Cuando todo el mundo esperaba su disco más pop y accesible tras los sobresalientes “The Soft Bulletin” y “Yoshimi Battles The Pink Robots”, The Flaming Lips se descuelgan con “At War With The Mystics” (Warner), un trabajo que prefiere el riesgo a los lugares comunes, y que funciona como un repaso a la segunda mitad de su carrera. En junio estarán en Barcelona, dentro del Primavera Sound, para presentarlo.

Si alguien pensaba que ya tocaba el día en que The Flaming Lips iban a conseguir el éxito masivo, puede seguir esperando. Su obra magna de pop apto para todos los públicos aún tardará en llegar. De hecho en “At War With The Mystics” no hay ni claros hit-singles marca de la casa. Vamos, no encontrarán un “Christmas At The Zoo”, un “Race For The Prize” o un “Do You Realize??”. El doceavo trabajo de estudio de los de Oklahoma aparca (¿de momento?) el proceso de poperización iniciado en el celebrado ”Transmissions From The Satellite Heart“ (1993), y que llegó casi a su cenit en el indietrónico “Yoshimi Battles The Pink Robots”, y juega al despiste. ¿La razón del cambio? Quizás porque The Flaming Lips no quieren ser una banda normal, ni hacer pop normal, ni nada relacionado con ese adjetivo, han decido descolgarse con un disco difícil, un trabajo que requiere varias escuchas para captar de forma completa su potencial. “At War With The Mystics” contiene un poco de todo lo que ha hecho grandes a los estadounidenses en los últimos años. Un grupo que, tras veinticinco años de carrera, puede presumir de ser un género (musical, estético …) en si mismo.

“Este disco en una mezcla entre Marvin Gaye y Black Sabbath de viaje con mucho LSD”

De ahí que las comparaciones se queden cortas con ellos. En su último álbum hay lugar para absolutamente de todo. Ya me lo dice Wayne Coyne cuando me recibe en un lujoso hotel de Londres (en una habitación en la que la noche anterior había dormido Prince; Coyne me lo explica con la ilusión de un niño), al repetirme unas declaraciones que han salido publicadas en las revistas musicales de medio mundo. “Este disco en una mezcla entre Marvin Gaye y Black Sabbath de viaje con mucho LSD”. Del soul clásico, al metal-pop de T- Rex, de los ambientes galácticos de la Electric Light Orchestra, a la psicodelia triposa de los 13th Floor Elevators, del bubblegum de los sesenta al folk marciano de Syd Barret… todo tiene cabida en la nueva entrega de un grupo capaz de absorber referencias como una esponja y entregar algo nuevo y diferente. Vamos, que nadie debería poner en duda que The Flaming Lips han redefinido y dado nueva vida al pop psicodélico nacido en los sesenta a lo largo de estos años. Ahora mismo siguen estando en la vanguardia del género (aunque lo trascendieran hace tiempo para convertirse una banda de pop sin etiquetas). Lo son porque han demostrado maneras y valía tanto en el terreno más experimental, como en los territorios más tradicionales y accesibles. Dos caras de una misma moneda que están más presentes que nunca en “At War With The Mystics”, un disco que se ha hecho esperar cuatro años. Coyne se explica.

“Creo que hay un elemento en The Flaming Lips que tiene que ver con un optimismo casi infantil, somos conscientes de ello”

