Freedonia es, sin duda alguna, uno de los grupos con mejor directo del país. Sus continuos sold out confirman el enorme potencial del grupo madrileño, que presenta su esperado tercer disco. “Shenobi” (Autoproducido, 17), un álbum de 20 temas inéditos grabado en analógico en el que han conseguido reflejar con asombrosa autenticidad la magia y la fuerza de sus conciertos. Nos sentamos con Fran Panadero, bajista de la banda.


Antes de hablar de vuestro nuevo disco queríamos felicitaros por el exitazo en los dos conciertos que ofrecisteis de presentación de “Shenobi”, los pasados 2 y 3 de junio en la Joy Eslava madrileña. ¿Cómo lo vivisteis? ¿Qué recuerdo os ha quedado de ellos?
Bueno, todavía estamos emocionados, la respuesta de la gente fue brutal, ambos días estuvieron hasta la bandera de gente entregada, nos dejamos la piel todos juntos y creo que para nosotros quedarán marcados a fuego en la memoria, estamos muy contentos y agradecidos.

El título del disco está lleno de significado. Es un juego de palabras entre “she”, “ella” en inglés, y “Nob”, “crecimiento” en japonés. Y gran parte de la temática del disco está enfocada en la libertad de la mujer. ¿Sentís una concienciación especial hacia este problema?¿Dónde creéis que está la clave para resolverlo?
Por un lado cada día hay un nuevo asesinato o un nuevo abuso, esto, sumado a lo absurdo y lo retrógrado de las brechas salariales o las desigualdades es algo con lo que convivimos en nuestras vidas como si nada, normalizado hasta el punto de convertirse en simples números o estadísticas a “mejorar”, y ese no es el camino.
Hay que entender que todos, mujeres y hombres, tenemos que ser intransigentes con cualquier forma de discriminación o de maltrato hacia los demás, esto tiene que partir desde nuestro propio entorno, ningún caso se debe justificar jamás y en modo alguno puede ser tolerable.
En nuestro equipo somos mayoritariamente hombres porque así se dieron las circunstancias, y estamos convencidos de que tenemos que ser nosotros los que trabajemos más duro para “des-educarnos” en ciertas actitudes o posturas cómodas y aparentemente inocentes, el diablo siempre se encuentra en los detalles y es un gran reto para nosotros. Hay que hacer lo que sea necesario para que esta situación absurda termine, trabajando siempre codo con codo con ellas, iguales en derechos y diversos como seres humanos.

Pero además os habéis inspirado en Shinobi, un ninja de un videogame clásico, y el disco está contado por rounds como en los videojuegos. ¿De dónde os viene esta afinidad por los videojuegos?
Pertenecemos todos, más o menos, a una generación que vivió el nacimiento del ordenador personal, las consolas y los videojuegos. Cuando éramos canijos quedábamos en los “recreativos” para gastarnos la paga en el futbolín y en dos o tres miserables partidas en las máquinas de videojuegos con los amigos. Por un lado pasábamos las tardes de invierno jugando a un juego pixelado con música de 16 bits en un spectrum, y por otro salías a jugar, a tirar piedras, a leer comics y a pincharte con los cardos en verano… Luego crecimos, llegó internet, la tecnología mejoró y ese frágil equilibrio cambió, pero todas esas experiencias están en nuestro acerbo y acaban brotando a la hora de componer, son partes de nuestras influencias.

Musicalmente, aunque de nuevo el soul y el funk sean los pilares, encontramos ciertas novedades como la inclusión de influencias de la música africana. Dadas las raíces de algunos miembros de la banda y de vuestra música, ¿Era una deuda pendiente sumar más aspectos musicales o culturales de origen africano a Freedonia?
Más que una deuda es, quizás, una consecuencia. En África están las raíces de la música que hacemos, y la proximidad cultural y geográfica es normal que pese. A la hora de componer no nos planteamos “oye, vamos a echarle un poco de esto que se queda corto”, el proceso va construyéndose desde debajo de forma inclusiva y al final sale lo que sale, sin un listado de propósitos concretos.

