¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA REGENERACIÓN ESTILÍSTICA DE RADIOHEAD? PRIMERO FUE “KID A” Y AHORA ES “AMNESIAC”, DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA QUE AÚN SIGUE DESCONCERTANDO A LA GRAN MAYORÍA DE SEGUIDORES Y DETRACTORES DEL GRUPO. MILÁN ASISTIÓ A LAS EXPLICACIONES DE LA BANDA. Y MONDO SONORO NO FALTÓ A LA CITA.

Cita a ciegas

Milán se define a primera vista como se espera del tópico: gris, triste, empapada. Llueve de forma intensa, faltaría más. Y el paisaje se confunde, se esconde, mejor dicho, tras capas y capas de neblina. Un cielo encapotado y una atmósfera fría, distante… buenos reclamos para el turista, sin duda. También para el periodista que viene de España, claro. Radiohead han concentrado a toda la prensa italiana y a una delegación de la canallesca española en un lujoso hotel milanés. Datos a tener en cuenta: Thom Yorke no concede entrevistas, y serán otros miembros del grupo los encargados de promocionar, si es que se le puede llamar así, “Amnesiac” (Emi, 01), su nuevo disco. Y en Italia serán los hermanos Greenwood, Jon y Colin, guitarra y bajista respectivamente, los encargados de explicar y justificar a sus seguidores dos discos del calibre de “Kid A” y, sobre todo, “Amnesiac”. Las entrevistas serán divididas, así que mi interlocutor vendrá dictaminado por el azar. Cara: Jon; cruz: Colin. Sale cara.

“Siempre hemos sido una banda de grandes ambiciones pero muy poca habilidad”

El menor de los Greenwood espera en una habitación del hotel habilitada para el careo con los periodistas. Tiene el ventanal abierto y el frío es espantoso. Jon, de tez pálida y gestos cerrados, tímidos, se encuentra rastreando por Internet desde un portátil cuando me recibe. Un periodista italiano me ha advertido una hora antes que éste es el hermano poco hablador. Será porque tiene cosas más interesantes que decir, pienso. “Vamos a venir a España… ¿de dónde vienes?”. De Barcelona. “Hum… me encanta Barcelona, pero es un poco complicado encontrar buenas salas en Barcelona. Será interesante tocar en una plaza de toros. ¿En Barcelona no teníais esa plaza de toros en la que tocaban grupos?… “. La Monumental. Pero ahí sólo actúan grandes figuras del pop-rock internacional mainstream. Mi último concierto ahí fue uno de Bruce Springsteen. “Oh, ¿de verdad? Bueno, de toda maneras soy un gran fan de Bilbao. Me encanta el área, el idioma, el vasco… he leído mucho sobre la historia del vasco y, en general, es algo que admiro mucho. Tenemos muchas ganas de ir”. Parece complicado desde fuera, claro, dibujar mentalmente la propuesta de sus dos últimas obras en un marco como el de una plaza de toros. En este caso, la de Bilbao. De hecho, no es fácil entablar hipótesis sobre su directo a día de hoy. Y sobre todo, pensando en las guitarras, ahora que tengo delante a uno de sus responsables. “Es otra forma de enfocarlo… bien, de alguna manera tienes razón en cuanto a que las atmósferas cambiarán, porque no nos vamos a llevar los violines de gira ni instrumentos de cuerda. Pero los suplantaremos por otros. Por ejemplo, en la parte final de “Pyramid Song” utilizamos guitarras para rellenar los sonidos y enriquecer el tema… supongo que suena distinto”. Se trata, intuyo, de adaptarse al medio a través de otras formas expresivas. La electrónica abrupta de “Kid A” y la emoción androide de “Amnesiac” permiten licencias. “Sí, exactamente. Utilizamos lo que sea para hacer un sonido. Toco el acordeón, en los conciertos tocó el acordeón, por ejemplo. Y te aseguro que me encanta hacerlo. O la trompeta. Es un gran instrumento. Creo que son nuevas formas de crear un sonido parecido al del disco, pero siempre con la viveza del directo”.

