Myles Sanko es reflejo de nuestra época, de la diversidad, de la fusión y la mezcla: un hombre de mundo, medio europeo y medio africano. Nacido en Ghana, de madre natural de Ghana y padre francés, creció en Cambridge. Reino Unido. Se ha dedicado a la música como vocalista, percusionista y compositor/productor, pero también como cineasta. Irrumpió con fuerza en el panorama musical con un soul vivo, de corte clásico y letras de calado hondo.

Se estrenó con ‘Born in Black and White’ (2013), le siguió ‘Forever Dreaming’ (2014) y el otoño pasado (el 28 de octubre) publicó ‘Just Being Me’ (2016). Renovador del soul, su voz tiene una presencia envolvente y sus composiciones desprenden elegancia. En Barcelona ya ha tocado dos veces. La última vez en el Festival del Grec. “Fue un “momento culminante en mi carrera. El lugar, el público, unas 2.000 personas. Fue mágico para mí”, nos confiesa.
Su último disco está teniendo buena acogida. En esta gira llevará un septeto (dos metales, guitarra, bajo, teclados, batería y voz). Pero tiene formatos mayores añadiendo, trompeta y percusión. Y con este nuevo disco “el siguiente paso es incluir un cuarteto de cuerdas. Y con ese formato ya será mágico”, concluye.
Con el arranque de la primavera estará de gira por España con paradas en Madrid, el 22 de marzo en la sala El Sol; el 23 de marzo en la sala Apolo de Barcelona; el 24 de marzo en el Teatro Circo de Murcia y el 25 en Centro Cultural de Caja de Burgos.

El primer corte de ‘Just Being Me’, “Freedom”, me recuerda a Isaac Hayes ¿no? ¿Es una de sus mayores influencias?
(Ríe) Sé por dónde vas. Sí, es posible que las cuerdas, o todas las orquestaciones. Me encantan los elementos orquestales y cada vez lo hago más en mis discos. Me encantan los discos de Isaac Hayes. Es un cumplido y lo acepto.

“Yo me considero africano y europeo. Es cómo que de mis piernas tengo un pie en África y un pie en Europa. Me siento como una especie de puente entre ambos, tratando de traer algo entre un sitio y el otro”.

No es fácil hacer buenos arreglos, por qué por un lado necesitas el conocimiento orquestal y el presupuesto para pagar un estudio y una sección de cuerda y metales…
Pues sí. Este disco ha sido el más caro que he hecho de lejos. Ha sido un reto alcanzarlo, y conseguir tan buenos músicos. Respecto a los arreglos, si trabajas con los músicos adecuados eso te ayuda mucho a conseguir que se plasmen. Es divertido que todas las ideas que tenía, que no sabes muy bien de dónde te vienen, vienen de algo dentro de ti, y que hagas que todo eso ocurra, suceda. Trabajar con cierta gente ayuda mucho a que pase, lo cual es fantástico. Conseguir pasar al siguiente nivel, eso es lo que quería conseguir.

Así que ¿Tu idea es ir paso a paso?
Sí, absolutamente. Aún estoy descubriendo quién soy cómo músico. Aún soy joven, tengo casi 36 años, y tengo muchos años por delante. Y espero crecer con algunas canciones y con mucha gente al lado que aprecio. Este disco refleja quién soy yo ahora. Y quiero saber quién soy hoy, no quién era ayer, o quién seré mañana. Y reflejar el mundo que me rodea, las cosas que vivo… Todo eso está ahí…

¿Por eso el título del álbum es ‘Just Being Me’ (2016)? Con la intención de aceptarte a ti mismo y mirar a los demás y a la sociedad con orgullo…
El título es algo así como el faro, lo que me dirige en estos proyectos. Que recoge la esencia de lo que quiero decir, el mensaje que quiero transmitir, que me ayude a transmitir y que sirva de unión para esta colección de canciones que tienen entidad en su conjunto. Conseguir que el mensaje vaya más allá de mí, que me traspase. Y finalmente ver que soy capaz de hacer lo que quiero hacer, y cómo lo quiero hacer… Es un momento de liberación, desde luego. He trabajado duro para llegar a ello. Y he llegado más lejos de lo que quería ser, de eso estoy seguro. Al menos soy un músico que he escrito mi propio disco, lo produzco y lo compongo. Y creo que la gente aprecia todo eso.

