A comienzos del 2000 unos jóvenes de Los Ángeles se presentaban en sociedad con un disco que les situaba dentro del revival post-punk del momento y hacía sospechar una tan fulgurante como breve carrera. Recién finalizada la década, Liars aprovechan la inminencia de “Sisterworld”, su quinto disco, para explicarnos por qué lo suyo, definitivamente, es otra cosa.

“Mucha gente ha intentado analizar nuestra
evolución de un estilo de música más reconocible a otra más experimental y
retorcida como si respondiese a algún tipo de plan preconcebido, pero en
realidad todo ha sido bastante intuitivo. Con cada acercamiento a la música nos
convertimos de nuevo en niños y nos dejamos llevar”
. Angus Andrews, australiano de nacimiento y líder de
Liars, se explaya con inhabitual buen humor acerca de la evolución vivida desde
su primer álbum hasta hoy, durante una tarde excepcionalmente fría en un
céntrico hotel de la capital. “Sisterworld”
es su último trabajo, quizás el más arriesgado y ambicioso, donde continúan por
la vía de la experimentación instrumental que comenzaron a partir de su segundo
álbum y combinan la creación de atmósferas envolventes con momentos de ruidismo
visceral, consiguiendo cortes de inquietante inspiración como la perturbadora
“Scissor”. “Sisterworld” es un disco
valiente con el que han querido buscar más allá de sus influencias y referentes
musicales habituales para dar salida a inquietudes más íntimas y crear un mundo
más complejo, misterioso y, en ocasiones, aparentemente inaccesible. “Inventamos ‘Sisterworld’ con la idea de
crear un lugar que va más allá de lo que suena en el álbum. Lo que escuchas es
lo que te inspira para encontrar Sisterworld y Sisterworld podría ser un lugar
físico pero también mental”
. Un concepto complejo (aunque ellos renieguen
de la idea de álbum conceptual) que engloba un trabajo que se presenta, además,
acompañado de un segundo compacto de remixes a cargo de, atención, gente como
Thom Yorke (Radiohead), Tunde Adebimpe (TV On The Radio), Bradford Cox
(Deerhunter/Atlas Sound), Melvins, Alan Vega (Suicide), Chris & Cosey
(Throbbing Gristle) y Blonde Redhead. “Nos
sentimos muy afortunados de que artistas como ellos hayan querido colaborar con
este disco. Nosotros fuimos los encargados de escoger el corte con el que
trabajaría cada uno de ellos y quisimos darles total libertad creativa. Nos
parece especialmente interesante lo que ha hecho Alan Vega”
. “Sisterworld” destila ambición por los
cuatro costados y, además, ha supuesto su regreso a Los Angeles tras un
aislamiento auto impuesto en Berlín durante el que grabaron sus dos anteriores
trabajos. “Nunca llegamos a aprender
alemán porque no leíamos los periódicos, no veíamos la televisión y apenas
manteníamos conversaciones con nadie; nuestra intención era mantenernos
aislados en una especie de isla creativa. Conseguimos producir dos discos en
Berlín que es más de lo que hemos hecho en cualquier otra ciudad así que creo
que hicimos un buen trabajo allí”
. Su regreso a la ciudad californiana ha
supuesto un reencuentro con las multitudes. Un choque emocional en toda regla
que les ha servido para plantear su álbum como una reflexión acerca de ciertos
sistemas con los que nos enfrentamos a la pérdida de confianza en la sociedad. “En Los Angeles cohabita un número de
personas rechazadas mayor que en cualquier otra ciudad del mundo porque es un
lugar al que mucha gente llega buscando el éxito en Hollywood y sólo una
pequeña parte lo consigue, así que se juntan un montón de personas buscando
algo que hacer diferente a su vocación. Nos pareció interesante explorar esa
forma de vida en una ciudad en la que hay gente muy rica, pero también mucho
crimen y entre estas dos áreas hay un espacio muy interesante de discusión.
Nosotros somos felices allí porque es un lugar muy interesante donde muchas
veces se tiene la sensación de vivir al borde del Apocalipsis”
. Angus y los
suyos han salido del aislamiento, se han reintegrado en la sociedad, han mirado
a los ojos de la gente y su respuesta al caos de la vida moderna ha sido la
creación de “Sisterworld”, un disco
que ellos quisieran convertir en un mundo paralelo “misterioso, bonito e inquietante. En Estados Unidos es muy importante
sonreír todo el tiempo y aparentar que todo va de maravilla. Así es como la
gente te juzga. Muchas veces lo único que queremos transmitir con nuestra
música es que, cuando te sientas una mierda, digas ‘ok, está bien, no pasa
nada, no todo es perfecto!”
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