Pasos de gigante

Es nuestro segundo encuentro con Radiohead en menos de un año. Ahora hace apenas seis meses que “Kid A” tomaba forma y ya nos vemos envueltos en un nuevo intento de detallar otro disco de la banda de Oxford. Se trata de “Amnesiac”, un soberbio, turbador y apasionante álbum que, además, nos facilita las cosas desde todos los puntos de vista. No lo hará, claro, a los que han intentado minimizar o incluso silenciar el valor creativo, expresivo y ideológico de Radiohead. Pero lo que se desprende, según el firmante, del nuevo planteamiento vital de la formación, ejemplificado en dos trabajos, hace referencia a una apuesta incalculable por revestir, más que de experimentación o transgresión figurada, de libertad pura a cada uno de sus pentagramas. Ese era el objetivo: dotarlos de una verdad inencontrable, todavía hoy, en los grupos que comparten su estatus social, lejos, muy lejos del underground. Desde el mainstream, desde la cumbre comercial y pública, Radiohead han sido capaces… han sido libres de adjudicarse el rol que ellos han querido interpretar. Su instinto, extremado al límite de las posibilidades, les ha llevado al mejor momento de su trayectoria: dos discos de gran talla artística e idiosincrática. Uno sigue relacionándolos, de manera externa, al jazz como concepto creativo. “Supongo que, bueno, nos damos cuenta que no podemos tocar jazz. Ya sabes, siempre hemos sido una banda de grandes ambiciones pero muy poca habilidad. Pero el sonido resultante al que llegas cuando trabajas bajo esos parámetros expresivos, con esos conceptos creativos me gusta. En ese sentido, nuestra inspiración ha sido Miles Davis y “Bitches Brew”, en cómo es capaz de llenar de sonido toda la grabación, desde que empieza hasta que acaba… bueno, ahora me siento absurdo.. cuando un fan de Miles Davis nos escuche hablando de Miles Davis… se pondrá enfermo con razón. No quiero que me malinterpreten. Tengo demasiado respeto por Davis. Ninguno de nosotros toca muy bien la trompeta ni el saxo, y no somos músicos hábiles. Lo que tomamos de estos discos son cosas que igual otras personas pasan por alto, cosas que quizás no sienten con tanta pasión. El caos que hay allí es fantástico… acojonante. Y con Mingus, de nuevo es un caos, totalmente distinto del de Davis, lo que allí sucede y de la forma en que sucede. Un tipo de música que se supone que clásica, calmada… no sé, de joven creces con la imagen de grandes bandas como Glenn Miller y cuando escuchas a Charles Mingus éste te hace cambiar la idea del jazz. El jazz es una cosa grandiosa, pero en estas canciones nosotros no intentamos hacer jazz (la pregunta hacía alusión, básicamente, a “National Anthem” y “Life In A Glasshouse”), pero si lo hiciéramos, llamaríamos a músicos de verdad para que nos ayudaran”.

“En “Amnesiac” es posible que haya temas más fáciles y esto, en definitiva, hace más fácil su escucha”

En el jazz de los grandes, el de Mingus, Davis, Coltrane, Coleman, habita la ordenación del caos como punto de arranque. Esa impresión también la desprenden sus últimos dos álbumes. A diferencia de “Ok Computer” y, por supuesto, de los primeros trabajos, en “Kid A” y “Amnesiac” Radiohead no parten de estructuras preconcebidas ni de elementos reconocibles para esa visión ´pop´ desde la que operaban tiempo atrás. De ahí mi parentesco con el jazz, simplemente. No hay coincidencias musicales, pero sí conceptuales. “El jazz siempre me ha emocionado, es un tipo de música del que recuerdo haber leído muchas descripciones primero, y del que me encantaba la idea… Por ejemplo, en el libreto de “Kind Of Blue”, Bill Evans equipara el jazz a la escritura japonesa… y es algo que me fascina. Por eso digo que mi primer contacto con el jazz fue a través de descripciones del mismo. La verdad es que me llevó mucho tiempo encontrar un jazz con el que me sintiera conectado. Ahora siento que me encantan muchos de sus aspectos. Pero, bueno, es un poco absurdo hablar de él porque nosotros no hacemos jazz ni sonamos como un grupo de jazz. Sí, igual como actitud en el sentido de libertad y de explorar ideas, como tú dices, pero no en un estricto sentido musical”.