Uno de los momentos donde encontramos este nuevo carácter en el disco es con la participación de Las 40 de Tasaru, un coro de niñas y mujeres procedentes de Gambia. Habladnos un poco de ellas, cómo surgió su participación, y de su contribución al disco
Hemos participado en la banda sonora del documental de La manzana de Eva de José Manuel Colón, que se estrenará en breve y versa sobre la problemática de la mutilación genital femenina tanto en África como en los países occidentales. José Manuel muestra entre otras cosas la labor de Mundo Cooperante, que trabaja muy duro para erradicar esta horrible práctica en zonas como Gambia, Tanzania, Kenia o Pakistán, recomendamos que se visite su página para más información.
Las 40 de Tasaru son todas unas super-heroínas reales, superviventes de este horror que trabajan para un futuro mejor, ellas son ejemplares, ellas son “Shenobi”, y contar con su ayuda ha sido de estas oportunidades que te brinda la vida en muy contadas ocasiones y por la que estamos muy agradecidos.

Pero no es la única novedad a nivel vocal en “Shenobi”, ya que sabemos que los hermanos de Maika Sitte también han participado en el disco. ¿Qué han aportado musicalmente a este álbum?
Ha sido todo un lujo poder contar con ellos, hay que tener en cuenta que ellos llevan muchos años cantado juntos, tanto en su formación a capella, Bommai, como en proyectos grupales como, en su día, Mojo Project. Qué decir de los Sitte, son todos grandes artistas, se entienden, se conocen, se compenetran, se quieren… musicalmente es muy fácil trabajar con ellos y en lo personal son adorables, así que de maravilla.

En el aparatado instrumental también hallamos nuevas incorporaciones, como por ejemplo algunos acordes de guitarra española. ¿Con qué intención habéis introducido esta guitarra en el sonido freedoniano? ¿Y hay más instrumentos que no apareciesen en anteriores discos?
Para nosotros es quizás uno de los puntos donde nos hemos “soltado”, nos hemos quitado el corsé del rigor estilístico para hacer un poco lo que nos ha dado la gana tanto con los arreglos, como con la instrumentación y el sonido. En esto último el equipo de Estudio Uno lo vio claro en seguida y nos facilitaron mucho la labor siendo cómplices y entrando en ese juego, ha sido francamente divertido y estamos muy contentos con el resultado.

Pero aparte del sonido, vuestra forma de trabajar, de crear música, también es marca de la casa, ya que habéis grabado este disco de forma analógica y artesanal. En pleno apogeo de la revolución tecnológica y digital, ¿por qué habéis decidido grabarlo así? ¿Queríais que sonase lo más parecido posible a un directo?
Toda nuestra obra se ha grabado y editado así, entre otras cosas porque es así como se grabaron los discos que nos gustan. Volviendo al tema generacional nuestros padres, el que más o el que menos, sudaron la gota gorda para tener un equipo hi-fi donde escuchar música en casa, y es ahí donde comenzó nuestra aventura; primero lo que había en casa, después las cosas que conseguías por ahí y por delante un mundo entero por descubrir. La escucha era dedicada, el sonido estaba muy cuidado, las portadas enormes… igual el CD suena demasiado perfecto y eso deshumaniza un poco el sonido… En definitiva, nos engañaron con el “formato del futuro” como con el Euro, y aunque también haya que reconocer las ventajas de lo digital para algunos casos, nos quedamos con el sonido gordo, crudo, y un tanto sucio de las válvulas, junto al sudor de todo un equipo a la hora de buscarlo.

Vuestro modelo de autogestión también es una de las señas de identidad del grupo. Sin intermediarios (este disco se ha financiado a través de crowfunding por ejemplo) ni terceros actores. ¿Cómo hace uno para sobrevivir (y triunfar) al margen de la industria?
Hay que trabajar más, pero de esta forma nos aseguramos de que lo que hacemos siempre sale de las vísceras, no de un cuadro de planificación de alguien de fuera. Nos debemos sólo a nuestro público y nos dejamos la piel para que siempre se lleven lo mejor de nosotros.
En cuestiones de supervivencia es obvio que las oportunidades son más escasas, pero con el tesón y el apoyo de nuestro público somos imparables, todos somos Freedonia y todos lo hacemos posible.

