me interesa nada más. Cuando gente con tanto talento y desparpajo tiene tanta fe ciega en ti hace que te crezcas y trabajes en su disco incluso más que en uno tuyo”, afirma sobre esa comunión creativa que ha encontrado con Miguel Ángel Blanca y los suyos.