Memoria colectiva

Cuando ya entramosen la comparativa entre “Kid A” y “Amnesiac” los
hechos se saben más discutibles. No olvidamos un dato claro: ambos
fueron grabados de un tirón que duró trescientos setenta días. Ambos son
álbumes hermanos, pero la banda se las ha apañado para separarlos,
conceptual, física y musicalmente, para que cada uno juegue y adopte un
papel distinto. “Kid A” hizo de malo: integrista, regenerador y
totalmente antiemocional. “Amnesiac” es el bueno de la película:
abierto, reconocible y predispuesto a cierta reconciliación con
elementos del pasado. El perfil unitario del primero se ha perdido,
cierto, pero quizás hayamos ganado canciones. “Yo creo que sí, que
hay menos unidad… eso es cierto. Sí, creo que de alguna manera, “Kid
A” es como una misma corriente de ideas y este es más abierto, no sé si
más disperso…
(duda y concentra su mirada en sus manos) no sé, es difícil… hablar de ello. Veo que a ti te ha sorprendido menos “Amnesiac” que “Kid A”. Supongo que es lo lógico”.
Creo, en todo caso, que el nuevo es más melódico y menos
fundamentalista que el otro. Pero el factor sorpresa también es
importante. Me sorprendió más “Kid A”, pero prefiero “Amnesiac”. No sé
si me explico. “Hum, te entiendo. Es que nuestra perspectiva es muy
distinta, porque al hacerlo todo seguido, nosotros nos conocemos muy
bien los dos discos, y nos resulta más difícil hablar de ellos de forma
tan distinta. Bien, yo te lo resumiría diciendo que sólo tienes que
poner un tema extra un poco más melódico en “Kid A” para cambiar
totalmente la interpretación del disco. Bueno… en los dos discos. Creo
que si juntaras todos los temas, si pusieras juntos los temas de los
dos álbumes en uno, no serías capaz de reconocer cuáles son de uno y de
otro…”
. Ya, pero eso sería hacer trampas. Lo que parece más claro
o, cuando menos, perceptible, es que el nuevo álbum es más accesible que
su antecesor. Siempre y cuando nos atengamos al hecho de que el término
adquiere otra connotación en una banda como Radiohead. Tampoco
mentiremos: aquí no hay hits y, por supuesto, no hay una vuelta a las
guitarras o la esencia de “Ok Computer” y “The Bends”, como mal
apuntaron los rumores. “¿Sí?¿De verdad lo crees así? Bueno, no estoy seguro si debo llamarlo accesible… (Jon juguetea con un lápiz, golpeando la base mi grabadora, mientras piensa sobre la pregunta).. Hum, creo que igual estás en lo cierto (asiente con la cabeza, pero se nota que sigue meditando seriamente qué es lo que va a decir)… pero en el disco está, por ejemplo, “Like Spinning Plates” (sí, sin duda alguna los mejores minutos de su carrera),
que me parece una canción terriblemente emocional, pero también de
difícil acceso. Hay temas en “Amnesiac” en los que cuesta más entrar que
en algunos de “Kid A”. Pienso que en ese aspecto está repartida la
cosa. Así que no sé, supongo que en “Amnesiac” es posible que haya temas
más fáciles y esto, en definitiva, haga más fácil su escucha. Pero es
complejo de explicar”
. Sería justo afirmar que, claro, si recorremos
con mayor facilidad sus esquinas es, precisamente, porque “Kid A”
preparó el golpe con antelación. Supo avisarnos. La jugada es maestra.
Ahora no sólo apreciamos con admiración el reto emocional propuesto en
su nuevo disco, sino que, ya a priori, también tenemos más claras las
intenciones y los escondidos toques de atención de su predecesor. De ahí
que veamos la trayectoria de ambos discos como un preciso y medido, que
no tramposo, proceso de orientación consciente. “Sí, de hecho fue un
gran alivio, escuchar las canciones y, simplemente, dividirlas en
dos… Sucedió de esta forma porque fuimos grabando demasiado material,
y nunca nos paramos a editar nada concreto, sino que seguimos y
seguimos grabando. De hecho, cuando disponíamos de suficiente material
para “Kid A” seguimos grabando muchas más canciones. Partir todo ese
material en dos fue fácil”
. De ahí, imagino, el hecho de publicar en
primera instancia un artefacto como “Kid A”. Su renuncia al pasado,
guionizada por la deshumanización vocal de Yorke, la desilusión y el
desencanto por el sonido de las guitarras, la adopción de encajes
electrónicos rocosos, la renuncia definitiva al single como banal
exposición de su obra o el obsesivo interés por el free-jazz como punto
de partida, vino auspiciada por un álbum radicalizado al máximo, severo y
rencoroso con los discursos de “Pablo Honey” o “The Bends”, sus dos
primeras obras. El punto de ruptura se fundó en un ataque memorable a
las bases de su propia historia. “Sí, creo que sí. De alguna manera, “Kid A”… (Greenwood baja la cabeza y medita la respuesta)
Bueno, cuando editamos “OK Computer” decidimos publicar antes “Paranoid
Android”, un single de siete minutos que avanzaba el camino que
habíamos decidido empezar a recorrer para el disco. Queríamos preparar a
la gente. Ahora creo que, de forma inconsciente, hemos vuelto a hacer
lo mismo. Empezamos editando “Kid A” y ahora hemos publicado “Amnesiac”.
Creo que ahora es mucho más fácil entender el nuevo disco y, a su vez,
la gente vuelve a “Kid A” y parece que las cosas tengan más sentido una
vez asimiladas las dos obras”
. Pero qué duda cabe: en “Amnesiac”
hallamos los minutos más asequibles (“Knives Out” o “Pyramis Song”)
desde “Ok Computer”. Y si la palabra accesible puede resultar exagerada,
entonces hablemos de que su escucha se supone más agradable y oxigenada
que la de “Kid A”.

