Annie Clark se ha enfrentado a la resaca de su gira con David Byrne componiendo su cuarto disco que ve la luz este mes. De título homónimo y espíritu festivo, en él se refleja todo el potencial que, ante el público y ante ella misma, ha dejado al descubierto su experiencia como pareja artística del líder de Talking Heads. Hablamos con ella.

Cuando un artista titula un disco de manera homónima más allá de su debut suele ser porque considera que es el que mejor le define. ¿Es este tu caso con este álbum?

Sí, realmente siento que el sonido de este disco me representa más que nunca. Estaba leyendo la autobiografía de Miles Davis, en la que él habla de cómo lo más difícil para cualquier músico sonar como uno mismo. Creo que eso es lo que yo he hecho en este disco, por eso decidí este título.


¿Crees que haber salido del formato solitario para grabar e irte de gira con otra persona ha influido?

Sí, trabajar con David Byrne fue un sueño hecho realidad, y no solo por la grabación del disco, sino también por la gira. En los conciertos había mucha energía y me pareció que era muy importante que las personas bailaran. Eso era algo nuevo para mí. Cuando empecé a tener las primeras ideas para componer este disco fue después de la primera etapa de la gira, y estaba llena de toda esa energía del directo. Así que durante un año y medio estuve pensando sobre las cosas que quería decir y qué ideas quería explorar. Por eso en cuanto acabé la gira me puse a escribirlo.

Más allá de la experiencia de “Love This Giant”, ¿Cuáles son las principales diferencias que tiene para ti este álbum respecto al último que grabaste, “Strange Mercy”?

Bueno, este disco es algo así como un disco de fiesta, pero con algo de sangre en la piñata. Es optimista y muy orientado al baile. Estaba pensando en bandas como Parliament y The Meters pero también en la sección rítmica. Siempre he tratado de vivir en un mundo donde la música y la música experimental pueda coexistir. Y creo que este disco es más extrovertido y positivo. Mucho más que “Strange Mercy”, que era un disco que tenía mucho de autoflagelación. Este está pensado más para conectar realmente con la gente, ya sea con un beso o agarrada por el cuello. Su tono es mucho más ligero, no trata tanto la angustia y la tristeza. Habla más de tirarse al barro y de los tiempos difíciles.

Con este disco cambias también de discográfica, y has pasado de grabar con 4AD, un sello independiente británico, a firmar con una major americana como Republic Records. ¿A qué se debe este cambio?


Mi contrato con 4AD se acababa y simplemente pensé que sería un buen momento para probar algo diferente. Eso es todo.

Tras la notoriedad de “Strange Mercy” y el triunfo de “Love this Giant ¿Sientes algún tipo de presión con la salida de este disco?

No. En lo único que pienso es en la música y en que conecte con la gente y con mis seguidores. Eso es realmente lo único que me importa. Quiero decir, están todos estas cosas para dar bombo y haces todas esta promoción para que la gente sepa que has sacado un disco nuevo, pero en última instancia, si no conecta con la gente, si no excita y emociona, entonces no tiene sentido en que yo esté agitando los brazos arriba y abajo y diciendo “hey, hey, mírame, ¡He sacado un disco!”. Sí, la música es lo que importa, especialmente cuando has puesto en ella tanto de ti como te ha sido posible. Me siento en paz con el hecho de que he intentado hacer el mejor disco que me ha sido posible y que voy a continuar conectando con los fans.

¿Algún otro proyecto o colaboración para este año aparte de la gira de “St. Vincent”?

Mmm. Creo que no, eso va a ser todo.

¿En los conciertos vas a contar con la misma banda que te acompañó en la gira de “ Strange Mercy” o va a haber algún cambio?

No, va a ser la misma banda de “Strange Mercy”, pero estamos dedicando un montón de tiempo a reinventar la forma en la que haremos las cosas en el escenario. No te voy a aburrir con eso porque son un montón de cosas técnicas, pero está siendo muy emocionante para mí.