En España hay un feminismo creciente debido en gran parte a la violencia de género y a muchas desigualdades. ¿La situación en UK es similar con colectivos como las mujeres, los gays, la comunidad negra? Recuerdo que tu primer EP se titulaba ‘Born Black and White’ y en una de tus canciones hablabas de la condición de ser negro y de lo que supone. Imagino que necesitas hablar de todo eso para normalizar las cosas…
Me prometí a mí mismo una cosa. Y la promesa fue: si voy a decir algo, que sea algo que signifique algo. Y me muevo ahí, con mis músicos, en llegar a decir algo en otro nivel que te permita pensar, y apreciar la persona que eres, la gente que está en tu entorno y los que te rodean.
Si tienes una voz, úsala. Mi voz es pequeña ahora mismo, pero al menos tengo una voz y estoy feliz de poder utilizarla, aunque sólo llegue a cientos de personas o a algunos miles. Intenta decir algo. Quiero transmitir un mensaje en lo que digo, pero mi mensaje es abierto, porque todos sentimos el mismo dolor, o las mismas cosas. Puedo ver un mundo en el que todos somos iguales, hay miles de cosas que sentimos todos, mi condición de lo que soy ahora también refleja lo mismo que puede sentir alguien en el otro extremo del mundo, sea negro, cristiano, musulmán o blanco… Tenemos las mismas necesidades, compartimos eso, estamos conectados: sea la felicidad; la paz, aunque ésta es difícil de encontrar porque alejamos nuestras almas de la libertad…

Naciste en Ghana, creciste en Cambridge, volviste a Ghana ¿Necesitabas conocer tus orígenes? ¿Crees que olvidamos nuestros orígenes? ¿Olvidamos áfrica cuando es el origen de muchas cosas?
África es muy importante para mí. Mi madre es de Ghana y mi padre es francés. Yo me considero africano y europeo. Es cómo que de mis piernas tengo un pie en África y un pie en Europa. Me siento como una especie de puente entre ambos, tratando de traer algo entre un sitio y el otro. Así que sí, África significa mucho para mí, como lugar maravilloso, como continente, como un sitio en el que hay muchísimas cosas y que siempre ha quedado relegado o por detrás de otros lugares, como si no hubiese sido el origen de nada. Y estoy esperando el día (y quiero verlo y contribuir a ello) en el que África sea considerado como igual con otros continentes. Porque lo siento y lo percibo cuando camino y viajo por el mundo que África es percibida como un lugar precioso pero se la mira con indiferencia, y aunque sea un continente antiguo, pero el África de hoy sí que está representado por una nueva configuración de países bastante jóvenes, países que tienen una independencia de no más de 75 años como Nigeria o Ghana. Y hay muchas ganas, sobre todo por parte de la gente joven, de hacer cambios, de avanzar, de encontrar esos cambios. De poner las cosas en su sitio. Ese día será fantástico para todos. No sólo para unos cuántos, o para los habitantes de África. Y un país que acepta quién eres o quiénes somos, es un país en el que las cosas irán bien, y el balance será positivo.

En una entrevista que le hizo Juan Manuel Freire para El Periódico de Cataluña comparaste el soul con el flamenco ¿En qué medida los consideras similares? Y, ¿Por qué?
No conozco mucho sobre el flamenco, pero lo que he visto y lo que he escuchado es toda la pasión que tiene. Toda la música tiene pasión: la clásica, el reggae, etcétera… Cualquier música es pasión. Pero sí que es cierto que algunas músicas te llevan más lejos en esa experiencia humana de escucha, más a lo hondo, o a lo más profundo… Y cuando veo flamenco, sea bailado o cantado, tiene algo especial, algo que viene por dentro, de algo muy profundo desde el interior. Y sí que he notado, por ejemplo ante la audiencia española que he tocado, que pueden sentir esa pasión en mi música…. Porque me ha llegado esa conexión. Sobre todo veo la conexión por ejemplo en el gospel, que es la base o el origen del soul, que aunque tenga ese punto religioso, tiene un alma especial, en ese sentir hondo, en esa manera de cantar desde las entrañas, con esas palmadas, esos coros…

“Me considero sobre todo un vocalista, alguien que canta sus canciones y es lo que hago. Y trato que eso llegue y que capte al público”.

En este momento hay una escena amplia de nuevo soul. Por ejemplo, Leon Bridges, José James en Estados Unidos… ¿Crees que se está redescubriendo la música soul?
El soul siempre ha estado ahí. Pero sí es cierto que recientemente nuevas generaciones han recogido el testigo, desde distintos orígenes y procedencia. José James tiene cuatro discos y empezó en los 2000; Leon Bridges viene de la nada, pero ha sido captado por una multinacional, y está siendo un objeto goloso de marketing para la industria. Distintas historias. Pero la gente conecta con esas músicas y quieren seguir por ese camino, con ese estilo. La gente joven ha decidido crear música soul de nuevo. Muchos artistas, entre los que me incluyo, hemos retomado el soul para ampliar su sentido. Y el cruce se ha dado en muchos sentidos. Entre las renovadoras europeas del género, estaba Amy Winehouse. Un cruce de pop con soul en los 2000. Eso lo hace más fácil y más accesible a todos los públicos. No sólo los negros africanos están haciendo ese cambio, y esta música está volviendo a ser guay de nuevo. Como nuestros héroes lo hacían. Y la gente joven está conectando con esta música, incluso con el jazz donde también hay una vena soul. La música está ahí.
También hay muchos más cantantes masculinos. Porque antes había muchas más cantantes mujeres. Es cierto que manifiestan una percepción del mundo distinta, aportan otro ángulo de la música soul. Expresan el mundo de manera diferente. Hay más competencia en el soul, lo cual estimula mi creatividad. Tenemos la misma audiencia, y a veces competimos con esa audiencia, que también compartimos, porque los fans de unos también escuchan a los otros. Y nos inspiramos unos a otros, y eso hace que creemos un buen catálogo musical, y que mantenga excitante y fresca la escena.