“Odio la divinización de las guitarras. No entiendo por qué existe esa idealización del instrumento”

Su nuevo álbum nos obliga a prestar mayor atención al detalle y, en
general, a dejarnos llevar por su tono subliminal. Existen más melodías,
pero también es necesario entenderlas. “Los sonidos electrónicos
suenan más sutiles, más amables. Es una amabilidad que te permite
acercarte a él, que te permite tocarlo, pero sin saber exactamente de lo
que está hecho. Creo que todo ello también se refleja en el ´artwork´
(diseño de las portadas, imagen, confección de los vídeos, su web…)
de los discos. De alguna manera, “Kid A” va sobre la distancia, y el
´artwork´ del álbum habla de paisajes que nunca se enfrentan entre sí,
habla sobre una visión global. Y “Amnesiac” habla más de estar dentro
con uno mismo. Creo que lo que dices es bastante cierto. Creo que el
´artwork´ describe muy bien lo que hacemos… el primero es más movido,
más espacioso, mientras que el segundo es, simplemente, un retrato”
.

Un buen comienzo

Y así, Radiohead, aquella formación insufrible que irritó a muchos con
“Creep”, se ha convertido en una referencia que, desde el mainstream,
actúa a conciencia contra los pilares de las grandes esferas. Está claro
que hay infinidad de bandas con mayor capacidad creativa y con mayor
rigor experimental pululando por el underground, pero esa es otra
historia. Hablamos de una referencia que empezó imitando, mal, a Nirvana
y a U2 y que ha acabado fascinada por los ovillos sonoros del free-jazz
y por la electrónica desgastada. Y su mérito ha consistido en intentar,
por lo menos, plasmar en el estudio las inquietudes que por entonces
sacudían sus entrañas. En la segunda entrevista que Thom Yorke ha
concedido para promocionar “Amnesiac”, concretamente al NME (la primera
fue para The Big Issue, el padre inglés de La Farola), éste afirma echar
de menos el sonido de las guitarras. Quién sabe hacia adónde encaminará
sus pasos el discurso de Radiohead en el futuro. Por ahora, está claro
que ni guitarras ni voz actúan como se esperaba de ellas. Ahora son dos
instrumentos más de un engranaje libre y extenso. “Bueno, es una
manera interesante de verlo, pensar en la voz como un instrumento más,
más que pensar en que es el grupo de Elvis Presley. Pero creo que la voz
es algo muy útil, porque hay canciones en las que realmente necesitas
una voz que cante claramente, y las letras ayudan a transmitir
determinadas emociones. Estamos tomando caminos cada vez más anchos,
todavía estamos yendo en todas las direcciones posibles sin que ello
implique dejar de hacer lo que hemos hecho siempre Luego es cuando
decidimos que lo que realmente queremos es tener algo más libre, el
caos, volver a hacer las cosas, dibujar nuevas líneas…”
. ¿Y qué
ocurre con las guitarras? Se han diluido y su función, sobre todo en
“Kid A”, parecía maltratada a conciencia. Fue como un castigo por el
daño causado en el pasado, reza mi hipótesis. “No, no es por
aburrimiento… creo que las guitarras son grandes, son una manera muy
instantánea y rápida de hacer música y armonías, sonidos que te
satisfagan, pero no sé…
(un silencio larguísimo para pensar).
Es que se trata de buscar nuevas vías musicales. Seguimos utilizando las
guitarras, pero lo hacemos de otra forma. Yo creo que los cinco discos
de los Pixies son enormes, pero de eso hace mucho tiempo. Creo que no
puedes escuchar la misma música mucho tiempo. Hay otros tipos de música.
Creo que hay gente que se mete en la música para ver un poco qué es lo
que hay, y luego, con la idea más clara, decide el tipo de música que
ama. A algunos les gusta el jazz o el pop eléctrico.. y es 1991, y esa
es la música que les continúa gustando, aunque tengan treinta o cuarenta
años: Básicamente, es por eso que existen revistas en Inglaterra como
Mojo. Que hablen de Pink Floyd todavía hoy porque hay gente que no está
interesada en nuevos sonidos es algo curioso. Pero aunque es necesario
buscar nuevas músicas constantemente, tampoco creo que sea positivo que
te acaben cansando esos sonidos que te gustaron al principio. Lo que sí
odio es la divinización de las guitarras. No entiendo porque las admiran
tanto, por qué existe esa idealización del instrumento”
. Me parece
que, a estas alturas, sólo podemos idealizar una cosa en la música: la
libertad. Y los dos últimos discos de Radiohead son vivos y mayúsculos
ejemplos de libertad creativa y expresiva. Un recorrido que acaba de
empezar, pero que ya se ha cobrado las dos verdaderas obras maestras del
grupo.