Tres años después del lanzamiento de Una ciutat invisible, la banda valenciana encuentra en el mítico escenario de Patraix la excusa perfecta para mostrar al resto del mundo sus nuevos horizontes sonoros, filosóficos y estructurales.

¿Qué os lleva a crear un sello propio (Primavera d’Hivern)? ¿La experiencia con otras discográficas no ha sido suficientemente satisfactoria? ¿Ese sello editará material otros grupos?

La decisión de crear Primavera d’Hivern nace de la ilusión más que del descontento. Viene de la motivación por tener el control total sobre nuestros trabajos, de las ganas de conocer con detalle los procesos que implican hacer un disco, más allá de las canciones. Este trabajo, para nosotros, representa dar un paso adelante, con convicción, en muchos aspectos. Decidir crear nuestro propio sello es uno de ellos. En principio, Primavera d’Hivern nació para editar únicamente nuestros trabajos, pero finalmente haremos algunas excepciones con gente cercana que reúne autenticidad, calidad y una idea de la música parecida a la nuestra. El primero será Samuel Reina. Si no lo conocéis, apuntad su nombre.

Tardor es una banda muy activa en cuanto a estrategias de promoción y mercadotecnia se refiere, como se demostró en iniciativas como ‘La festa de l’eufòria’. De hecho, este disco está vivo, también, gracias al apoyo de vuestros seguidores y el micromecenazgo. Muchos grupos afirman que una banda tiene que centrarse, únicamente, en el aspecto musical. ¿Sería lo ideal, u, hoy por hoy, todo esto ya está asumido que forma parte del día a día de una formación?

Siempre hemos valorado muchísimo las herramientas digitales de promoción que tenemos a mano. Pensamos que, bien utilizadas, pueden ser de mucha ayuda para un grupo como nosotros. Aparte, tenemos la suerte de contar con un especialista en marketing digital en nuestras filas (David), hecho que facilita bastante las cosas. Puede ser que haya bandas que prefieren centrarse únicamente en las canciones. Nosotros no somos el caso, y la prueba es que hemos decidido crear nuestro propio sello. Todos los miembros de Tardor tenemos una profesión además de la música y siempre intentamos encontrar una perspectiva que beneficie al grupo. De hecho, tenemos las tareas muy repartidas, en función de nuestras especialidades. Hemos formado un grupo de trabajo muy sólido.

Ricky Falkner (Quique González, Love of Lesbian, Iván Ferreiro o Lori Meyers) se encarga de la producción, pero nombres como los de Pau Paredes (importante en vuestra trayectoria), y Luis Martínez, también han jugado un papel capital. ¿Cómo habéis repartido las responsabilidades a la hora de ir construyendo esta creación? ¿Ha sido un proceso colectivo, o cada cual tenía muy definido su papel?

Patraix es el trabajo más ambicioso que hemos hecho nunca, y los profesionales con los cuales hemos trabajado así lo demuestran. Ha sido una suerte enorme poder contar con ellos, puesto que cada uno nos ha aportado cosas diferentes y, a la vez, imprescindibles. Los roles en todo momento han estado muy definidos, y el proceso de grabación ha sido distendido, a la vez que intenso y enriquecedor. Ricky ha sido el capitán del equipo, el productor y máximo responsable a la hora de tomar las decisiones. Estamos contentísimos de ver la implicación y la ilusión que ha mostrado con nosotros, teniendo en cuenta el nivel al que está acostumbrado a trabajar. Pau ha estado presente en todos los trabajos desde nuestro nacimiento, y queremos que continúe así. Ha sido el responsable de la mezcla, precisamente, porque sabe como nadie cómo queremos sonar, conoce nuestra evolución y es un amigo con quien tenemos total confianza. Por último, Luis nos ha abierto Little Canyon, su estudio, como si fuera su casa y también ha aportado su granito de arena al sonido del disco. Hemos tenido la suerte de poder convertir el equipo en familia, y esto no siempre pasa.

“Patraix es la metáfora perfecta de lo que queremos para nuestras vidas”

La última grabación publicada por el grupo fue el tema L’eufòria, hace poco más de un año, y el primer tema de este disco, aquel que le da título, tiene muy presente esa palabra: ¿Coincidencia, nexo de transición?

En efecto, queríamos que hubiera una transición narrativa, además de sonora, entre nuestro último lanzamiento y el disco de Patraix. Siempre intentamos mostrar atención a las letras, a los mensajes de las canciones, y nos gusta que nuestros trabajos tengan nexos y que en conjunto cuentan una historia. Nuestra historia.

El sonido de Tardor se muestra, ahora, con más serenidad. Buena parte de culpa de esos nuevos aires la tienen esas ambientaciones conseguidas con los teclados. ¿Qué importancia han tenido, tanto la incorporación de Yeray Calvo, como esa carencia de prejuicios a la hora de incorporar nuevos ritmos y horizontes?

Como dices, la serenidad ha sido un término clave en la composición de este disco. Refleja bien el momento vital que nos ha llevado a componer Patraix. También, la asertividad. Hemos hecho justo el disco que queríamos hacer, sin prejuicios ni ningún tipo de temor a pensar cómo encajarían nuestros seguidores la evolución evidente del sonido del grupo. Siempre intentamos hacer música honesta porque pensamos que es la clave para conectar con el público. Mostrarnos en las canciones tal y cómo somos, sin artificios. La incorporación de Yeray es un elemento imprescindible en ese proceso de composición y evolución, no sólo por aquello que aporta musicalmente, como las ambientaciones y las texturas de los teclados, sino porque, a nivel humano, encaja a la perfección en Tardor.

¿Qué os ha inspirado de un barrio tan peculiar e histórico como Patraix?

Volvemos al concepto anterior: la serenidad. La vida tranquila, sencilla y agradable de un barrio relativamente céntrico donde la gente todavía se permite vivir a una velocidad menos que a las grandes urbes. Patraix representa el re-descubrimiento de la ciudad propia, la autenticidad de una Valencia que hasta ahora era casi desconocida para nosotros. El espacio es la metáfora perfecta de lo que queremos para nuestras vidas.

Nuevo sello, nuevo productor, nuevos aires, nuevas incorporaciones… ¿Qué papel tendría que jugar este trabajo en la trayectoria y el futuro de Tardor?

Siempre hemos intentando plantear la música como un camino para disfrutar, para encontrarnos, sin grandes objetivos ni metas que nos puedan conducir a sentir que en algún momento hemos fracasado. La realidad es que cada paso que hemos hecho hasta ahora ha sido adelante, y queremos mantener la fórmula de la calma, la paciencia y las cosas hechas con tranquilidad y aprecio. No creemos en recetas mágicas ni milagrosas que no implican horas y horas de trabajo. Pero sí es cierto que este disco ha sido concebido, desde un primer momento, como una apuesta muy fuerte y ambiciosa. Hemos puesto todos nuestros recursos, económicos, de tiempo y de esfuerzo, a disposición del grupo para hacer un disco que esperamos podáis disfrutar escuchándolo, tanto como nosotros hemos disfrutado cocinándolo.