“Bueno, la verdad es que hemos estado trabajando todo este tiempo. Hemos tocado un montón, hemos compuesto canciones para bandas sonoras de películas y de videojuegos, publicado Ep´s… De hecho estábamos tan liados, que apenas pudimos pensar en el nuevo disco hasta principios de 2005. Además, ninguno de nosotros tenía prisa para grabar, nos gusta tener tiempo para hacer las cosas con calma. Pero es verdad que ha pasado mucho tiempo. Aunque eso sí, nosotros no hemos parado”. Nuestro protagonista se deja en el tintero la reveladora compilación “Late Night Tales”, publicada en 2005, donde incluían algunas de las canciones de sus artistas favoritos. Una lista formada por propuestas tan dispares entre sí como The Psychedelic Furs, 10CC, Nick Drake o Radiohead. En ese compacto también había una curiosa versión del “Seven Nation Army” de The White Stripes a cargo de Coyne y cía. Es un hecho que esto de las versiones se está convirtiendo en una costumbre para los norteamericanos. De momento ya se han atrevido con Kyle Minogue, Queen y Black Sabbath (en la actualidad cierran sus conciertos con “War Pigs”). ¿De dónde viene esa afición? “Pues no lo sé. La verdad es que nos encanta coger canciones de las que somos fans y darles la vuelta completamente. Es algo muy divertido”. Volviendo ya a su nuevo disco, una de las cosas que más sorprenden es su vuelta a los sonidos más orgánicos y tradicionales del rock. Ahora las programaciones y los arreglos electrónicos presentes en “Yoshimi…” que hacían especial a ese disco, comparten protagonismo con contundentes riffs de guitarra (escuchen sino canciones como “Free Radicals” y “The W.A.N.D.”), inéditos en sus últimos álbumes. “No te lleves a engaños. Sigue habiendo mucho ordenador en el disco, pero si que es verdad que ahora hay bastantes riffs de guitarra muy extraños”. ¿Significa eso un retorno, a pequeña escala, eso sí, a vuestros orígenes más guitarreros y ruidosos? “No sabría que decirte. Antes cuando grabábamos un disco lo hacíamos de forma muy tradicional. Con Steven (Drozd) a la batería, Michael (Ivins) al bajo y yo a la guitarra, tocando en el estudio como una banda de rock en directo. Y eso es algo que hace tiempo que no hacemos. Ahora nos gusta mucho manipular todas las grabaciones, jugar con los ordenadores y los Pro Tools. De hecho ahora grabamos de forma radicalmente distinta a como lo hacíamos al principio”. Así que, descartando esa tímida vuelta a los orígenes que supone este disco, está claro a “At War With The Mystics” es un disco difícil y arriesgado. Un disco valiente entregado por una banda que ya se podría permitir el lujo de vivir de un pasado glorioso. The Flaming Lips aún mantienen esa chispa, esas ganas de ir más allá propias de los grupos noveles y emprendedores. “Gracias por el cumplido. Algunas bandas como Radiohead sirven como ejemplo. Pueden hacer el disco que quieran, pueden hacer discos experimentales y raros, eso es algo que me gusta mucho de ellos. No sé si nosotros podríamos. Siempre estamos dando tumbos en la oscuridad y apareciendo con cualquier cosa que nos estremezca en un momento determinado. No pensamos: ´mmm… esto será comercial y esto será más experimental´. Hacemos lo que hacemos, y no por una elección consciente. Vamos a por todo lo que nos parece interesante, cualquier cosa que de verdad esté en nuestra cabeza. Cogemos lo que se nos da”. ¿Quizá eso es lo que os hace diferentes al resto de bandas? ¿Que tengáis una personalidad tan marcada que os hace únicos? “¡Oh, eso espero! Creo que hay algunos elementos que lo hacen posible. Como el indudable talento musical de Steven. De hecho hay muy pocos músicos como él. Debe de haber algunos por ahí, pero no tocarían en una banda de rock extraña como la nuestra. Estarán metidos en el jazz y la música clásica. Steve tiene unas habilidades musicales que nos permiten hacer un montón de música complicada y sofisticada. Luego Dave (Fridmann, que repite como productor, el cuarto miembro de la banda cuando entran en el estudio) es un maestro de los Pro Tools, los ordenadores y en como se graba un disco. Michael y yo somos los que aportamos ideas y entusiasmo”. Unas ideas y un entusiasmo que también se reflejan en los textos de “At War With The Mystics”, el disco de The Flamings que, a nivel lírico, más toca con los pies en el suelo. En tiempos díficiles a los artistas les toca tomar partido. “The W.A.N.D” y “Yeah, Yeah, Yeah Song”, incluyen claras alusiones a la administración Bush en frases como “Tienen sus armas para resolver todas sus preguntas” o “¿Qué harías si pudieras hacer volar por los aires el mundo con tan solo un abrir y cerrar de ojos? ¿Serías capaz?”.“Creo que hay un elemento en The Flaming Lips que tiene que ver con
un optimismo casi infantil, somos conscientes de ello, pero vamos más
allá y sabemos que el optimismono lo conquista todo. La verdad es que
intento dirigirme hacia cualquier cosa que nos esté pasando para
enfrentarme a ella, hacer canciones y convertirlo en arte. De hecho
empezamos este álbum con la idea de escribir acerca de nuestro espacio,
de dragones y de cosas místicas, de lo sobrenatural en definitiva. Pero,
como es normal, nos hemos topado con George Bush, los terroristas
suicidas… todas esas cosas las hemos experimentado. Así que por un lado
te encuentras con una voz que sale de nosotros: ´es fantástico, todo el
mundo reluce, brilla´, pero luego te vienen todas esas experiencias: la
guerra, Bush, y este tipo de cosas… No creo que nadie pueda hacer un
disco en estos momentos sin hacer referencia a ellas. Está claro que
apuntamos a Bush, a lo estúpido que es, a su poder… Pero al mismo tiempo
nos señalamos a nosotros mismos. No puedes señalar a nadie si antes no
has hecho lo propio contigo mismo. Ya sabes, si fuéramos Bush y
tuviésemos ese poder, ¿también haríamos lo mismo?”
. Curiosa y acertada reflexión para finalizar una entrevista.