Esto nos hace pensar en el momento actual que vive la industria musical: con la libertad que ofrece internet, la renacimiento de los festivales, la autofinanciación,… ¿Hacía donde crees que camina, creéis que esto es una fase temporal hacia un nuevo modelo de negocio o que los grupos deben apostar por la independencia total ya definitivamente?
Hoy en día es francamente difícil dedicarse al mundo del arte casi en cualquiera de sus facetas en este país, por esto cualquier fórmula que se use es muy respetable porque en muchas ocasiones es realmente la única accesible. Son muchos años de políticas contrarias a una apertura y un campo de oportunidades reales que tengan a la calidad artística como epicentro y objetivo. No solo se descuida desde las administraciones, sino que también el modelo se encuentra vampirizado por una suerte de maneras caducas que mezclan lamentables herencias enconadas con un caldo de cultivo de enormes talentos ignorados, todo ello en pos de beneficios económicos de ajenos sin escrúpulos, y en detrimento de la propia cultura, por ende, de la gente.
De alguna forma es como si se regase el campo cultural con veneno porque crece rápido, no es sostenible y causa mucho daño. No nos equivoquemos, la identidad de un país es su cultura, y no la debemos desdeñar porque perderemos nuestra identidad. El final de todo esto, por mucho que sectores apoltronados pongan palos en las ruedas para mantener el status quo, es algo imparable, porque por una brecha entra el mar, es sólo cuestión de tiempo.

Sin embargo, esta autogestión es muy laboriosa y sufrida. Y, aunque seguramente ya os habrá ocurrido, nos gustaría saber: ¿Qué contesta (o contestaría) Freedonia sin un gran sello le hace una propuesta para gestionar su carrera y ampliar su público?
Los sellos, a priori, no son un enemigo a evitar o destruir, el problema no es que existan, de hecho su labor bien entendida es altamente necesaria y deben de estar remunerados por ello de forma razonable. Lo que ocurre es que, salvando honrosas excepciones, olvidan cual es su propósito y convierten en su único fin enriquecerse, no la difusión y promoción de la cultura de forma sostenible, sino ganar mucha pasta, adoptando roles de filtro y de manipulación que no les competen en absoluto y copando las nimias oportunidades que hay, y son sólo un sector del negocio; editoriales, agencias, entidades de gestión de derechos… hay mucho por hacer.
Nunca ha ocurrido y no creemos que nos llegue esta propuesta que comentas, pero llegado el caso lo estudiaríamos y, si cuadrase con nuestro criterio, no vemos porque no se podría hablar. El caso es que es altamente improbable que ese tipo de acuerdo se produzca, ya que obviamente habrá un conflicto de intereses insalvable por norma general, y, a fuerza de hacerlo nosotros, ya no lo necesitamos.

Seguimos hablando de política musical, ya que siempre os habéis mostrado contrarios a la política de la SGAE, apostando por las licencias de Creative Commons para darle más libertad a la música. ¿Os preocupa, os molesta, que a la música se la trate más como a un negocio que como a cultura?
Mucho, es una injusticia cometida por unos pocos contra toda la población. Con respecto a SGAE, no entendemos porque no cubren las licencias Creative-Commons, siendo estas perfectamente legales en España y ellos la única entidad de gestión de derechos de ámbito nacional licenciada por el estado. Tampoco tiene sentido su sistema de reparto, que es bastante opaco y poco eficaz en contraposición a sus sistemas de recaudación. Los derechos de autor son imprescindibles para la continuidad de los procesos creativos, eso no lo ponemos en duda, pero está claro que el sistema al uso necesita una fuerte revisión.

Para cerrar, nos gustaría hacerlo con los conciertos, el punto fuerte de Freedonia, el momento en el que demostráis porque estáis dónde estáis. ¿Traerá “Shenobi” alguna novedad respecto a los conciertos? ¿Y dónde podremos veros actuando próximamente?
Hemos renovado el show y ha funcionado muy bien el los conciertos de presentación en Madrid, estamos ansiosos por compartir y bailar nuestra música con nuestros jefes, que son todos los que quieran disfrutarla. En nuestra página web y en nuestras redes estamos actualizando fechas. ¡Os esperamos!