Te gusta mucho el sonido Motown ¿no? ¿Y grabar desde la tradición clásica?
A ese nivel sí que hay diferencias de sonido y de concepto entre los artistas de la escena…
En mi disco anterior ‘Forever Dreaming’ (2014) intencionalmente había en la producción una búsqueda de la sonoridad muy Motown. Porque es de dónde vengo. En mi nuevo disco ‘Just Being Me’ (2016) no es necesariamente un sonido antiguo el que busco pero sí es cierto que la instrumentación que utilizo es así, por ejemplo en el piano, o en el contrabajo, o la instrumentación acústica a través del álbum: en las cuerdas, en el cuarteto de cuerdas. Si escuchas un disco de los 60 y escuchas uno actual es casi lo mismo, la única diferencia es la mezcla, la producción, los ‘reverbs’ que haces, todo ese proceso de mezcla yo lo concibo de una manera un poco en la base de la vieja escuela. Me gusta escuchar los sonidos de los instrumentos clásicos, que sean naturales, y así la gente puede relacionarlos de una manera más rápida. Y les recuerda algo. Y te hace sentir mejor, suena todo más cálido. Como si ya lo hubieras escuchado. Eso es lo que intento hacer en mis producciones.

Encuentro mucha libertad en tus letras ¿Es ésa la manera en la que ves el mundo o la manera que vives la vida?
Sí, me gusta hablar sobre eso, sobre el estado del mundo. Y me gusta tener esperanza, porque sin esperanza ¿qué puedes hacer? Vivo mi vida con esperanza, por cosas mejores, por días mejores… En mi música la esperanza lo es todo. Hasta en las canciones que escribo, en las canciones de desamor, hay esperanza, hay un punto positivo. Y me gusta que la gente las sienta como canciones reales, como historias reales, y les lleguen… Para estar bien. Y eso es lo que intento hacer. Y vivir mi vida y ser honesto…

No sé si le conoces personalmente pero veo cierta cercanía con las letras de Benjamin Clementine
Sí, conozco su música pero no a él personalmente. En la música somos muy distintos, porque él está en una onda más clásica y muy desnuda. Es música con mucha alma.
Pero sus letras son muy profundas, que te atraviesan. Es un trabajo que aprecio mucho. Es otro cantante soul que ha aparecido al mismo tiempo que yo. Por mencionar a alguien más. Y con música muy ‘cool’, es un buen trabajo.

En algunas entrevistas has confesado que escuchas mucho hip-hop pero que no te gusta el gangsta rap ¿Cuál es tu opinión sobre Frank Ocean? ¿Está redescubriendo el R&B, y dando un paso más?
Conozco de Frank Ocean su disco ‘Orange’. No le he seguido la pista mucho más… Pero lo que me gusta de él, es que es una mente creativa. Lo que me gusta es que va más allá de los géneros, de su estilo. Y que explora. Sin importarle saltarse los límites. El hip-hop es la música que verdaderamente me inspiró para llegar a ser un músico. La música, ese jazz y soul sampleados… Así que cuando escuchaba algo de hip-hop original en los 90, perdiendo los elementos de la old-school… Y ahora por dónde va el hip-hop… Aunque el hip-hop siempre ha ido cambiando y fusionándose, con el pop, con el rock… Y eso es porque es una música para gente joven, y la gente joven, se mueve y cambia, está continuamente cambiando. La única razón que mantiene vivo y unido al hip-hop es el rap, pero musicalmente el hip-hop no podría existir sin el rap. Y el rap puede estar en todas las músicas, en la clásica, en la música house, en la dance…
Así que lo principal es la música. Y lo ‘cool’ que es la cultura hip-hop, todo lo que le rodea, me recuerda a cuando era joven y quería ser una parte de eso…

Al principio de todo tocaste en varias bandas ¿no?
En los últimos cinco años he lanzado mi carrera en solitario, pero antes estuve en la banda Speedmeter como cantante. Y grabé un disco con ellos. Antes estuve en la banda Bijoumiyou, que era una banda de funk, progressive, rock, soul con mucha improvisación. Ahí tocaba la percusión y cantaba cuando arrancó, luego sólo cantaba y estaba pendiente de la audiencia. Para mí esos son mis comienzos, y mis primeros pasitos hasta saltar a mi propio proyecto.
Luego empecé a componer canciones en el piano. Aunque no sé si soy buen pianista, ni si soy hábil como pianista, pero me gusta. Me considero sobre todo un vocalista, alguien que canta sus canciones y es lo que hago. Y trato que eso llegue y que capte al público.